diciembre 16, 2008

1. De cómo Rubiño inaugura su columna 'estrictamente' política

PARADERO 2010


A 500 días vista de las elecciones que nadie tiene hoy aseguradas
Por Rubiño


500 días con sus noches nos separan –poco más, poco menos - de las competencias electorales 2010, en marzo Congreso y en mayo Presidenciales.


Lectores fieles y condescendientes –que nunca faltan- de mis columnas de tribuna sobre ‘las autodefensas y la paz’ me han escrito alentándome el ego y la vanidad acerca de lo bienvenido que sería para ellos acceder en el blog a unas reflexiones periódicas dedicadas específicamente al proceso electoral que se avecina.


Consulté con mi álter ego Rubiño y el pulgar derecho alzado fue su señal de aprobación. Hecho. Rubiño se encargará de esta misión durante los próximos 500 días. Yo –es decir mi otro yo- me declaro impedido en esta materia por simpatías personales y de amistad hacia los líderes de las autodefensas desmovilizadas, a quienes no se les permite –hasta nueva orden- seguir los pasos de los desmovilizados del EPL, del M 19, de la Corriente de Renovación Socialista del ELN y otros revolucionarios que dieron el valiente y admirable ‘salto social’ del monte a la democracia, trocando la soberbia armada por la persuasión y el consenso desarmados.


Dicho lo anterior me retiro de esta columna y seguiré echándole cabeza al otro proyecto en curso del cual se hallan vestigios y primeros pasos en http://www.elarcadelpoeta.blogspot.com/ dejándolos en manos de Rubiño que ya encontrará el modo de entretenerlos con sus juegos de abalorios y fintas literarias.





Les confieso que no siento el pánico escénico que esperaba. El auditorio virtual que me rodea no alcanza a conmover mi espíritu. Sé que en la China y en Moscú estarán descifrando la política colombiana, y que no faltarán en Tegucigalpa ni en Huancayo interesados en hurgar en el enigma del país del café y las esmeraldas. Si logro transmitir mi placer por la lectura obtendré segura clemencia a mis urgencias de escribir. Leo con placer y escribo para quitarme las espinas. Y cuando razono en términos políticos escribir entrelíneas es el único placer que encuentro al divagar sobre los azares del poder.


El lector no es necesariamente mi amigo, ni fatalmente mi enemigo, pero siempre es mi cómplice en esto de robar tiempo al desprevenido. Reivindico la escritura y la lectura como derechos humanos, antes que su condición de arte. Será porque el artista tiene el derecho y el deber de completar su obra, antes sobre sí mismo que sobre el papel o el teclado. Y en esto de vivir todos somos cómplices, aunque no sepamos del todo por qué ni para qué le birlamos el tiempo compartido a la soledad del prójimo. Lo cierto es que como cómplices seremos juzgados, porque si algo nos deleita a los seres humanos es condenar o absolver. Nos resignamos a que existan inocentes porque es la única manera de condenar a voz en cuello a los culpables. Alzarnos como jueces nos hace sentir infinitos dioses de una religión que siempre llevamos encima y por dentro. Unos ateos, otros creyentes, otros agnósticos, pero finalmente todos rigurosos jueces de lo que hacen otros y de lo que hacemos por hacer.


No sé si con estas palabras voy rompiendo el hielo, pero me consuela saber que rompí amarras y navego en aguas desconocidas. 2010 se va delineando en el horizonte como una costa todavía lejana pero al alcance de la mirada asombrada que descubre más allá de las olas un destino posible.


1600/1700 palabras –a lo sumo- me he propuesto por columna. No más de una columna cada siete días, no menos de una cada quince días. Así calmo un tanto –nunca del todo- la impaciencia curiosa del lector, y satisfago mi urgencia de sacar de adentro tanta política que bulle en el caldero y me quema las entrañas.


