junio 19, 2008

112. Chávez giró al centro mientras Uribe insiste por tierra derecha

América latina entre la ‘lucha de clases’ y la ‘armonía social’



ASÍ LA VEO YO




Chávez y Correa han sufrido lo gravoso que resulta quedar asociados con las Farc en las encuestas. Así como la señora K y Evo Morales experimentan ‘sublevaciones’ populares frutos del costo político de haberse asociado con Chávez y su ‘populismo retro’. La ‘marea roja’ hace agua en Sudamérica, y la ‘nueva ola izquierdista’ tiene hoy menos futuro que el ‘club del clan’. Pobrecitos Farc y Eln tan cerca de Chávez en su mala hora. Si a las autodefensas en la paz les fue mal por confiar en Uribe, no les ha ido mejor a las guerrillas por delegar su dirección en Chávez. Es que desde el poder no hay otra razón de estado que conservarlo, y todo lo que estorba se bota, se encarcela o se expulsa del paraíso.
Las razones ideológicas poco cuentan en la era de las encuestas, todo se sacrifica en el altar del mercadeo, y nada produce tanto rédito ante las masas como hacer de la cima del poder un ring de boxeo. Esto vuelve inseparables a Chávez y Uribe, tan indispensables el uno para el otro, como el Gordo y el Flaco, como River y Boca, tan siameses a pesar de sus diferencias. Pero en la naturaleza todo tiene su límite y tarde o temprano los equilibrios se restablecen y la moda queda anticuada, y lo que subió imparable baja en picada indetenible.
Chávez ha percibido que su era de los milagros ha comenzado a declinar, mientras Uribe luce convencido que posee la fuente de la eterna favorabilidad. Como las derrotas enseñan más que los triunfos hoy resulta que Chávez –después de la derrota de noviembre y la muerte de ‘Reyes’ y ‘Tirofijo’- ha comenzado a recular ante el espanto que produce en su instinto la erosión de su poder.
Uribe, en cambio, avanza hacia la derrota con la inconsciencia de quien se cree invencible y la ceguera de aquellos a quienes Dios –por alguna razón insondable- quiere perder. Se sabe que perder es ganar un poco, lo cual sirve de humano consuelo, pero Uribe es Uribe y Maturana es Maturana. Por eso Uribe le teme a la derrota cuando debiera, en cambio, preocuparse más por lo ‘pírrico’ de sus recientes victorias.
La diferencia entre Chávez y Uribe, es que el primero aprendió que sus respuestas de ayer ya no sirven a los fines de hoy, mientras que Uribe parece no haberse dado cuenta que, de nada le sirven ya, las respuestas de 2002 y 2006, para las preguntas que Colombia y el mundo –incluidos los EU- le están comenzando a hacer de cara a 2010. El recurso abusivo –y falto de educación- de contestar la inquietud periodística con evasivas puede servir como táctica, pero elevado al nivel de hábito y estrategia deriva fatalmente en transmutar la astucia en necedad, la simpatía en antipatía, a un calado y velocidad mayores que el registro superficial de las encuestas, y allí está el gran riesgo a mediano plazo, para quien se enamora de sus vicios.
La seguridad democrática no será el gran tema de 2010. Y no lo será porque no habrá candidato ni partido con posibilidades de ganar que no lo tenga en su programa. No habrá tampoco quien cuestione la confianza inversionista ni la equidad social. No se votará en 2010 ni en favor ni en contra de las Farc, ni de las autodefensas, unas derrotadas, otras disueltas. La gran novedad que significó Uribe en 2002, y el voto de aplauso que lo refrendó en 2006, lucirá anacrónico, carecerá de realismo político en 2010. Y por ningún lado se ve que a Uribe le queden conejos en la galera, ni propuestas que vayan más allá del ‘más de lo mismo’.
No se conocen todavía las encuestas a futuro, ni el valor actual de la intención de votos a dos años vista, pero existe un vacío notorio en la sociedad y en la política colombiana que es el ‘vacío de armonía social’, vacío que no nació con la seguridad democrática, pero que el abuso propagandístico, aplicado por este gobierno a la seguridad democrática, profundizó con su gusto por la confrontación y polarización.
Los candidatos y coaliciones que logren imponer en sus campañas la meta de la ‘armonía social’ por encima de cualquier otra cuestión estarán en mejores condiciones de atraer voluntades y entusiasmo que quienes insistan en ‘aniquilar a los violentos’ o ‘acabar con Uribe’. Esto vale para Lucho e Íngrid, también para Germán y Juan Manuel ¿los ‘cuatro semifinalistas’?
Bien haría, -y se haría- Uribe en ponerse a un lado del partidor de 2010, y trabajar con otras miras –igualmente altruistas y patrióticas- que le eviten ser incluido en los libros de historia entre los ‘avaros del poder’, entre los infectados por la ‘adicción al poder’.
De 3 excesos hay que cuidarse en esta vida, decían los filósofos del viejo café: “del ego, del dinero y del poder”.
¿Podrá librarse Uribe de tamañas tentaciones?
That is the question Álvaro, with Obama, or with McCain.

