julio 29, 2008

117. ¿Qué tal suena ‘Juan Manuel + Íngrid’ por la Paz de Colombia?

Las negociaciones de paz ya no serán lo que fueron ni lo que pudieron haber sido


ASÍ LA VEO YO



Por Juan Rubbini
www.lapazencolombia.blogspot.com
juanrubbini@hotmail.com




In memoriam del ‘paciente Job’, mi amigo Antonio López.

Me he prometido no seguir ‘peleando’ contra ciertas zonas oscuras de la naturaleza humana: allá Uribe ‘si el poder puede con él’ y lo mantiene preso de otra candidatura. No se lo deseo. Ojalá recuerde que 'en el pecado está el castigo’. Dios nos libre y sus buenos amigos lo libren a Uribe de creerse indispensable.



Suena reiterativo seguir advirtiendo sobre las tropelías del Gobierno contra el proceso de Ralito y cómo han logrado ‘entre tanto burócrata y mesiánico’ incubar los huevos de tremenda serpiente ‘emergente’. Los Castaño y los Mancuso se desgañitaron en la Mesa de Diálogo queriendo persuadir al Gobierno sobre las graves consecuencias que tendría una desmovilización ‘a topa y tolondra’, y una reinserción a la vida civil que hiciera la vista gorda sobre el impacto de los cultivos ilícitos en el nuevo curso que tomaría el viejo conflicto.



¿A qué horas el Gobierno tomó la equivocada decisión de marginar a los líderes de las autodefensas de su colaboración y compromiso declarado para poner al servicio de la seguridad democrática, y la gobernabilidad nacional sobre las regiones, su determinación de pacificar el País a partir de su liderazgo desarmado?



¿En qué despachos oficiales se cocinó que el rumbo del proceso de paz con las autodefensas debía naufragar en el mar de la judicialización, en el linchamiento mediático y la inevitable y fatídica extradición de los máximos gestores de la desmovilización?



Resulta inútil seguir insistiendo sobre la precariedad estatal en cuestiones de paz y la injusticia cometida con las autodefensas desmovilizadas. No me prestaré a convertirme en el triste cantor de amarguras sobre lo que pudo haber sido y no fue. Me limitaré a no seguir alimentando la falacia de que todo se resolverá con un tercer mandato presidencial de Uribe. Insistir con ‘+ Uribe’ en materias de paz y cultivos ilícitos multiplicará los huevos de la serpiente criminal realimentando con sangre fresca el conflicto terrorista ‘de nueva generación’.



No se trata solo de bandas emergentes del ‘fallido proceso de paz con las autodefensas’, sino que están ‘in crescendo’ las bandas emergentes del reciclado Eln y las bandas sobrevinientes tras la muerte de ‘Marulanda’, ‘Reyes’ y la incapacidad del virtual bicéfalo ‘Cano’-‘Jojoy’ de mantener cohesionada la hoy inexistente organización Farc.



Desmovilizar estas ‘bandas’ resultará quimera, si no se combinan a la política de seguridad democrática, políticas de erradicación de cultivos ilícitos y algo más ‘revolucionario’ y ‘amable’ que edulcorado ‘neoliberalismo social’. No sigamos delirando desde la izquierda con la ‘gran negociación final’ que ya no será con estas Farc maltrechas y desconcertadas, ni con este Eln rehén de su inopia. Tampoco incitemos desde la derecha con políticas de exterminio hacia los grupos armados ilegales.



Más bien ideémonos fórmulas para separar la ‘paja del trigo’ e invitar, desde el Estado y el cuerpo social, a los idealistas revolucionarios y contrarrevolucionarios -que no son pocos, entre los unos y los otros-, a retomar la confianza en los diálogos de paz. No serán ambiciosas negociaciones en el nivel nacional, sino aterrizadas búsquedas de acuerdos a partir de lo territorial, de lo regional, allí donde sea posible sumando a todos los actores armados ilegales. Teniendo en cuenta los intereses de las víctimas, la voz de los desplazados, la experiencia de los desmovilizados. Se trata más de dibujar el contorno, y confeccionar la solidez, de cada retazo, que de pretender hilar de una el gran tejido nacional.