No me pidan consejos de hacia dónde orientar las preferencias ni mucho menos el voto. Me declaro imparcial –no indiferente- sobre lo que veo. En todo caso me aventuraré a escribirles sobre hacia donde salta el tigre, ya después ustedes con su sabiduría o su ignorancia, verán qué hacen con el tigre o con su cuero. No sería extraño que en las noches de bruma y ron confunda el gato con el tigre, o el tigre con la liebre. Tratándose de animales políticos uno nunca sabe del todo hacia dónde van ni mucho menos para qué, si por instinto o por cálculo, por gusto o por necesidad. La farándula política no lo es menos que la de los artistas, ni menos frívola cuando se lo propone, ni menos apasionada por aparecer en los medios y estar en la boca de la gente. Nadie es ajeno de la seducción por disfrutar siquiera un cuarto de hora de popularidad.


Déjenme decirles que considero las elecciones al Congreso y las Presidenciales, en 2010, componiendo la misma unidad temática, con las locales y departamentales de 2011. El nuevo mapa político de Colombia sólo tendrá forma consistente a partir de enero de 2012. No descuidemos esto. Asigno a cada elección un tercio de importancia, y acéptenme que cada tercio tenga el mismo valor para mi análisis.


Colombia es un país de regiones, pero esto vale con sentido geográfico. Políticamente es un país, entre 70 y 75 % urbano, altamente concentrado el poder en Bogotá, pero con cuotas no desdeñables en las principales capitales departamentales.


La primera contradicción fuerte a tener en cuenta aparece cuando se toma nota que el conflicto armado es casi totalmente una circunstancia rural, así como los cultivos ilícitos no son precisamente cultivos urbanos. Las ciudades no están inmunes al contagio del fenómeno ‘mara’ –no por Maradona sino por El Salvador, por Centroamérica, cuando no por ciertas violencias urbanas a las que ni los EEUU escapan, imagínense Bogotá, Medellín, Cali.


De lo dicho se desprende que ni las izquierdas ni las derechas, ni el centro, ni los diversos centros-derecha y centro-izquierda, deben ser marginados de la participación democrática. La diversidad vuelve más complejos los consensos, pero enriquece el debate y pluraliza las alternativas y las soluciones. Habrá tiempo y espacio para volver sobre estas cuestiones.


Hoy apenas comienzo esta parte del viaje y no quiero distraerlos por más tiempo. Quienes me piden que al menos ponga los ‘caballitos’ en el partidor presidencial les voy a dar gusto, aunque a estas alturas nadie me puede endilgar que no estén todos los que son, ni todos los que están finalmente serán.


Pero yo, Rubiño, faltaría a la verdad si no les confiara entre nos –y que no salga de este buque-blog que para 2010 me gustaría ver en el partidor presidencial las siguientes personas.


Por izquierda, por lo más a la izquierda del sistema democrático me gustaría ver de candidato a Carlos Gaviria –por talante, por trayectoria, por inteligencia-, por centro izquierda mi candidato al partidor es Gustavo Petro –por valiente, por sensato, por desmovilizado-, por el centro hacia la izquierda me fascina Íngrid Betancourt –por sus propósitos de paz, por su simbolismo, por su frescura-, por el centro hacia la derecha apreciaría ver a Sergio Fajardo –por su capacidad intelectual, por su capacidad de hacer y pensar al tiempo, por su vocación de transformar- por el centro-derecha pongo mis expectativas en Germán Vargas –por político de raza, por visión de estadista, por carácter-, y por la derecha-derecha sin llegar a ninguna ultra-derecha, me inclino por Juan Manuel Santos –por formación dirigente, por sus resultados como Ministro, por haber sido el brazo derecho de Uribe presidente.