Así la veo yo.

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junio 09, 2008

111. ¡PACIFISTAS SOMOS TODOS!, gracias a Dios

‘Sacándome la piedra’, con dolor de Patria (y despecho con Uribe)




ASÍ LA VEO YO



Por Juan Rubbini
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Uribe está botando a la caneca tiempo precioso para decir ¡no a la re-reelección! antes que sean los mismos ciudadanos quienes le digan ¡no a Uribe! De la cima del 84 % hay un solo camino razonablemente previsible y va en descenso. Rehén de las cifras de favorabilidad, Uribe no tiene más remedio que repetirse, día tas día, hasta convertirse en triste caricatura de quien se imita a sí mismo. Y esto cansa, esto irrita, esto amenaza volverse insoportable no solo para la oposición y los neutrales sino para los mismos ‘uribistas’ más necesitados de resolver sus muchos problemas, que poner los votos para que Uribe resuelva los suyos.


El 13 de mayo de 2008 se irá convirtiendo, aniversario tras aniversario, en la fecha más aciaga de los procesos de paz en Colombia, y tal vez en el mundo. El Gobierno acorralado por los que quieren al Presidente fuera del gobierno, y no pudiendo resolver sus cuantiosos problemas creó uno nuevo totalmente innecesario –extraditar a quienes no habían incumplido nada sustancial-, exhibiendo ante el mundo su propia incapacidad para sobrellevar el proceso de post-desmovilización de una manera digna y respetuosa para la contraparte que desmovilizó treinta mil combatientes, se resignó a condiciones jurídicas que jamás fueron acordadas y entregó las armas a cambio de un regreso a la vida civil con plenos derechos que, todavía hoy, no están ni otorgados ni garantizados.


Lo menos que merecen los jefes desmovilizados de las autodefensas es que no se los trate desde la contraparte en la Mesa como faltones y mentirosos, como incorregibles criminales y chantajistas. Menos aun cuando el país asiste atónito a cómo brotan por doquier bandas emergentes y criminalidades incontroladas allí donde el compromiso del Gobierno en la Mesa fue la reinstitucionalización democrática de las regiones y el regreso del monopolio de la fuerza a las manos del Estado.


¿Cuánto incidirá en la previsible no re-reelección de Uribe la insatisfacción de no menos de un millón de colombianos que en el pasado atendieron de buena gana las recomendaciones electorales de los ex jefes paras y que ahora no recibirán seguramente ningún tipo de sugerencia en tal sentido? A nadie puede resultarle extraño que los jefes desmovilizados se declaren ‘impedidos’ de producir guiños electorales en 'los tiempos del cólera' y la indignación, cuando fueron sacados de la Mesa -supuestamente de la Paz- peor que como les va a los perros en Misa, y expulsados, hasta del País, no precisamente por el Mesías verdadero, el de los altares de verdad edificados sobre roca –no sobre frágiles sondeos de opinión- al que se le sigue reconociendo que por encima de Él no hay nadie, afortunadamente, ni siquiera los encuestadores de Gallup.