Dicho está. No más críticas de mi parte a un Gobierno que nunca prometió la paz y se limitó a trocar las serpientes venenosas por una cantidad de huevos de serpiente tan peligrosos como nunca fueron ni los ‘Marulanda’, ni los Castaño. No más pedirle peras al olmo. Lo que natura non da Presidencia non presta. Más vale, de cara al post-2010 sembrar Paz desde hoy si queremos cosechar Paz algún día. Y hacerlo a punta de políticas, no solamente de oraciones. Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.



Neutralizado Uribe, Hugo Chávez ha graduado a Juan Manuel Santos como su gran adversario continental, con lo cual –inevitablemente- lo ha convertido –para los colombianos- en el gran candidato presidencial en 2010. Si antes fue ‘Marulanda’ quien ‘escogía’ los presidentes –Pastrana y Uribe- ahora Chávez –el ‘Marulanda’ del siglo XXI- le abrió de par en par las puertas a Juan Manuel Santos. Sin la contundencia y ‘Piedad’ de Chávez, Colombia no sabría nunca –con tanta claridad- donde está el sucesor de Uribe. El destinado a emularlo pero también a superarlo.



Si hace unas semanas los ‘cuatro semifinalistas’ lucían de izquierda a derecha: Lucho, Íngrid, Juan Manuel y Germán, hoy cabe preguntarse ¿qué tan imbatible sería en las urnas la fórmula Santos-Betancourt? alejada por igual de la ‘socialbacanería’ como del 'furibismo referendario', de los tics e ideologismos de derecha e izquierda.



Me adelanto en la respuesta: Tan imbatible como Uribe en 2002 y 2006. ¡Y sin ‘votaciones atípicas’!



En tiempos de fiebres cegadoras –furibistas y antiuribistas- alivia el alma saber que nada condena a Colombia de por vida y que mal que les pese a los amargos y los derrotistas, el Universo entero –incluso Chávez, a su manera- conspira por una Colombia libre, democrática y en Paz.

Así la veo yo.


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julio 21, 2008

116. ¿Qué candidata/o a Presidente se le mide a los ‘cultivos ilícitos’?

Si Farc y Uribe dan su brazo a torcer, ambos ganan y Colombia también





ASÍ LA VEO YO


Por Juan Rubbini
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juanrubbini@hotmail.com



La apoteosis del 20 de julio anuncia que 2008 pasará a la Historia como el año de las grandes marchas contra el secuestro. El año de la muerte de ‘Reyes’ y ‘Marulanda’. El año del rescate de Íngrid. El año de la extradición de 14 integrantes de la mesa de paz con los paras. El gran año de la ‘seguridad democrática’, el gran año de Uribe. Estamos en julio, pero luce como diciembre por tantos hechos ‘históricos’ acumulados en apenas siete meses. Y solo Dios sabe cuántos más sucederán antes de finalizar el año.


Nadie se asombraría si ‘Cano’ muere, es apresado, se refugia en un país extranjero, o desaparece del mapa, antes de las próximas Navidades. Tampoco si el infortunado es ‘Jojoy’. Sorpresa habría si alguno de ellos se sienta a dialogar con Restrepo, Santos, o Álvaro Uribe. Esto último no solo abriría un gran crédito político a las FARC sino que cerraría definitivamente cualquier posibilidad de que Uribe sea candidato en 2010. Paradójicamente, el triunfo de Uribe, aceptado y reconocido por ‘Cano’ y ‘Jojoy’, obraría como certificado de supervivencia de las FARC y el único camino que permanece abierto para su resurrección política. Lograrían las FARC ahuyentar el ‘fantasma’ de otra reelección de Uribe y se sentarían a manteles con Raimundo y todo el mundo, no solo con Chávez, Correa y Ortega.


Yo sí creo que Uribe quiere retirarse de la Presidencia en 2010. Pero difícilmente lo hará si las FARC no dan el brazo a torcer y no aceptan negociar con este Gobierno el fin de la lucha armada. Para ‘cambiar la previsible historia’ de Uribe III las FARC deben decidirse por iniciar un proceso de paz. Para poner nocáut a las FARC como organización armada Uribe debe meditar seriamente sobre la necesidad histórica de ser con las Farc bastante más flexible y justo que lo inflexible e injusto que terminó siendo con las autodefensas. La gran ventaja de las FARC sobre las AUC en esta coyuntura no reeleccionista es que no negociarían con un presidente-candidato sino con un presidente-presidente.