Es decir Carlos Gaviria, Gustavo Petro, Íngrid Betancourt, Sergio Fajardo, Germán Vargas y Juan Manuel Santos. No tengo reparos en decir que cualquiera de estos seis honrará a Colombia con su labor de Presidente. Completando el abanico a izquierda y derecha me gustaría ver en el partidor a Lucho Garzón y Noemí Sanín. Por distintas razones ambos suman y multiplican, y no restan ni dividen, en favor del País y su democracia. Creo, sin embargo, que su tiempo de aspirar a la Presidencia con posibilidades de ganar ya pasó. Al igual que Horacio Serpa tuvieron su momento y no pudieron aprovecharlo. Pastrana y Uribe les ganaron de mano, y me temo que ni Uribe, ni Pastrana, ni Lucho ni Noemí, mucho menos Serpa, tendrán otra oportunidad como la que ya tuvieron.


De los seis mencionados como pre-candidatos que previsiblemente iniciarán su carrera hacia la primera vuelta, en los próximos cuatro meses, cada cual con su estrategia y su timing, digo desde ya que no veo a Carlos Gaviria con la más mínima posibilidad de ganar la Presidencia. En contra de un triunfo electoral a la Presidencia por parte de la izquierda-izquierda conspira fatalmente, no solo la existencia de FARC y ELN alzados en armas, sino también Chávez presidiendo Venezuela. En cambio, para los otros cinco no veo que estén cerradas las posibilidades vencedoras de ninguno de ellos, en la medida que ninguno de ellos sea percibido como aliado o complaciente ante guerrillas, autodefensas rearmadas o de nueva generación, narcotraficantes, o el régimen chavista.


No considero que en los primeros metros de carrera alguno de ellos tome distancia importante del pelotón que conformarán de entrada, así como tampoco preveo que llegados al codo de junio 2009, ninguno de ellos esté totalmente descartado en sus posibilidades. Tal vez, haya que esperar doce meses –hasta finales de 2009- para que un par de ellos, o incluso 3 de los 5, tomen ventaja apreciable sobre dos o tres de ellos, al pisar el ingreso a la recta final.


Sin embargo, no quiero volverme un adivino, prefiero la lógica a la matemática, la incertidumbre a la certeza, el riesgo de equivocarme a la falsa –e incómoda- seguridad de quienes tienen tras de sí la verdad revelada o en sus manos las cartas marcadas.


El juego democrático ha de jugarse entre hombres falibles pero libres, y no entre esclavos de ambiciones propias o ajenas.



Así la ve Rubiño.



Las columnas que integran la serie PARADERO 2010 pueden ser consultadas en
http://www.lapazencolombia.blogspot.com/

diciembre 15, 2008

124. Las Autodefensas y su demorada autocrítica pública

En pos del Nunca Más a la guerra y la Reconciliación Irrenunciable



ASÍ LA VEO YO



Por Juan Rubbini
http://www.lapazencolombia.blogspot.com/
juanrubbini@hotmail.com



In memoriam de las víctimas del conflicto social y armado colombiano




Las autodefensas han cometido gruesos errores en la guerra, y también durante el proceso de paz. Sin embargo, las autocríticas de los ex comandantes no se han hecho públicas. Esta es una omisión que merece ser reparada a partir de 2009. La verdad de su condición de actores del conflicto social y armado no debe limitarse al marco judicial, ni quedar circunscripta a las estrategias de defensa en Colombia y Estados Unidos. El país está en mora de conocer las razones militares de ciertas tácticas de guerra, así como las razones sociales y políticas de fondo que originaron el cese de hostilidades y las posteriores negociaciones de paz.

Repasando los sugestivos e ilustrativos escritos que hicieron públicos a finales de los 90’ y comienzos de este siglo, principalmente Carlos Castaño, Salvatore Mancuso e Iván Roberto Duque –pero también Rodrigo Tovar Pupo entre otros- se hallan claves de interpretación que para nada explican la inopia en que cayeron durante 2007 y 2008 los propósitos de legitimación política y refundación del Estado que concibieron los ´paraestrategas´. La fauna periodística bautizó la criatura ‘parapolítica’ -parida en el monte sin anestesia- olvidándose de ahondar en la vida y obra del ‘personaje’ alojado en el laberinto judicial y su casuística kafkiana.