Mis lectores dirán que me estoy ‘sacando la piedra’ –y no se equivocan- pero, así y todo, intento hacerlo con respeto por el gobierno y sin ocultar mis simpatías por la causa noble que acunaron las autodefensas desmovilizadas. No los ensalcé en la guerra –al modo de Piedad con las Farc- pero no pude menos que enamorarme de sus actos de paz y de su valentía al desarmarse, con consecuencias benéficas de las cuales el gobierno se apropia como si no estuviesen determinadas en muy buena medida por la desmovilización que llegó a buen puerto por la sucesión de actos de fe y prédica incansable de los Castaño y los Mancuso, los don Berna y Macaco, convertidos hoy en los chivos emisarios de cuanto delito se siguió cometiendo tras su desmovilización.


Ignoro las verdaderas razones por las cuales el gobierno ha hecho, tras la desmovilización de la íntegra cúpula ‘para’ –eso sí, después de concretada la primera reelección- todos los esfuerzos imaginables para romper el proceso de paz con las autodefensas. Lo curioso es que no lo ha logrado y si lo ha logrado no ha dado la ‘chiva’ a nadie, ni siquiera a Semana. Al menos cuando Pastrana rompió con las Farc en El Caguán respetó el plazo de los cinco días para que los guerrilleros recogieran los chécheres y volvieran al monte, y proclamó la ruptura al mundo y por cadena nacional. Por esto me aferro a la esperanza que el proceso de paz no esté muerto, aunque en honor de la verdad tampoco el gobierno reconoce que el proceso esté vivo. ¿Será que está ‘desaparecido’?


Sin embargo, esto es Colombia y aunque de a ratos parezca Locombia, lo cierto es que en 2010 tendremos un nuevo presidente, que confío no será Uribe, cruzo los dedos –tampoco César Gaviria- y para ese momento el tema de la paz volverá a estar en la agenda presidencial no como un ejercicio pasatista sino como el gran tema crucial. ¿Quién quita que al próximo presidente lo ‘pongan’ junto a diez millones de votos los ‘Cano’, los ‘García’, los Mancuso? Finalmente, la paz exitosa se celebra entre quienes fueron enemigos, y de cara a toda la sociedad. Tal vez el secreto consista en no darle cabida esta vez a los ‘débiles de carácter’ y los ‘rabos de paja’.


Si el presidente Uribe logró ser elegido dos veces para ganar la guerra, el próximo presidente o presidenta –no estoy pensando en Piedad- alzará en sus manos la bandera de la paz y tendrá el apoyo y el reconocimiento de todos los colombianos.


A esto, estoy seguro, le apuestan hoy no solo las Farc y el Eln, también las Autodefensas y las mal llamadas ‘bandas emergentes’.


Porque en materia de paz, ‘pacifistas somos todos’, gracias a Dios. Y en materia de seguridad ¿quién puede estar en contra? ni el Putas.

Así la veo yo.

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junio 03, 2008

110. Cuando El Tiempo 'reunió' a 'Alfonso Cano' con Carlos Castaño

El gran debate que Colombia espera (callada, pero espera)





ASÍ LA VEO YO



Por Juan Rubbini
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juanrubbini@hotmail.com





Hoy cumple años el mayor de mis hijos y a él –entre anarquista, liberal y hombre de izquierda, convencido demócrata siempre- le dedico afectuosamente la ‘retrospectiva’ columna de hoy.


