mayo 30, 2008

109. Las Autodefensas transitan su ‘via crucis’ (las Farc también)

Liderazgos nuevos, alianzas nuevas







‘Confirmadas’ las muertes de ‘Tirofijo’ y Vicente Castaño, precedidas por las de ‘Reyes’ y Carlos Castaño, se abre paso a que el presidente Uribe dé su parte de victoria y se retire triunfante de la Casa de Nariño en 2010. Podrá ejercer a sus anchas el rol de jefe de la oposición –si sus candidatos pierden-, o ser el conductor del movimiento que apoye al nuevo Gobierno desde el llano si alguno de ellos gana. Amanecerá y veremos.


Las Autodefensas padecen hoy su calvario, no por persistir en la guerra sino por haberle apostado a la paz. Asumieron el proceso de negociación como un proceso ‘con los otros’, pero se encontraron conque el Gobierno concibió el proceso ‘contra los otros’. Se sabe, los gobiernos pasan, los pueblos maduran. Los gobiernos se olvidan, los pueblos aprenden, No es cuestión de derechas o de izquierdas, es cuestión de no traicionar los ideales, ni de sentirse derrotados ante la adversidad. Se puede ser humanamente libres dentro de la cárcel y tristemente prisioneros desde el poder. Finalmente, todo poder corrompe, y ya fue dicho: 'el poder absoluto corrompe absolutamente'.


Nadie podrá decir que las Autodefensas hicieron del Proceso de Paz un recurso para la guerra. Tampoco se podrá decir que utilizaron la negociación como un modo de debilitar al presidente Uribe. Todo lo contrario. Las Autodefensas se sentaron a la Mesa para fortalecer el Estado, legitimar la democracia y facilitar el imperio de la seguridad ciudadana, rural y regional. Algún día reconocerá el común de la gente -públicamente, y sin temor de ser judicializado- la buena fe de los líderes de las Autodefensas, su valor de enfrentar a las guerrillas en el peor momento del Estado, y someterse a la Ley y sus exigencias, no desde la derrota que nunca la hubo, sino desde la cúspide de su poder económico y militar. El capital político de las Autodefensas está a buen resguardo, en la memoria y el reconocimiento de mucho pueblo colombiano, que hoy calla pero no otorga, ante el irrespeto y el desprecio recibidos desde el alto Gobierno por parte de los jefes de las Autodefensas.


Con el Secretariado de las Farc revitalizado y buena parte del ‘Secretariado’ de las Autodefensas en los EEUU la antigua confrontación se da una pausa –ojalá definitiva- para enfrentar los nuevos retos de la coyuntura, y esta pausa, si es inteligentemente utilizada desde ambos extremos de la antigua contradicción, está en condiciones de superar creativamente los estrechos límites de la visión histórica tradicional. Hoy por hoy la base social de las Autodefensas no es menor que la que disponen las Farc y el Eln, cuando el ‘uribismo’ se desfigura muy a su pesar como expresión aglutinadora del sentimiento popular. Uribe tendrá que reconocer que el sol ya está a sus espaldas, y no hay poder humano que pueda detener el sol en su trayectoria cenital.

Las muertes de ‘Tirofijo’ y de ‘Reyes’, sumadas a la de Carlos y Vicente Castaño están destinadas a alumbrar, entre tirios y troyanos, atenienses y espartanos, nuevos liderazgos, más propicios al acercamiento dialogante que al choque bélico, más dispuestos a mirar lo de siempre con ojos nuevos, siendo que los unos murieron apostándole a la guerra y los otros murieron apostándole a la paz, igualados finalmente por la sabia Naturaleza que no se compadece con la eternidad de otra causa que no sea la de la misma Naturaleza.


Tras este primer semestre de 2008, nada será igual en el mapa del conflicto armado, social y político de Colombia. Solo falta que Uribe no siga demorando su no a la reelección con todas las letras para preparar el recibimiento del nuevo sol que alumbrará en 2010. Ese sol cálido y reparador que nos aleje definitivamente de los males del pasado y del presente, de la desesperanza que envilece la confianza y alimenta la desazón.