Proyecto político que urge completar, enriquecer y divulgar para que las autodefensas desmovilizadas perfeccionen su ingreso a la democracia, circunstancia que más temprano que tarde habrá de producirse no por mero voluntarismo ni determinismo fatal, sino porque está en la naturaleza de las cosas y en las derivaciones obvias del posconflicto que el próximo gobierno habrá de vislumbrar después de la ceguera uribista que no entrevé -tras seis años de ‘inseguridad democrática'- ni el conflicto armado que no quiere reconocer ni mucho menos su solución política que deja librada a los designios de Dios o el azar de las armas –como si no fuera responsabilidad de los civiles que conducen el Estado y razón suprema del propio Estado.

La asimetría entre guerrilleros y autodefensas no es tanta ni tan esencial como quisieran algunos ‘narcileninistas’, ni su equivalencia tan terrorista y narcotraficante como quisieran algunos ‘narcicolumnistas del Establecimiento’. No saldremos del añejo conflicto sin abrirle una salida política a las izquierdas y derechas enfrentadas en la guerra. Enfrentadas parte y contraparte entre sí y también, ambas, victimizando la población civil, como no podía ser de otra manera, porque así son las guerras, y no idílicos combates que solo recrea la imaginación de quienes nunca las han padecido en carne propia.

Se comprende que sus enemigos y el Gobierno uribista hayan preferido el facilista camino del reduccionismo estigmatizador de las autodefensas como criminales patológicos, paramilitares carentes de ideología, o narcotraficantes de puro interés mercantilista. Pero resulta pueril, insuficiente, cuando no rayano en el moralismo más simplón e inútil esta visión, caricaturesca y parcializada, a los efectos del análisis político y la previsión del futuro de los ex comandantes como hombres públicos y actores de la historia nacional.

Una nueva generación de autodefensas ha hecho irrupción en el conflicto armado a partir de lo que ellos llaman ‘incumplimientos’ del Gobierno en la mesa de paz de Santa Fe de Ralito. Nadie sabe a ciencia cierta en qué consistieron exactamente esos incumplimientos, pero nadie que pretenda ser objetivo en estas cuestiones puede dejar de anotar que incumplimientos seguramente hubo y de magnitud considerable para que personas de la significación y el liderazgo de Vicente Castaño hayan dado marcha atrás hacia el monte y se hayan rearmado cuando fueron gestores principalísimos de las negociaciones de paz. Que hoy Vicente Castaño esté vivo o esté muerto no cambia la realidad de su rearme en 2006, ni calla el grito en el cielo que puso en su momento y que todas las autodefensas –desmovilizadas o no- registraron en su memoria histórica.

No descarto tampoco –a modo de hipótesis- que tras los asesinatos de Carlos y Vicente Castaño hayan estado los largos brazos del mismo ‘estado de cosas’ y sus intereses inconfesables que le temen y le huyen tanto al conocimiento de la verdad como a la finalización y esclarecimiento de las razones últimas de la persistencia del conflicto armado. Carlos y Vicente Castaño –si es que están muertos- se han llevado con ellos parte irrecuperable de la Verdad histórica que Colombia necesitaba conocer, así como del otro lado las muertes de ‘Marulanda’ y ‘Reyes’ se llevaron al otro mundo buena parte de la otra mitad de esa misma Verdad que ya nunca conoceremos.