En octubre de 2000 el país asistió a un milagro ‘periodístico’ que hoy –a más de siete años- resulta revelador de cómo, desde ambos extremos del conflicto armado, y ‘mediando’ la prensa independiente el diálogo siquiera indirecto y ‘entre sordos’ -si se lo quiere ver así- es posible y deseable, frente a los horrores de la guerra. Ya Carlos Castaño no está en el mundo de los vivos, pero, si ‘Alfonso Cano’ ha sobrevivido, aún puede retomar sus columnas en El Tiempo. Y polemizar con ‘Ernesto Báez’, o ‘Alemán’ por ejemplo, o con ‘Jorge 40’ y Salvatore Mancuso, o algún otro. Lo que no debiera tolerarse es más guerra en contra del pueblo colombiano –ni por izquierda ni por derecha, ni por ningún lado- y tampoco asimetrías fuera de lugar que ‘perdonan anticipadamente’ a los unos como ‘altruistas rebeldes’ y ‘condenan sin apelación’ a los otros como ‘asesinos y narcos’. Si no se reconoce la existencia de ‘tesis’ y ‘antítesis’, la síntesis superadora nunca será posible, o solo lo será tras una guerra interminable y cruel, al cabo de la cual no habrá vencedores ni vencidos, porque todos estaremos muertos.






20 de octubre de 2000


PREGUNTAS A LA OPINIÓN PÚBLICA


ASÍ NO SE APAGA EL FUEGO


Por Alfonso Cano


Miembro del Secretariado de las Farc


El Tiempo, de Bogotá




Lo de izquierda o derecha huele a París, a Norberto Bobbio, a Mediterráneo, a oficina


En aras de la pluralidad y el enriquecimiento del debate sobre la paz, Alfonso Cano, miembro del Secretariado de las Farc, enviará esporádicamente sus conceptos e interpretaciones, a los que creemos conveniente abrirles un espacio de opinión.


Como es un cuestionario de cualquier encuesta de esas que pululan en nuestro medio, la revista Semana puso a consideración de sus lectores un tema de primer orden: la orientación política que requiere el país.


Al meditar la respuesta a ¿Colombia necesita una derecha?, el presupuesto lógico es que aquí la derecha no gobierna o no existe. Eso enardeció las pasiones, recargó de adjetivos las consideraciones e hizo abundantes las generalizaciones rápidas.


Así no se apaga el fuego; al contrario, se atiza la candela. Es la típica pregunta inductiva para ahormar la llamada opinión pública y aumentar las ganancias del medio de comunicación que la impone.


Antes de abrir la boca para desparramar mis verdades me pregunté: ¿será de izquierda o de derecha un Régimen Político que desde siempre ha obedecido las órdenes del gobierno gringo, del Pentágono y del Fondo Monetario Internacional? ¿Que legisla favoreciendo a los que más tienen, en detrimento de los que no tienen nada? ¿Qué se instrumentó de una fuerza pública campeona den la violación de los derechos humanos?


¿Será de izquierda o de derecha pagar del erario público la corrupción del sistema financiero y dejar desaparecer los hospitales por falta de presupuesto? ¿O meterse al bolsillo las finanzas públicas en una feria de corrupción que nadie impide? ¿O estimular el acaparamiento de las tierras fértiles por los grandes hacendados y no hacer nada para frenar el violento desalojo de campesinos para arrebatarles sus fincas?


¿Privatizar los servicios públicos para que las trasnacionales cobren las tarifas que les vengan en gana a los usuarios, será de izquierda o de derecha? ¿O permitir impunemente que las corporaciones financieras les arrebaten los ahorros a los usuarios del Upac? ¿O levantar las protecciones aduaneras para hundir la producción agropecuaria y la industria nacional, sin ayudarles en lo más mínimo a modernizarse? ¿O frotarse las manos de satisfacción porque el Plan Colombia “llegó para quedarse” con sus 1.300 millones de dólares en elementos de guerra? ¿Colombia necesita una derecha?


Alguien escribió que en esencia se trataba de la contradicción entre quienes buscaban la “eficacia” y quienes anhelaban la “justicia social”, pero allí no hay oposición. Si no hay eficacia no podrá existir la justicia social porque no habría con qué. La contradicción es entre quienes se enferman por acrecentar sus “ganancias” y quienes propugnan la justicia social.