El país tiene que reflexionar si el futuro post-conflicto, eventualmente sin Farc y sin AUC, sin Eln y sin Uribe, podrá consolidarse mientras subsistan 200.000 hectáreas de cultivos ilícitos, laboratorios, campamentos ilegales y rutas despejadas para el narcotráfico.


Porque farianos y elenos desmovilizados y reincorporados a la vida civil, jugando libremente en la legalidad democrática, así como ex paras redimidos tras el via crucis de Justicia y Paz, serán confiables y probados embajadores de la democracia en los reductos más recalcitrantes de la lucha armada de izquierda y derecha, y su presencia legitimadora del Estado y las instituciones, obrará de anticuerpo disuasivo ante cualquier atisbo de rearme ilegal.


Pero ¿quién quita que los recursos del narcotráfico alimenten en el futuro terrorismos más infames que los ‘libros negros de la guerra insurgente, contrainsurgente y de autodefensa’ que hemos padecido?


Resulta ingenuo pensar que tras desmovilizarse ‘guerrillos’ y ‘paras’ podremos coexistir con los cultivos ilícitos sin incubar nuevas guerras fratricidas, atrocidades y víctimas. No cantemos victoria, ni celebremos ‘fines del fin’ tan improcedentes como peligrosos.


Si no se adelantan procesos de paz serios y responsables, de principio a fin –no parodias y simulacros, abortados como Caguán y Ralito- el mentiroso final de un conflicto solo significará el parto de nuevas desgracias.


Para ello, todos los extraditados del conflicto armado deberán ser regresados a Colombia, no solo para completar sus procesos jurídicos, honrar la verdad y reparar a las víctimas, sino para asumir responsabilidades políticas y tareas de sanación social, rigurosamente verificadas durante el proceso de reinserción, legitimando su desmovilización con hechos de reconciliación.


La paz, la reconciliación, el arrepentimiento y el perdón son grandes desafíos pendientes. Si tras la desmovilización de 31.000 autodefensas, iniciamos en los próximos meses la desmovilización de Farc y Eln, al tiempo que logramos que Uribe se baje de la re-reelección en 2010, el Bicentenario nos llegará con los mejores augurios. No solo habremos afirmado la seguridad democrática sino que estaremos en condiciones inmejorables para dar la gran batalla por el fin de los cultivos ilícitos.


Tenemos 200.000 hectáreas de territorio nacional por recuperar y esa debe ser la gran bandera convocante para escoger el próximo Congreso y el próximo Presidente: ¡No más cultivos ilícitos!


En el ‘Guantánamo’ de 200.000 hectáreas de territorio patrio sustraído por los ‘mercados internacionales’ a la soberanía nacional yacen presos y encadenados los sueños de paz de Colombia.


Guerrilleros y autodefensas –productos de la ‘guerra fría’ entre dos imperios y dos estrategias de dominación mundial, EU y Unión Soviética- han sido hermanos trágicamente enfrentados, por ideologías deshumanizadas, por intereses ajenos, por geopolíticas ambientadas por ‘CIAs’ y ‘KGBs’, instrumentados por titiriteros poderosos e impunes que jamás darán la cara, dirán ninguna verdad, ni se dolerán por ninguna víctima en ningún lugar del mundo.


Por esto y muchas cosas más, haber extraditado a ‘Trinidad’ y a Mancuso, por nombrar dos y solo dos referentes y símbolos de la tragedia nacional, no solo es una desgracia para la Paz que urge revertir sino un tremendo error político que debe salpicar la conciencia no solo de Uribe, de Bush también.


Así la veo yo.