Ante los nuevos tiempos que se avecinan quienes aun estamos vivos somos libres de escoger el camino, unos seguiremos honrando a nuestros muertos y pidiendo por la libertad de los secuestrados y los presos políticos, en Colombia y en Estados Unidos, otros aguzando el olfato político para dinamizar las alianzas que hagan posible a partir de 2010 un Estado diferente, un Gobierno de Unidad Nacional, que sin cargar todas las culpas sobre el pasado haga posible el final de todas la guerras.


Unos pondrán sobre la Mesa de la Reconciliación sus armas, otros su perdón. Algunos harán ofrenda de arrepentimiento, otros querrán dejar testimonio de las víctimas adoloridas. Ninguno habrá ganado, todos hemos perdido. Sin embargo, el futuro estará siempre intacto, virginal, inexplorado. El pasado no será nuestra condena, los aprendizajes cuestan, los golpes duelen. La única victoria será saber que no estamos condenados a vivir matándonos, que unos y otros murieron, se fueron, nos dejaron. Nos dejaron vivos y libres para construir la Paz y la Reconciliación.


El candidato que nos ofrezca salir del pantano con mirada nueva, sin guerra y sin presos políticos, con punto final, indulto y amnistías, a derecha e izquierda, sin olvido a todas las víctimas, cuenta con mi adhesión y mi aplauso. Aunque sea amigo de Chávez o de Uribe. Finalmente, si es lo que la tierra da…

Así la veo yo.

Los 109 artículos que componen la serie completa –iniciada en marzo de 2005- de Así la veo yo están a disposición del lector en
www.lapazencolombia.blogspot.com

mayo 19, 2008

El Proceso AUC se internacionaliza definitivamente

¿FRACASÓ EL PROCESO DE PAZ?
Habla asesor de Mancuso

El Meridiano de Córdoba, de Montería
(Publicado el 18 de mayo de 2008 en el suplemento dominical 7 Días)


El proceso de paz enfrenta un nuevo reto: arrojar resultados para el país a pesar de la extradición de los ex comandantes de las AUC.


Montería.


Uno de los hombres más cercanos a Salvatore Mancuso, el argentino Juan Rubbini, quien forjó su cercanía tras una amistad que comenzó desde 2001, cuando el entonces comandante de las AUC tomó la decisión en firme de impulsar un proceso de paz, tiene su propia lectura sobre la extradición de los ex jefes 'paras' y sobre el proceso de paz, hoy fallido según algunos.
No considera tajantemente que con la extradición de los ex comandantes se le haya puesto un tapaboca a la verdad, pero asegura que al quedar tantas cosas al descubierto "la preocupación no se puede negar, tampoco los miedos a la judicialización de quienes tienen rabo de paja. La verdad es un derecho de los colombianos y la merecen. Eso, los ex comandantes lo saben y la están aplicando sin ninguna anestesia, tal vez allí esté el problema".


Para Juan Rubbini, los acuerdos de Ralito fueron insuficientes para la construcción de la paz "porque solo fueron para iniciar las negociaciones y darle un norte, pero nunca tuvieron contenido efectivo ni programático".


Asegura que a pesar de todo, el proceso no está muerto y el Estado y los colombianos tienen la obligación de retomarlo. "Veo más gente ilusionada con que la paz vendrá a tocar su puerta, que gente trabajando por hacerla realidad. Los procesos de paz se hacen con los 'otros', no 'contra' los otros", le dijo a EL MERIDIANO de Córdoba.


Por Ginna Morelo Martínez


Ese 15 de julio de 2003 en Santa Fe Ralito todos sonrieron y posaron para la foto que haría historia. Entre ellos se encontraba Juan Rubbini, amigo personal y asesor político y de paz de Salvatore Mancuso.


Todos confiaron en algo que había nacido cojo, que se había concentrado, en principio, en la desmovilización y no en las víctimas, en la justicia y en la reparación. Eso vendría después. Sin embargo, fue bautizado como 'Proceso de Paz' y ahora pareciera haber llegado a su fin con la extradición de los ex jefes 'paras'.