Esos mismos intereses espurios presionaron por la extradición de los paras y mantienen cerrados los caminos de los diálogos políticos con FARC, ELN y Autodefensas rearmadas, así como han hecho imposible negociar con penas alternativas en Colombia a narcos que han tenido y tienen en sus manos las llaves del fin del narcotráfico en nuestro país. Colombia no resiste más mentiras sobre sus problemas más graves, y el mundo no puede seguir siendo cómplice del ‘reclinatorio’ servil de los presidentes de Colombia en los escenarios internacionales. Hacia el futuro, y desde 2009 cabe esperar y exigir mucho de los candidatos presidenciales y sus propuestas de gobierno para 2010-2014 así como se abren las mejores perspectivas para Colombia y el continente latinoamericano con Obama presidente y líder del cambio que allá y acá, y en todo el mundo necesita la Humanidad si quiere torcer su destino de sometimiento y vergüenza.

Que las autodefensas que hoy están en pie de guerra recurran al narcotráfico, como lo hacen sus enemigos guerrilleros –o los señores de la guerra en Afganistán, o los mismos talibanes- no cambia la matriz del conflicto. Los recursos para vencer o morir deben salir de algún lado, y si no provienen de los impuestos o de los apoyos de gobiernos extranjeros –caso del Estado colombiano- provienen de lo que la tierra da y los mercados demandan -en el caso de quienes, desde su ilegalidad, no pueden recurrir a los impuestos ni a la ayuda internacional. Si la guerra mata muchos inocentes, el simplismo de algunos políticos y columnistas nos está matando la inteligencia. Y sin inteligencia no acabaremos con el conflicto ni construiremos la solución pacífica. No podemos reducir la inteligencia social a la inteligencia puramente militar o policiva, ni dejarla librada únicamente al humor de los humoristas.

2009 debe convertirse –me auguro- en el año de la racionalización y comprensión ciudadana del conflicto social y armado. El hundimiento de la reelección de Uribe vuelve promisorio el camino de los foros y los debates, la confrontación razonable y los consensos democráticos, así como reabre a la consideración política –en un año preelectoral de resultados iniciertos para 2010- la discusión renovada de la vieja temática de la guerra y de la paz.

Los analistas de izquierda tendrán que revisar algunos de sus conceptos arraigados en tiempos de ‘guerra fría’ sobre la naturaleza actual –aquí y ahora- de guerrillas y autodefensas, y ser proactivos en la búsqueda de encontrarle 'la comba al palo' del cese del fuego y las hostilidades dispuestos a análisis concretos de situaciones concretas a partir de ‘presupuestos base cero’.

Los comentaristas de derecha ojalá se acerquen a la mesa de las posibles soluciones sin recaer en el facilismo frívolo de estigmatizar a los Mancuso y los Castaño, o los ‘Cano’ y los ‘Gabino’ por sus métodos de guerra y de financiación, que todos sabemos que las guerras no se hacen sin víctimas, sin muertos inocentes, sin horrores de parte y parte. Y las guerras no se hacen, sobre todo, sin financiación; que sea del narcotráfico es lo normal en Colombia, porque –gracias a su ilegalización- es lo que más produce, lo que más rápido asegura el retorno de cualquier capital. Y el conflicto armado colombiano ha llegado a ser lo que es –no lo que desearíamos que fuera- por la existencia del narcotráfico que ni se lo inventaron las autodefensas ni las guerrillas.

Uno quisiera que las autodefensas que están otra vez en el monte fueran más claras al momento de transmitir las razones de su rearme y el propósito de sus acciones. Las guerras modernas son de cara a la opinión pública, y socializadas por los mass-media, y quien pretenda ignorar esto pagará un alto precio que ningún actor armado, legal o ilegal, está en condiciones de solventar dentro o fuera de Colombia.