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julio 14, 2008

115. Los Acuerdos de Ralito deben ser refrendados y enriquecidos


Urge pedir la extradición a Colombia de todos los ‘extraditados del conflicto’


ASÍ LA VEO YO



Hoy se celebra un lustro de la firma del Acuerdo de Santa Fe de Ralito. Si las autodefensas fuesen iconos de la izquierda, abundarían actos conmemorativos y discursos encendidos ‘urbi et orbi’ exigiendo a Uribe y EEUU el regreso inmediato a Colombia de Salvatore Mancuso, ‘Jorge 40’, ‘don Berna’, ‘Macaco’ y todos los extraditados del conflicto armado, incluyendo ‘Sonia’ y ‘Simón Trinidad’. ¡Pero no!, cuando se piden medidas de confianza, diálogos de paz, facilitación internacional, solo se piensa en guerrillas. Como unos asesinan por altruismo y los otros por enriquecerse… Afirmación falaz, cuando unos siguen delinquiendo, y los otros, motu propio, entregaron armas, se desmovilizaron y padecieron los ‘conejos’ del Gobierno: la cárcel, los tribunales, y hasta la extradición.

Las autodefensas cometieron errores en el proceso de negociación, pero fatal fue confiar ciegamente en el Gobierno, incluso cuando fue evidente que no estaban negociando con un presidente sino con un candidato. Lo que era el pacto de paz con un estadista, acabó siendo promesero acto de campaña. Así murió prematuramente lo que debió ser modelo de negociación ejemplar. Salió del cubilete un conejo descomunal del que el Gobierno haría mal en enorgullecerse. No ha sido mérito sino pésimo antecedente para la paz, esquiva asignatura pendiente. Uribe no tiene pudor en abrazarse con Chávez, tras hechos insultantes y graves, como si Caín y Abel pudieran amigarse. Pero ¡nanay cucas! visitar a Mancuso y otros protagonistas de la paz de Ralito para comenzar a hilar su regreso a Colombia una vez satisfecho el interés justiciero de Estados Unidos.

La gran diferencia entre los supérstites de las Farc y las ‘bandas emergentes’, es que unos exhiben a ‘Cano’ y su aureola barbada de intelectual de izquierda, mientras los ‘emergentes’ eluden declararse actores políticos. ‘Jojoyes’ hay entre ambos y a los ‘patrulleros’ nadie podría distinguirlos, a no ser porque los guerriyos son víctimas de la disciplina comunista, mientras los ‘paracos’ son más relajados. Los primeros son educados para someterse al Estado revolucionario, mientras que los otros son ‘libre iniciativa privada’ ciento por ciento.

Si se les cae ‘Cano’ a las Farc, y entre sus contrincantes reencarna Castaño, si las ‘bandas emergentes’ sorprenden con algún comunicado ‘estilo Rodrigo doble cero’ quisiera ver a más de un columnista –y a Chávez y Piedad- rascarse los sesos y sacudirse el discurso antiimperialista preguntando cuándo se les creció el enano de las ‘bandas emergentes’, donde distinguir entre izquierda y derecha será más complejo y difícil que aprenderse el Corán en versión japonesa.

No digo que esto pudo haberse evitado del todo de haberse conducido el Proceso de Ralito con la prudencia que hace verdaderos sabios, pero es hora de razones sencillas –sentido común- y dejarle a la Vieja Europa las razones de Estado, cuando la impericia –no digo la mala fe- de Uribe en procesos de paz ha quedado en Ralito tan al desnudo como Yidis en Soho.

El 7 de agosto quedarán dos años de Uribe presidente para recuperar el tiempo perdido tras la desmovilización de los paras. Los combatientes muertos y extraditados están siendo reemplazados y el dinero del narcotráfico sigue fluyendo a raudales, no solo para financiar la guerra, sino también para aceitar la economía de las grandes ciudades, ávidas de nutrirse con los dineros de la coca para financiar sus ‘éxtasis de consumo’ a la moda.

Si Uribe se decide puede comenzar la ‘construcción de paz’ allí donde la dejó en obra negra abandonada. ‘Rebobinando’ los diálogos será sencillo caer en cuenta que Mancuso y ‘Cuarenta’, ‘Berna’ y ‘Macaco’, son piezas insustituibles para ‘refundar el Estado’, y fortalecer la democracia, en las regiones más golpeadas por la ‘anarquía subsistente y emergente’. Con ellos y los que están aquí, más los desmovilizados guerrilleros que suman miles, la posibilidad de construir asociadamente la paz está intacta, comenzando por el desmonte inmediato de los cultivos ilícitos.