Uno de los hombres más cercanos a Mancuso, el argentino Juan Rubbini, quien forjó su cercanía tras una amistad que comenzó desde 2001, cuando el entonces comandante de las AUC tomó la decisión en firme de impulsar un proceso de paz, tiene su propia lectura sobre la extradición de los ex jefes 'paras' y sobre el proceso de paz, hoy fallido según algunos.


Juan Rubbini responde
¿Fracasó el proceso de paz?


Un administrador de empresas argentino, que nunca ha dejado de formarse en la academia, se convirtió en uno de los hombres más cercanos al ex comandante Salvatore Mancuso. Es su asesor político de cabecera en todo el tema del proceso de paz. Es una de las personas que más conoce el pensamiento del ex 'para', por lo que decidió hablar de lo que se viene para Colombia.
Desde que se firmó el acuerdo de Ralito y hasta esta parte, la negociación con los ex comandantes de las autodefensas ha subido y bajado al son del pan y el circo que ha recibido el pueblo.
Verdades a medias que han desembocado en la 'parapolítica', un lento reconocimiento de víctimas, apenas 3 mil 807 y 171 inmuebles entregados, sumado a que los ex comandantes seguían delinquiendo desde la cárcel, hacen parte de la lista que motivó al Presidente Álvaro Uribe Vélez, a extraditar a 13 de ellos a los E.U. el pasado martes 13. Una decisión de una trascendencia histórica inimaginable.


A juicio de muchos, la Ley de Justicia y Paz fracasó y las víctimas se quedaron viendo un chispero; otros, por el contrario, consideran que ahora sí habrá justicia porque la Fiscalía no deberá acometer un proceso en los tribunales, que con la lentitud como venía hacía presagiar que algunos ex comandantes iban camino a recuperar su libertad por pena cumplida, porque según la ley, sus sentencias oscilan entre 5 y 8 años y algunos ya se estaban acercando a cumplir el tiempo.


Las diversas opiniones, algunas más atrevidas, sugieren que el Gobierno de Uribe silenció la verdad y le quitó el combustible a la 'parapolítica', e incluso traicionó a los ex jefes de las AUC. Rodrigo Tovar Pupo, alias 'Jorge 40', lo dijo antes de subirse al avión de la DEA. De hecho él no aparece en la foto del recuerdo en Santa Fe Ralito, y solo se sumó al proceso tiempo después porque no creía en la no extradición. Este tema de discusión motivó tantos golpes a la mesa en presencia del Alto Comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, quien siempre le dijo a los medios que la extradición no se negociaba.


En entrevista con EL MERIDIANO de Córdoba esto fue lo que dijo el asesor de paz de Mancuso:


¿Con la extradición de los ex 'paras' se acaba el proceso de paz?
No, en absoluto. Se dificulta inicialmente lo procedimental, pero en tiempos de globalización la justicia tiene que ponerse a tono, y echar mano de la tecnología disponible. Lo sustancial está en la determinación de los actores, y por el lado de los ex comandantes la determinación de cumplir con Justicia y Paz la tienen.


¿Por qué el Presidente apunta a poner en riesgo el proceso dando un paso que en su momento los comandantes no aceptaban y que le da un giro al tema de la verdad?
El Presidente ve en la intervención de E.U. la oportunidad de oxigenar el proceso y darle credibilidad internacional. Sabe que si los ex comandantes dejaron el monte y llegaron donde llegaron con su desmovilización, sabrán hacer un esfuerzo más y rendirle cuentas también a E.U.


Muchos golpes hubo sobre la mesa de negociaciones en Ralito, cuando salía a flote el tema de la extradición. ¿Qué sucedió entonces?
Los golpes sobre la mesa nunca sonaron tan duro como para romperla. Más bien los ex comandantes aspiraban a que E.U. reconociese el componente político y antisubversivo de su lucha, y no los fuera a considerar solamente como puros narcos.