También quisiera uno que FARC y ELN tuviesen un poco más de respeto por sus fundadores y dejaran de ser rehenes en manos de estadistas tipo Chávez o relacionistas públicos marca Piedad, que uno nunca sabe qué partido están jugando ni en qué equipo lo están haciendo, porque me resisto a creer que FARC y ELN golpeadas y todo hayan caído tan bajo en sus decibeles revolucionarios como para ponerse en manos del venezolano y su fiel admiradora. Colombia tiene derecho a esperar otra cosa de revolucionarios probados y conceptualmente sólidos, como ‘Cano’ y ‘Antonio García’. Finalmente, ambos aspiran a gobernarnos, y podrían comenzar por respetarnos desde ahora mismo, así van asegurando su ‘gobernabilidad’ desde el monte, como hicieron el Che y Fidel en tiempos que hoy lucen a la vez 'prehistóricos' y románticos en su descolorido tono sepia, color nostalgia de primaveras del alma idas, y que no regresarán.

De esta coalición de gobierno y presidente, no espero nada más alejado de los referendos reeleccionistas durante 2009 que el hecho de dedicarse exclusivamente a gobernar haciendo justicia a los más débiles y humildes. Ha perdido este gobierno una oportunidad histórica de legitimar el Estado y la democracia, al despreciar altivos y soberbios la mano tendida por los hermanos Castaño y Salvatore Mancuso, en nombre y representación de millares de autodefensas y sus familias y simpatizantes que creyeron y siguen creyendo en su vocación política, al altísimo precio de su muerte y sacrificio personal.

Rabos de paja y ambiciones desmedidas de perpetuarse en el poder devolverán este Gobierno al llano sin haber ganado la guerra ni alcanzado la paz. Allá ellos, sus razones tendrán, ya no creo le interesen a nadie. No hay nada más viejo que un periódico de ayer. La hoja de esta etapa de la historia habrá que darla vuelta con tedio, resignación y alivio por la no reelección. Alegrémonos, que perder es ganar un poco, Maturana dixit.

Finalmente, de los ex comandantes de las autodefensas, ayer desmovilizados, hoy presos y extraditados, libres interiormente y vivos para vivir una nueva vida, espero que 2009 los encuentre con el ánimo dispuesto a triunfar en el desafío pendiente de construir la Paz de los colombianos, desde la Verdad histórica y el Perdón a las víctimas, desde la autocrítica pública y la reflexión humanitaria, desde la visión de Nación integrada y Unidad nacional, desde la Región reivindicada y próspera, desde la convicción profunda y sentida que el NUNCA MÁS A LA GUERRA es definitivo y el propósito de RECONCILIACIÓN IRRENUNCIABLE.

Y a propósito de los cientos de Job asesinados en los últimos meses: las miles de víctimas de la Unión Patriótica seguramente comprenden, mejor que nadie, y se solidarizan –todavía en silencio- con el dolor de los cientos de víctimas entre desmovilizados de autodefensas, a quienes no solo matan sus asesinos sino la indiferencia cómplice de quienes hoy como ayer prefieren mirar hacia otra parte para que nada ni nadie les dañe el festín de ‘minorías dizque virtuosas e incontaminadas’, ni los vaya a salpicar la sangre de sus hermanos y hermanas colombianos que siguen muriendo año tras año sin solución, para los cuales ni hubo antes ‘seguridad nacional’ ni existe hoy ‘seguridad democrática’ que los proteja.

Todavía no el amor, pero sí el espanto une hoy en el llanto a los hombres y mujeres del pueblo, que nacieron con el conflicto para acabar con el conflicto… y no los dejaron ni vivir ni morir en paz.

Pese a todo y con la frente en alto: ¡Felices Fiestas de Navidad y Año Nuevo, a diestra y siniestra!

Revolucionarios y contrarrevolucionarios del mundo, a unirnos, a construir síntesis nuevas, que la sociedad entera padece y está incompleta si sus brazos derecho e izquierdo no protegen y consienten el mismo cuerpo social que los reúne y los alienta.

Moraleja decembrina: la izquierda y derecha unidas jamás serán vencidas.

Así la veo yo.

Los 124 artículos que componen la serie completa –iniciada en marzo de 2005- de Así la veo yo están a disposición del lector en www.lapazencolombia.blogspot.com