Está en manos de Uribe comenzar por donde es: reclamar en extradición desde los Estados Unidos a guerrilleros y autodefensas, y ejecutar los mismos acuerdos de cooperación judicial previstos, no en sentido EEUU-Colombia, sino inversamente en sentido Colombia-EEUU.

A los actores del conflicto armado los requerimos en Colombia, trabajando por la Paz y la Democracia, presos hasta el último día de sus condenas de Justicia y Paz, pero no pudriéndose en cárceles extranjeras sino sembrando semillas de convivencia y reconciliación entre nosotros.

Si el Estado no puede garantizar esto y el INPEC se lava las manos, ¿de cuál seguridad democrática estamos hablando?

Así la veo yo.

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julio 09, 2008

114. A Íngrid se le va la boca y Fajardo sorprende a más de uno

Tras el milagro del rescate ¿el milagro de la no re-reelección?




Uribe alivia sus penas ‘cortesanas’ con la milagrosa ‘suerte’ del campeón y los demás se acomodan a la buena de Dios atrapados en el retén múltiple de la yidis-política, la re-reelección, la para-política y el rescate de Íngrid. 3 norteamericanos podrán contar al oído de Bush cómo son las cosas en el feudo de las Farc y qué tan cerca están los ‘canos’ y ‘jojoyes’ del ‘fin del fin’.


Íngrid rescatada puso a cavilar a Uribe y temblar al Polo, ni se diga a Lucho. Si allí llueve, por los lados de Juan Manuel el sol quiere asomar pero nada que sale, mientras que a Germán se lo tragó la tierra igual que Carlos Gaviria y el Partido Liberal. ‘Uribito’ Arias anda más perdido que los jefes del Eln, y Piedad se pregunta, con Chávez, cuándo fue que se jodió su plan.


Reconfortan los registros de Sergio Fajardo. Detrás de Uribe y al margen de las ‘vedettes’ aparece el ‘primer tapado’ que se ‘destapa’. Si los demás competidores lo subvaloran tomará ventajas que costará después recuperar, cuando deban luchar no solo contra Sergio sino también entre ellos.


La incesante exposición de Íngrid a los medios la perjudica. Volvió fresca y renovada del campo de concentración pero le han bastado unos días en Francia para avivar viejas dudas sobre su perfil político y lucir contradictoria. Se define de izquierda pero no está con las Farc, tampoco con el Polo, que son la izquierda en Colombia, nos gusten o no. Le gusta Uribe de a ratos pero puesta a escoger está más cerca del antiuribismo que del uribismo; sobre el partido Liberal puede que esté observando pero si de allí salió desencantada no se ve por dónde pueda ahora verle encantos al neo-samperismo de Cristo, el neo-liberalismo de Gaviria y el fantasma siempre vigente de Serpa.


Todas las miradas están puestas sobre Uribe. Colombia tiene al menos 10 presidenciables, pero con él sobre el escenario solo uno convence y es el Presidente Uribe. Solo él, nos puede librar de su tercera presidencia. No aplaudiré nunca la extradición de Mancuso, ‘Trinidad’ y otros actores del conflicto, ni su pereza y hasta alevosía contra los procesos de paz, pero su renuncia a la re-reelección merecerá el elogio general. Su grandeza de estadista exige el mérito del renunciamiento en 2010 fortaleciendo la institucionalidad democrática y el no-culto a la personalidad del gobernante.


¿Por qué renunciar al cargo y no a la lucha? Primero, porque renovarse es vivir. Porque cambiar es crecer, porque no resignarse al presente es la única forma de construir un futuro mejor. Segundo, porque la ‘fatiga del material’ humano es inevitable, y es de prudentes evitar el caos que sobrevendría, a lidiar contra él. La mejor enfermedad es la que se evita, no la que se cura. La ‘perpetuidad’ trae consigo sus áulicos obsecuentes y sus claques inevitables, sus corruptelas palaciegas, sus nepotismos enraizados en la burocracia. Ah… y la vanidad agazapada que tarde o temprano aparece, y si no aparece se represa y explota, en el momento más inoportuno. Siendo la ética incompatible con la política, la ética debe prevalecer sobre la política, antes que ésta se anticipe y la vuelva nada.