¿Cree que los E.U. reconocieron ese componente y ya no los consideran como puros narcos?
Estados Unidos sigue apoyando el proceso de paz con las autodefensas porque respeta la democracia colombiana, que reconoce el ingrediente político antisubversivo de las autodefensas, sobre esto no hay dudas allá. Sin embargo, participar de alguno de los eslabones del narcotráfico constituye un delito para las leyes norteamericanas, así el fin buscado puedan entenderlo políticamente como legítimo.


¿Podría pensarse entonces que a ellos les va mejor con la justicia norteamericana?
Lo mejor para ellos, como para Colombia, es que los ex jefes de las autodefensas puedan cumplirle a la justicia colombiana y a la justicia de los E.U. Si se hace simultáneamente, mejor. Esto significa recuperar tras el proceso judicial en ambos países su condición de ciudadanos colombianos con plenos derechos humanos y políticos, a paz y salvo con ambas justicias. Los procesos de paz no se hacen para satanizar a sus participantes sino para recuperar a los guerreros fuera de la ley, para la paz dentro de las leyes.


¿Las verdades a la luz de la Ley de Justicia y Paz hicieron crecer a un enano imparable que terminó asustando al Gobierno?
La preocupación no se puede negar, tampoco los miedos a la judicialización de quienes tienen rabo de paja. La verdad es un derecho de los colombianos y la merecen, eso los ex comandantes lo saben, y la están aplicando sin ninguna anestesia, tal vez allí esté el problema. Los pueblos no delinquen en masa, si eso sucede es porque algo está mal en las leyes.


¿Será entonces que por ello resultó mejor la vía de escape: extraditar a los ex comandantes y silenciar la verdad?
No lo veo así, no existe incompatibilidad entre extradición y conocimiento de la verdad. Ni a los E.U. les interesa aparecer como encubridores, ni a los ex comandantes les interesa perder su derecho de regresar a Colombia a paz y salvo con los de aquí y con los de allá.


Su lectura de la 'parapolítica'. ¿El tema pierde fuerza con los ex comandantes extraditados?
¿Pueden descansar en paz los políticos, los industriales y empresarios?
Mientras Justicia y Paz esté vigente, y mientras los ex comandantes y mandos medios, dentro y fuera de Colombia, no sean vetados ni expulsados por el Gobierno, el compromiso de verdad y reparación se mantiene. Este compromiso de honor de los ex comandantes no es con el Gobierno, es con la sociedad colombiana, y será la sociedad colombiana, dentro de las leyes, la que diga hasta dónde hay que llegar en materia de investigación sobre 'parapolítica'. El día que la misma sociedad se hastíe, diga basta, punto y aparte, demos vuelta a la página, esto habrá concluido con enseñanzas para todos.


Las víctimas se sienten burladas. ¿Cuál es su lectura sobre lo que le espera a ellas?
Las víctimas deben seguir luchando por sus derechos a la reparación y encontrar fórmulas de acercarse a los ex comandantes porque finalmente de esa convergencia surgirá no solo la reparación, también la reconciliación.


¿Por qué los acuerdos de Ralito resultaron insuficientes?
Porque solo fueron un acuerdo para iniciar las negociaciones y darle un norte, pero nunca tuvieron contenido efectivo ni programático. Por ejemplo, en cuanto al modo y los tiempos en que el Estado recuperaría los territorios y haría viable la presencia del estado social de derecho, no solo las fuerzas de seguridad. Es que no se trataba solo de reincorporar a la sociedad unos combatientes, se trataba también de reintegrar unos territorios y unas poblaciones, regiones enteras, al Estado, la democracia y el progreso, quitándole espacios no solo a los actores armados ilegales sino también a las narcoeconomías. Además, busque en ese Acuerdo de Ralito las palabras víctimas, verdad, justicia, reparación, Y después me dice cuántas veces las encontró.


