noviembre 19, 2008

123. Autodefensas: ¡Con la Verdad a flor de labios no hay más tiempo que perder!

No basta tener buenas razones si no se ve el mundo tal cual es y no se dialoga con él



ASÍ LA VEO YO



Por Juan Rubbini
www.lapazencolombia.blogspot.com


Unas pocas horas en Washington me han bastado para darme por enterado que una sola cosa está esperando Barack Obama como presidente electo de los EU respecto del presidente Uribe: que le haga saber cuanto antes que renuncia a su aspiración presidencial en 2010. Y punto. Borrón y cuenta nueva. El TLC podrá pasar en el Congreso, y Clinton volverá a rumbear en Cartagena, pero antes Uribe debe renunciar públicamente y sin reversa a su obsesión reeleccionista. Visto desde los EU no tiene presentación alguna que Uribe siga ‘jugando’ con la opinión pública nacional e internacional respecto a sus intenciones sobre 2010. Los ‘falsos positivos’ y las ‘ejecuciones extrajudiciales’ no produjeron en Washington ninguna sorpresa, todo se sabe en la capital de los EU acerca de Colombia, lo que ya no se tolera de Uribe es que pretenda endilgar responsabilidades –y lavarse las manos con la honra de su propio Ejército- allí donde no hubo sino ejecución lisa y llana de una política de premios y castigos –y palmaditas en los hombros- que no podía sino generar tales consecuencias oprobiosas para cualquier seguridad democrática. Juan Manuel Santos podrá seguir adelante con sus aspiraciones presidenciales, porque donde manda capitán no manda marinero, y a estos efectos y durante este Gobierno nadie ignora quién es hoy el capitán y quien el marinero.

Otra cosa que produce grima y harta pena ajena es lo que uno siente por un Gobierno que no solo dejó botado el proceso de paz con las autodefensas sino que pateó el problema alto y lejos, tan lejos y tan alto, que hoy Salvatore Mancuso tiene que pedir permiso a los EU para que por favor le abran un espacio en el satélite desde el cual poder cumplirle a la Fiscalía y al Pueblo colombiano, sobre verdades que Colombia entera merecía recibir en vivo y en directo desde el mismo suelo patrio donde hoy se sabe –por boca del propio Mancuso- que jamás las autodefensas podían haber logrado tanto éxito en su combate a las FARC y ELN si no era con la complicidad y soborno de buena parte del Estado colombiano, ese mismo Estado que hoy tiene de Presidente a Uribe enredado en vestigios de ‘paramilitarismo de Estado’ –remember Soacha- sin que ello pueda atribuirse ni a las ‘bandas emergentes’ ni mucho menos a los ex comandantes desmovilizados de las autodefensas. Si Petro dice sus verdades fuera del País es poco menos que un traidor a la Patria pero si Uribe manda al exilio a Mancuso para que diga las suyas es un héroe patrio. Lo triste es que se quiera enredar a los Estados Unidos en esta comedia tropical y se traslade un problema interno al escenario de Washington mientras Uribe sigue en campaña reeleccionista para 2010 como si don Álvaro no tuviese ninguna responsabilidad en todas estas cuestiones donde la imagen de Colombia es pisoteada por su propio Estado que solo encuentra culpables fuera de su órbita y nos tiene sin Verdad y sin Reparación por sus Injusticias como si en esta guerra sucia que lleva más de medio siglo los únicos responsables hubieran sido los ciudadanos de a pié –guerrilleros o autodefensas- nunca los representantes del Estado.


No ha dejado buen sabor que un grupo representativo de ex comandantes de las autodefensas haya iniciado una ‘huelga de boca cerrada’ ante los tribunales de Justicia y Paz. Se pueden comprender sus razones, se conoce la inseguridad que rodea todo su proceso y afecta a sus familiares, los propios EU comienzan a tomar debida nota que el Estado colombiano está poco interesado en conocer realmente tantas verdades que afectan a poderosos usufructuarios de sus redes de complicidad económica, militar y política pero, precisamente por ello, si algo no se puede ver afectado en esta coyuntura, y mucho menos por parte de los ex comandantes de las autodefensas, es el conocimiento ante los estrados judiciales de sus verdades. Son esas verdades, su contenido humanitario y el arrepentimiento que suscitan en los ex jefes y mandos medios paras, lo que debe ser conocido por todo el mundo –no solo los colombianos- particularmente en esta coyuntura previa a la asunción presidencial de Obama por los equipos de trabajo del futuro Gobierno de los EU.


Salvatore Mancuso parece estar bien orientado con los signos de los tiempos, no solo ha removido cielo y tierra para que la Fiscalía General de Colombia pudiese obtener la continuidad de sus versiones libres, sino que ha dirigido una Carta Abierta al Fiscal Moreno Ocampo, de la Corte Penal Internacional para que siga acompañando críticamente el entero proceso de Justicia y Paz y la continuidad del proceso de reinserción a la vida civil de más de treinta mil desmovilizados que son la cuota inicial del aporte de los ex combatientes a la Reconciliación de los colombianos.


Digan lo que digan los áulicos del Presidente Uribe la CPI es el reaseguro más eficaz que la Paz de Colombia merece, así como la Fiscalía General de la Nación, la Corte Suprema de Justicia y la propia Justicia de los Estados Unidos son los depositarios y garantes de que efectivamente ningún poder político, ni económico ni militar torcerá la voluntad de millones de colombianos de seguir avanzando hacia el final del conflicto armado.


Desde Washington, y con la dignidad del hombre arrepentido pero entero en sus convicciones, Salvatore Mancuso le está mostrando al Gobierno de Colombia y a sus ex compañeros y subalternos en Colombia, de qué manera pasa hoy el enorme camello de la larga guerra por el ojal de la delicada aguja de la Paz: pasa por la Justicia, pasa por la Verdad, pasa por la Reparación. Pasa por pedir una y mil veces perdón a las víctimas, pasa por la búsqueda incesante de diálogos y acuerdos humanitarios con todos los actores del conflicto armado, pasa por la sociedad civil nacional e internacional, pasa también por el coraje y el espíritu de personas tan humanamente valiosas como Íngrid Betancourt, ejemplo de vida y de lucha en el triunfo y en la adversidad.


Colombia puede tener en Obama un gran amigo y aliado, pero no será sencillo convencerlo que los colombianos estamos dispuestos a refundar el Estado sobre bases democráticas e inclusivas, donde las soluciones políticas negociadas no sean pura retórica, y las guerras solamente una excusa para conservar y acrecentar el poder en pocas manos.


Insisto, ni las autodefensas desmovilizadas ni los amantes de la paz deben temer nada del presidente Obama, pero nada será igual en la nueva coyuntura, todo podrá ser mejor incluso, con una condición ineludible: no más silencios ante Justicia y Paz, no más demoras ante Justicia y Paz, que aflore la Verdad y el Arrepentimiento sea tan grande que no haya poder en el mundo que sea capaz de ponerlo en duda ni soslayarlo.



Así la veo yo.


Los 123 artículos que componen la serie completa –iniciada en marzo de 2005- de Así la veo yo están a disposición del lector en www.lapazencolombia.blogspot.com