Habrá quienes le recomienden a Uribe seguir montado en el tigre presidencial hasta el fin de sus días; habrá otros que le recomienden tomarse un respiro a partir de 2010 pero no hacerlo público hasta el último día. Los comprendo pero no comparto sus consejos. En política los días de gloria son la ínfima excepción, sobran los días de mediocre vegetar y abundan las agrias derrotas. Es en los días de gloria donde la renuncia luce heroica, y es de héroes apartarse en la cima del aplauso, cuando el heroísmo, por inesperado, inmortaliza al mortal y eterniza la humildad del renunciamiento en el clímax de la victoria.

La democracia derrotó a sus enemigos más crueles e intransigentes, las Farc; por derecha y por izquierda, con las armas y sin las armas, en las ciudades, en el monte, en el corazón y la mente de los colombianos. Esta victoria tiene un nombre propio, que nadie podrá olvidar jamás: Álvaro Uribe, y una idea detrás, que ya el Estado no podrá desmontar: seguridad democrática.

Es la victoria la que vuelve innecesaria, imprudente, anacrónica la repetición de la escena, el deja vu de la película. Es la victoria la que reclama el renunciamiento, la no reelección, el regreso al llano.

Le corresponde a Uribe –no al pueblo- decidirse por ser héroe de la democracia o solamente un político exitoso.

Mientras tanto, que Fajardo y los demás luchen en franca lid, no sea que el renunciamiento de Uribe fructifique y por incrédulos se queden inmóviles.

Que en cuestiones de política no siempre triunfa el mejor, pero siempre gana quien construye, defiende y ama la victoria.


Así la veo yo.


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julio 01, 2008

113. Las autodefensas extraditadas y la ciudadana ‘corte a la Corte’

Tras el ‘yidis-fallo’, ni los ‘acuerdos de Ralito’ serán lo que fueron


ASÍ LA VEO YO





La Corte Suprema asestó a Uribe –Yidis mediante- el ‘gran golpe’ que Marulanda hubiese querido propinar, la ‘estocada’ maestra que los Mancuso y compañía no han querido ni siquiera esbozar. Porque uno puede calcular -al modo de Baldor- que si la reelección tuvo el costo para el Gobierno que la Corte menciona, desmovilizar treinta mil autodefensas también debe haberlo tenido ¡y cuánto! Y ¡cómo! Vicente Castaño habló de ‘promesas incumplidas’ y por La Ceja e Itagüí no apareció ni de vainas, por aquello tan paisa de que ‘por el desayuno se sabe cómo será el almuerzo’. En esto, no se equivocó.


¿Pura persuasión la de Ralito? Tras Yidis y la Corte, nunca más la negociación y el supuesto acuerdo con los paras volverá a ser lo que fue. Aunque lo haya sido nadie lo va a creer, y si nadie lo va a creer después del fallo de la Corte sobre Yidis, ‘lo cohecho bien cohecho’ está, y cosa juzgada será en el alma popular, de aquí a la eternidad. Ilegales y todo, las organizaciones armadas también tienen sus ‘razones de estado’ y sus ‘secreticos de confesión’, y por ellos luchan, se hacen hasta matar y si no hay remedio también extraditar. Que los secretos queden en el monte, se lleven a la tumba o vayan a ser ‘encaletados’ entre los pliegos de un acuerdo ‘off the record’ con los EU no hace diferencia, porque en cuestiones de honor el único juez es la propia conciencia, no la opinión de los demás.