Guerra total o solución política es otro aspecto vertebral en esta prospección, a la que no ayuda el estar inmersa en plenas elecciones. Truenan voces altisonantes que confluyen en una vieja tesis: “hay que derrotarlos para obligarlos a negociar”. Nadie duda de que esa no sea la estrategia del Estado. En ello trabajan febrilmente sus principales personeros. Pero es antigua. Siempre la han desarrollado. Pero a pesar de ello, el conflicto se ha ampliado. Conclusión: ese no es el camino. A pesar de todos los problemas, hay que persistir en la búsqueda de acuerdos. Nadie tiene derecho a cansarse en esa lucha. Nadie cuerdo, que viva en Colombia y que la ame. No podemos desfallecer.


Son reflexiones necesarias ante la disyuntiva que se indaga. Habrá que considerar el sistema electoral, la llamada democracia participativa, los medios de comunicación, la justicia, la inequidad laboral que se ha generado y otros temas alusivos que podrán darle sentido a una respuesta y contenido a un aporte constructivo posterior para construir algo entre la mayoría.


Lo de izquierda o derecha tiene un tufillo europeizante. No creo que esa sea una preocupación de la mayoría de los colombianos. Huele a París, a Norberto Bobbio, a Mediterráneo, a oficina. Debería plantearse la búsqueda con matices más nuestros, así se enriquecería y podría llenarse de tolerancia: ¿medidas y políticas que favorezcan al Country Club o a Ciudad Bolívar? ¿A los dueños de casas, apartamentos y cuentas bancarias en Miami o a los deudores del Upac? ¿A los desplazados o a la SAC? ¿A Colombia o a los Estados Unidos?


Creo que bien mirado, la disyuntiva deberá ser entre los de abajo (incluyendo los del medio que ruedan y ruedan) o los de arriba, los patriotas o los que imploran porque Colombia sea una estrella más en la bandera gringa.


Sacaríamos buen provecho al debate en momentos que se reclaman muchas luces para salir adelante. Debemos defender nuestras convicciones, creencias, propuestas y patrimonio moral, pero sin necesidad de torcerle el pescuezo a la verdad… ni a las preguntas.





Respuesta de Carlos Castaño a la columna “Así no se apaga el fuego” de Alfonso Cano



Colombia, Octubre 21 de 2000


Doctor
Enrique Santos Castillo
Editor
Diario el Tiempo
Bogotá.


Respetado Señor Santos.


“En aras de la pluralidad y el enriquecimiento del debate sobre la paz”, el Diario el Tiempo está publicando esporádicamente artículos del Señor Alfonso Cano. Permítame opinar respecto a la última publicación de Cano, dirigiendo mi mensaje directamente a él.


Señor Miembro
del Secretariado de las Farc
Alfonso Cano


Tengo entendido que Ud. pertenece al “ala pensante” de la organización guerrillera que ha autoimpuesto el objetivo de alcanzar el poder político en Colombia pese a la oposición expresa o tácita de la inmensa mayoría de su población.


No me resulta extraño entonces que minimice cualquier intento de consulta o encuesta a la opinión pública nacional siendo que Ud. pertenece al “ala pensante” de una organización guerrillera que considera innecesario consultar al Pueblo Colombiano sobre la legitimidad de Su unilateral decisión de disponer de la vida y bienes de los habitantes de la Patria.


Sí me resulta extraño que Ud, que pertenece al “ala pensante” de una organización guerrillera que hace del abuso de las armas la norma generalizada de su práctica política se sienta con la idoneidad suficiente como para indicarle al Pueblo Colombiano cuál es el mejor modo de apagar el fuego o de dejar de atizar la candela.


Tampoco me resulta del todo claro el modo en que Ud., que pertenece al “ala pensante” de una organización guerrillera, separa las aguas entre actitudes políticas de izquierda y de derecha.


Ud. menciona que son actitudes de derecha las siguientes:


1. Obedecer las órdenes del gobierno gringo, del Pentágono y del FMI.


Le comento que tal actitud “de obediencia” es patrimonio de los traidores a la Patria, pudiéndose hallar éstos en la derecha y en la izquierda.