Si las víctimas, la verdad, la justicia y la reparación no fueron abordados en el Acuerdo de Ralito ¿entonces qué fue lo que se negocio?
El acuerdo de Ralito (15 de julio de 2003), así como el de Fátima (3 de mayo 2004) tuvieron como componente esencial, el perfeccionamiento del cese de hostilidades, la entrega de armas y desmovilización de las autodefensas. El Estado, por su parte, tomaría todas las medidas que asegurasen la reincorporación a la vida civil de los ex combatientes. Esto es lo que quedó escrito, a mi modo de ver no puede entenderse sino como la formalización del inicio de la negociación, de ninguna manera como su culminación. Los acuerdos finales, no sé si existan, yo no los conozco, pero el solo hecho de que no sean públicos ya es un gran problema, si es que ni siquiera existen el problema ya es de grandes proporciones y permite todas las conjeturas. Tendría que trasladarle su pregunta a los ex comandantes que aún están vivos y en Colombia. Ya con más tiempo y serenidad, seguramente quienes están en E.U. volverán sobre el tema.


Preocupa lo que pueda sobrevenir en algunas zonas del país que están a merced de unas autodefensas que no se desmovilizaron, o de otras personas que están rearmando a los reinsertados. ¿La extradición de los ex jefes acelera el descontrol en zonas como Medellín, por ejemplo, donde se dice que todavía manda 'Don Berna'?
No veo ninguna relación entre estas extradiciones y el descontrol urbano ni rural. Lamentablemente, ese descontrol está latente desde antes de las extradiciones. Puede que surjan pescadores en río revuelto, pero la extradición es seguir el proceso de Justicia y Paz por otros medios y en otra geografía. Ni le quita ni le pone al orden público.


¿Fracasó el proceso de paz?
Fracasará el día en que los colombianos nos resignemos a vivir en guerra, pero lo que uno ve es todo lo contrario, el deseo de un pueblo de avanzar de la precaria seguridad de hoy a la auténtica paz de mañana.


¿El proceso de paz desde E.U. sugiere un escenario virtual sobre el que ya no existe control de parte de Colombia?
Colombia solo perderá el control de aquello que quiera perder, un cabo queda suelto hoy en Colombia, pero seguramente los ex comandantes lo recogerán del otro lado y se asirán fuertemente de él para ganarse el derecho de regresar a su tierra.


¿Al Gobierno del Presidente Uribe se le salió de las manos el asunto?
Me imagino que nunca pensó que fuera tan difícil un proceso de estas características, pero no al punto de salírsele de las manos, solo que requiere de otras manos que ayuden, particularmente los Estados Unidos y la oposición política en Colombia.


¿Fracasaron las iniciativas como los proyectos productivos, para reincorporar a los desmovilizados a la vida civil?
El balance no es satisfactorio, pero eso no es un fracaso, es un desafío más que afrontar y superar.


Usted, que conoció el pensamiento de las autodefensas, ¿cree que el nuevo escenario le conviene a Mancuso?
Creo que le conviene al país, en el sentido de que se abre la posibilidad de oxigenar un proceso que lucía anémico y descompuesto, pero los escenarios por sí solos no hacen la diferencia, la diferencia la hacen los actores del proceso, y son éstos, Estado y autodefensas quienes deben proceder con autocrítica, volver a la mesa y retomar los diálogos capitalizando las experiencias.


¿Le conviene a Colombia?
Puede convenirle si se destraban las negociaciones de paz en Colombia y se gana en credibilidad internacional, no solo para el proceso de paz con las autodefensas, sino también con las Farc y Eln.


¿Encontrarán Uribe y Bush la llave que reabra la puerta que hoy parece cerrarse?
Nada más enigmático e inaccesible para el común de la gente que las 'razones de Estado'. En todo caso no lo veo un imposible.


¿Los ex comandantes paramilitares le fallaron al Gobierno o el Gobierno les falló a ellos?
Prefiero hablar de expectativas mutuamente insatisfechas, lo que deterioró la confianza entre las partes hasta límites insostenibles. Al no producirse los acuerdos durante 2004 el peso del Gobierno terminó imponiendo las condiciones, y las sigue hoy imponiendo unilateralmente. Desmovilizado Mancuso y muerto Carlos Castaño, ambos hechos en 2004, el gobierno vio en 2005 la oportunidad de impulsar la reelección imponiendo su autoridad en la mesa, la oposición creyó evitar la reelección bombardeando el proceso, las autodefensas se sintieron abandonadas por los uribistas y los antiuribistas, y en el fuego cruzado el proceso de paz quedó herido de muerte, pero vivo todavía, golpeado pero vivo, lo cual no sé si el Gobierno admite o no a estas horas. Porque si lo da por muerto debería decirlo y adiós verdad y reparación, y si permanece vivo debería actuar en consecuencia y reanudar los diálogos hasta producir los acuerdos finales, con quienes están en Colombia y también con quienes han sido extraditados.