Curioso que Uribe cite a Mancuso –y valide su testimonio- en la más reciente diatriba contra la Corte, si precisamente Mancuso –expulsado de Colombia por Uribe- se pregunta en Washington DC por qué diablos Uribe lo extraditó sin aparentemente ninguna razón, entre gallos y medianoche de aquel fatídico y nauseabundo 13 de mayo cuando al gobierno se le fueron las luces y a los líderes paras las promesas recibidas se las llevó el viento en la cola de un avión de la DEA. Lo positivo de todo esto es que nadie les va a quitar a las autodefensas el mérito –capital político a futuro- de haber sido extraditados por someterse voluntariamente a la verdad, la justicia y la reparación, cosa que no han hecho hasta ahora ni las guerrillas ni los propios funcionarios del Estado co-rresponsables de la tragedia humanitaria nacional de los últimos cincuenta años. Lo curioso –o no tanto- es que extraditan a los únicos líderes de un bando de los enfrentados a muerte que habían dejado las armas a un lado y se dejaron conducir a prisión para decir todo lo que sabían –aunque fuese a cuentagotas por estrategia de sus abogados- sobre conflicto armado, víctimas y victimarios, aliados y financiación. ¿Por qué demonios le tiene que interesar más a los EU que a los ciudadanos colombianos conocer todo lo que esta gente sabe? ¿En qué punto del proceso de Independencia se claudicó en favor de una potencia extranjera el interés nacional de conocer y juzgar la propia Historia?


La liebre saltó por los lados de la Corte Suprema, tan dueña de sus virtudes como prisionera de sus sesgos, humana creatura que es, con sus vanidades y exabruptos, ni divina ni enviada de Dios, sino frágil mortal entre causas y azares que la zarandean, mientras unos la cortejan y otros la seducen con el afán de nutrirse de su poder.


Este es el preciso momento en que las aguas del caudal oficialista debieran diluirse en el delta democrático si quieren llegar en 2010 al océano de los votos ganadores. Uribe fue el piloto de tormentas, avezado y patriota, que condujo el navío hasta aquí. Ojalá logre hacerlo durante dos años más y entregue el mando a quien mejor interprete las necesidades de la hora en 2010, así como Uribe las interpretó en 2002 y 2006. Para ello los caminos deben bifurcarse, no pueden seguir confundidos los pasos del gobernante con el libre vuelo de los candidatos. No es bueno para el gobernante –porque confunde a la opinión- y no es bueno para los candidatos –porque quedan prisioneros de las tácticas del gobernante.


El oficialismo debe parir su propia oposición, no debe seguir zarandeado por los opositores de oficio. Nada mejor que la coyuntura presente donde no deben quedar ni los Juan Manuel ni los Germán un segundo más sobre la barca de Uribe. Es tiempo que suelten amarras de la teta presidencial y demuestren si tienen luces y cojones suficientes para encarar su propio destino político sin arroparse en la aureola de Uribe.


Por el lado de la izquierda hay suficientes y buenos contendores que la lógica de las elecciones de 2010 irá inclinando hacia el centro si quieren tener opciones de ganar. Por el lado de la derecha es un error de lesa política –y un oportunismo frívolo- seguir acolitando a Uribe en su obsesión antifarc, antielena, antipara, cuando precisamente los éxitos de Uribe han cambiado la correlación de fuerzas, y por ello la derecha -si quiere tener opciones de ganar- tiene que iniciar cuanto antes su viaje transversal hacia el centro, donde se dará finalmente la verdadera competencia de 2010, no entre derecha (Uribe) e izquierda (Carlos Gaviria), sino entre centro-izquierda y centro-derecha.


Las autodefensas desmovilizadas tienen un espacio que pelear democráticamente en 2010, pero ese espacio ni puede ser ‘uribista de Uribe’ ni ‘derechista anti-Uribe’. Ese espacio, me auguro, tendrá que abrirse –entre parte y parte- en lo que León Valencia bautizó como la ‘derecha civilista’ y que yo, me animaría a llamar el ‘centro derecha progresista’, porque ni es bueno cederle por más tiempo la derecha a Uribe, ni entregarle en bandeja todo el progresismo a la izquierda.


No puede concebirse seriamente el post conflicto sin integrar de pleno derecho en la civilidad democrática los ex guerriyos y los ex paracos. Mientras ello no suceda las guerras no habrán terminado, apenas habrán cambiado de nombre y de nombres, y no es eso lo que buscaban Marulanda en el Caguán ni Mancuso en Ralito, digan lo que digan los Pastrana y los Uribe, tan pagados de sí mismos, tan iguales en sus diferencias y en sus ‘comités de aplausos’, más ciertos en las caricaturas de Vladdo que en las fotografías de Palacio.

Así la veo yo.


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