2. Legislar en detrimento de los que no tienen nada.


Le comento que en el caso de que fuera considerado necesario por parte de algún gobierno “legislar en detrimento de los que no tienen nada” tal actitud es patrimonio de imbéciles de los cuales pueden hallarse ejemplares tanto en la derecha como en la izquierda.


3. Instrumentar una fuerza pública campeona en la violación de los derechos humanos.


Al respecto me gustaría preguntarle, aprovechando que usted pertenece al “ala pensante” de una organización guerrillera que compite entusiastamente en ese tipo de campeonatos ¿considera que el señor Stalin, Castro, el señor Pol-Pot o los esposos Ceausescu, eran agentes de la derecha política capitalista infiltrados en gobiernos de izquierda?


4. Pagar del erario público la corrupción del sistema financiero y dejar desaparecer los hospitales por falta de presupuesto.


Señor miembro del “ala pensante” de una organización guerrillera ¿no le parece que la descrita es una actitud políticamente incorrecta propia de personas corruptas e insensibles que afecta tanto a las agrupaciones políticas de derecha como a las de izquierda?


5. Meterse al bolsillo las finanzas públicas en una feria de corrupción que nadie impide.


Debo advertirle que su lenguaje va tomando un giro más propio de una campaña política de un candidato populista de derecha o de izquierda: lo de “meterse al bolsillo las finanzas públicas” suena un tanto recargado de retórica impropia ciertamente de un miembro del “ala pensante” de una organización guerrillera.


6. Estimular el acaparamiento de las tierras fértiles por los grandes hacendados y no hacer nada para frenar el violento desalojo de campesinos para arrebatarles sus fincas.


Tampoco esta es una característica del pensamiento de derecha o de izquierda sino una manifestación de la inoperancia del Estado Colombiano y de sus clases políticas de izquierda y de derecha que han resultado ineficaces a la hora de facilitar la justicia social para nuestro Pueblo Campesino. Siendo Ud. un miembro del “ala pensante” de una organización guerrillera me veo en la necesidad de mencionarle que más de cuarenta años de violencia guerrillera sólo han servido para acompañar el acaparamiento al que hace referencia, lo cual invalida en la práctica la supuesta bondad de su característica “pensante”, a menos que piense que en un par de siglos más puede haber algún principio de solución siguiendo el camino guerrillero que Ud. recomienda. La estrategia guerrillera vendría a ser algo así como “el opio del Pueblo” que subordina a la Revolución futura el presente miserable entre minas quiebrapatas y campos de coca y amapola.


En estilo rudimentario y poco pensante Ud. le adjudica a una supuesta derecha gobernante todos los males de Colombia sin el mínimo atisbo de autocrítica respecto de la acción guerrillera en todos estos largos años como si de una lado se situaran los demonios y del otro las angelicales fuerzas del bien a las que Ud. representa desde su “ala pensante” que supongo es el ala izquierda ¿o me equivoco?


Me suena un tanto paradójico que Ud., siguiendo el camino inaugurado con sus consejos acerca de cómo apagar el fuego descalifica un poco más adelante la guerra total como estrategia equivocada… en el caso de que la escoja el Estado Colombiano. ¿Esa sugerencia la hace Ud. desde su visión de izquierda o de derecha? ¿O es solamente un gesto de paz que como miembro del ala pensante de una organización guerrillera Ud. promueve dialécticamente para avivar el fuego del ala militarista de la misma organización subversiva?


Ud. dice textualmente: “A pesar de todos los problemas, hay que persistir en la búsqueda de acuerdos. Nadie tiene derecho a cansarse en esa lucha. Nadie cuerdo, que viva en Colombia y que la ame. No podemos desfallecer.” Lo que Ud. dice textualmente como miembro del ala pensante de una organización guerrillera me mueve a dos reflexiones, o bien Ud. ya no pertenece al mundo de los que aman a Colombia y por lo tanto su recomendación es al mismo tiempo una confesión, o Ud. se formó éticamente en aquella sofística que aconseja cínicamente: “haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”.