¿Qué cree que viene ahora?
Un salto cualitativo en la madurez de los actores políticos. Me gustaría escuchar más autocríticas y propuestas que críticas y descalificaciones. La paz no la encontraremos tras una paciente búsqueda, sino después de una esforzada construcción. Y veo más gente ilusionada con que la paz vendrá a tocar su puerta, que gente trabajando por hacerla realidad. Los procesos de paz se hacen con los 'otros', no 'contra' los otros.

mayo 13, 2008

108. Esto tiene que cambiar, para bien

Cambia todo, todo cambia en esta vida



ASÍ LA VEO YO







Solo unas breves líneas para dejar constancia de mi fe en los procesos de paz, no solo con las autodefensas también con las Farc y Eln. La extradición modifica los escenarios, la geografía, no la sustancia ni el curso de la Historia.


La fe de los unos contagia el entusiasmo de los otros, y Colombia no se puede dar el lujo de pensar que su destino comienza y termina con un presidente, ni con una forma de asumir la oposición, así como tampoco puede seguir creyendo que la Paz es algo que hay que buscar, no, la Paz se construye, no es fruto de la búsqueda sino del trabajo de edificarla.


Los Acuerdos de Ralito resultaron finalmente insuficientes, pienso que ninguno de los firmantes lo ignora, constituyen un buen antecedente pero se han demostrado incompletos, faltos de correspondencia con los signos de los tiempos y la realidad del conflicto.


El conflicto colombiano con sus ingredientes violentos, ideológicos y mercantilistas, propios de un Estado que no es sino que se está haciendo, y de una sociedad que quiere pero no puede realizarse como tal, seguirá dando que hablar al mundo, cada vez más interesado en hallarle una solución.


La internacionalización del conflicto es un hecho relevante que compromete a Venezuela y Ecuador, pero también a los E.U., a Europa, y en general a toda la comunidad internacional consumidora o no de narcóticos.


Puede que en el corto plazo la extradición de una de las partes completica de la mesa de negociación soliviante los ánimos de quienes han permanecido al margen del proceso y ello genere focos de tensión. Esto puede suceder, pero existe suficiente madurez acumulada para que los ánimos se serenen y por el contrario, el proceso de paz reciba impensadamente una cuota extra de oxígeno que logre reanimarlo, no solo aquí sino también a partir de los sucesos en E.U.


El giro que ha tomado el proceso de paz con las autodefensas no tiene por qué significar su final. Dios sabe cómo hace las cosas y me auguro que Uribe y Bush sepan hallar la llave que reabra las puertas.


Por cada puerta que se cierra una ventana se abre, ningún golpe de la vida es definitivo, ni siquiera la muerte.


Así las cosas… colombianas y colombianos a las cosas, que todo tiene arreglo y como decía el Moreno, ‘esto tiene que cambiar’. Para bien, se entiende.

Así la veo yo.

mayo 07, 2008

La extradición de ‘Macaco’ no es un gol… es otro autogol

Columnista Invitado
¡Colombia no te rindas!
Por Mongo Aurelio



La extradición de ‘Macaco’ es el auto-mazazo del presidente Uribe y su ‘inseguridad democrática’ propinado en las vísceras del Estado colombiano, la ‘rendición’ no pedida conque Colombia vive acomplejada y con ‘rabo de paja’ su lucha contra el narcotráfico. Avergonzado de su impotencia el Estado no acepta negociar con sus ‘narco-ciudadanos’ para someterlos a su Justicia. Por eso el Estado Colombiano, prefiere a los ‘narcos’ vivos en Estados Unidos, o en el monte o muertos en Colombia, pero jamás presos en este País. Eso nunca. Lo que asegura a los empresarios de la droga el escenario perfecto, necesariamente peligroso, que prolonga ‘in aeternum’ la rentabilidad de sus negocios al tiempo que los ‘capos’ se mueren o ‘gozan de jubilación anticipada’ en los United States. Porque los ciudadanos del mundo, particularmente americanos del norte y europeos, y no pocos asiáticos, ponen el billete mientras la ilegalidad y represión al negocio mantiene elevados los riesgos, y con ello los precios de los apetecidos productos que Colombia produce y el mundo consume a manos llenas, como ‘petróleo’ delicadamente refinado de sus vacuos paraísos artificiales.
Si Uribe no ha conseguido nada, pero nada, en materia estructural de disminución del narcotráfico, una de tres. O le falta capacidad o le falta decisión o le faltó tiempo. Me temo que el ‘una de tres’ también se puede aplicar a los procesos de paz con las guerrillas y las autodefensas. Donde antes -1998- había un conflicto interno, ahora, en una sola década, el conflicto se ha internacionalizado, con el agravante que dos de nuestros vecinos –adivinen cuales- ya consultan con las Farc y Eln su política internacional, le ofrecen su territorio como retaguardia estratégica y comparten su proyecto de ‘socialismo del siglo XXI’ conviertiendo al Estado colombiano –ni qué decir a Uribe- en el malo del paseo, en el abominable ‘cachorro’ del Imperio. Y si con las guerrillas llueve con las autodefensas no escampa. Donde antes –en 1998- había pacientes comandantes ‘paras’ que se tragaron el ’sapo del Caguán’ para que después de cuatro largos años el Estado se dignara sentarse a dialogar con ellos lo que pudo haberse hecho a partir del 7 de agosto de 1998 –unas cuantas miles de víctimas antes- hoy resulta que entre ‘águilas’ y ‘bandas emergentes, ‘nuevas generaciones’ y ‘degeneraciones varias’ nada de lo que pudo haberse hecho a partir del Acuerdo de Ralito se verificó.
Puede que el Gobierno festeje la extradición de ‘Macaco’ como un triunfo y se prepare a festejar con nuevas extradiciones lo que constituye no solo una derrota nacional, sino lo más triste de todo, que estemos los colombianos ‘condenados’ por falta de capacidad, de decisión, o de tiempo de nuestros gobernantes a tener que convivir con el narcotráfico para el que no faltan nunca pretendientes a las ‘sillas vacías’ que hoy dejan los ‘Macaco’ para que otros ‘afortunados’ ocupen su lugar.
A propósito ¿será que con una nueva reelección el Gobierno Uribe logra en cuatro años de ‘bonus track’ lo que todo indica no logrará en los ‘4 + 4’?
No me opongo a la re-reelección por los argumentos seudo-institucionales de la izquierda anti-sistema, ni por los seudo-éticos de la inquisición antiuribista de cualquier pelambre liberal o conservador. No, mi oposición a la re-reelección de ‘este presidente’ nace de fenómenos tan inexplicables como celebrar como un triunfo la extradición de ‘narco-ciudadanos’ colombianos, así como exultar por las imágenes ensangrentadas de un cadáver guerrillero o paramilitar.
Me gustan muchas cosas de Uribe pero no voy a festejar los auto-goles como goles, ni las derrotas como victorias.
Por eso les deseo a ‘Trinidad’ y a ‘Macaco’ –hermanados en la tragedia del pueblo colombiano- que estén pronto de regreso, desarmados y en paz, dedicados a construir la reconciliación. Y a ‘Raúl Reyes’ y Víctor Manuel Mejía Múnera q.e.p.d. y que allí donde estén no siga la guerra ni la venganza.
Y si Uribe nos convence que no le falta capacidad, ni decisión, pero le falta tiempo… ojalá no demore en decirnos cuánto tiempo le falta y para qué.
No más cheques en blanco ni votos botados, ni siquiera para Uribe.
¡Colombia no te rindas!