Más adelante Ud. hace referencia a un cierto “aporte constructivo posterior para construir algo entre la mayoría”. Lo de “aporte constructivo para construir” resulta una redundancia gramaticalmente muy “charra” producto seguramente de alguna esquizofrenia incipiente cuando al escribir ese párrafo Ud. estaba pendiente de los operativos constructivos (¿de derecha o de izquierda’) en Dabeiba y Bagadó. En cuanto a lo de “construir algo entre la mayoría” el final de la frase me deja perplejo porque no logro descifrar de qué mayoría Ud. se siente parte. Seguramente un miembro del ala pensante de una organización guerrillera conoce elementos de la realidad que al común de la gente se nos escapa.


Coincido con Ud. con aquello que dice respecto a que lo de izquierda o derecha tiene un tufillo europeizante. Sin embargo, no comprendo entonces porqué algo tan intrascendente y exótico para Ud. es convertido, por Usted mismo, en tema de análisis como columnista de uno de los espacios del establecimiento al cual Ud. ataca desde su monte Olimpo alado y angelical, donde la Revolución se construye a pura tracción de sangre colombiana derramada por la lucrativa industria de la muerte de la cual Ud. constituye el ala pensante y, ahora me vengo a enterar, también moralizadora.


Debo decirle para serle totalmente sincero y para que no malinterprete esta respuesta su “Pregunta a la Opinión Pública” que su callado pero implícito “marxismo-leninismo”, con todo respeto por Marx y por Lenin, también emana en nuestras Tierras Colombianas un tufillo europeizante, añejo ya por los siglos 19 y 20. Y lo que puede ser excelente para los buenos vinos no resulta ser del todo conveniente para los sistemas ideológicos. A menos que Ud., miembro del ala pensante de una organización guerrillera, haya declarado el fin de la dialéctica y con ello la sepultura apresurada de Marx y de Lenin, producto de lo cual su incursión politóloga en El Tiempo es natural que exhale un reciclado tufillo europeizante poco apreciado en las encuestas de opinión.


En todo caso y para terminar el aleccionador ejercicio intelectual que me ha significado el análisis de su escrito le propongo de todo corazón lo siguiente:


1. Acérquese a las Obras Completas de Ernesto Guevara (¿Lo recuerda?, el Pueblo Cubano lo amaba, y lo llamaba cariñosamente “Che”); lea detenidamente aquello que él llamaba “las condiciones objetivas y subjetivas” que posibilitan la Revolución Socialista. Y también aquello de que “un ser humano debe sentir como propia cualquier injusticia cometida por cualquier ser humano, en cualquier sitio de la Tierra”.


2. Despójese, después de haber leído a Ernesto Guevara, el peso de la responsabilidad de cargar con aquello de ser miembro del ala pensante de una organización guerrillera y propóngase sentir, solamente sentir, nada de pensar por favor, sentir durante una semana, solamente sentir: … sienta latir el corazón de la Patria Colombiana, de su Pueblo y de su Tierra… y vuelva a escribir en El Tiempo sobre qué se siente cuando se abre el alma, no a las propias ideas sino al corazón de los demás, de los hombres y mujeres, de las montañas y las selvas, de los caminos y los ríos de la Patria Colombiana.


En cualquier momento volvemos con lo de derecha e izquierda e intentamos, si quiere, establecer un centro, pero un centro que no sea un blanco donde apuntar, sino un reconocimiento a la geometría, que nada sabe de política pero tiene mucho que decirnos sobre sabiduría y virtud.


De Usted
Carlos Castaño
Comandante AUC





Ambos testimonios fueron publicados en su momento por www.colombialibre.org, y en estos días llegaron a mi correo enviados por uno de los lectores de mis columnas –un joven europeo que quiere a Colombia- al cual agradezco su sincero interés por la paz de Colombia y la felicidad de su pueblo.


Así la veo yo.


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