marzo 30, 2009

130. ¿Por qué no plebiscitar a Uribe y 'Cano' como 'hacedores de paz'?

30 de marzo de 2009


ASÍ LA VEO YO


130. ¿Por qué no plebiscitar a Uribe y ‘Cano’ como ‘hacedores de paz’?

En los tiempos que corren la guerra no sólo es un error, es una soberana estupidez


Por Juan Rubbini
juanrubbini@hotmail.com
http://www.lapazencolombia.blogspot.com/


“Aquí abajo abajo cerca de las raíces es donde la memoria ningún recuerdo omite y hay quienes se desmueren y hay quienes se desviven y así entre todos logran lo que era un imposible que todo el mundo sepa que el sur también existe“

(Mario Benedetti, uruguayo, poeta, El sur también existe)


No les pido a Uribe y a ‘Cano’ que los una el amor, sino que, al decir de Borges, los una el espanto. El espanto de proseguir la guerra. No les pido tanto, apenas lo humano y suficiente. Les cuento que las Autodefensas dieron el paso al frente y siguen firmes con la Paz; son muy pocos entre ellos -y con buenas razones- quienes hoy esperan ‘enmontados’ la señal de ‘avancemos hacia la Paz’ que solo Uribe y ‘Cano’ están en condiciones de dar, uniendo a derechas e izquierdas, armadas y desarmadas, muy pobres, muy ricos y clases medias también, tras El Dorado de la Reconciliación.

La crisis económica mundial está llamada a ser la gran aliada ‘impensada’ de la Paz de Colombia. Solía decir el fundador y líder del justicialismo argentino, general y tres veces elegido presidente Juan Domingo Perón, que ‘”la víscera más sensible del ser humano es el bolsillo”. También es válido aquello de que el fascista no es sino un burgués asustado que contagia sus miedos de perder privilegios de clase a la pequeña burguesía arribista, ansiosa por escalar socialmente.

Hoy por hoy, las FARC menguaron su poder de aterrorizar como supieron hacerlo en el pasado. Tampoco tienen ya el mismo éxito quienes han sido expertos en despertar el terror de multitudes hacia la revolución comunista. El derrumbe de la URSS y la caída del Muro de Berlín son ya historia aprendida y superada. Fidel es ya más parte de la Historia que del presente, y Chávez, felizmente, ‘un perro que ladra pero no muerde’, o un ‘león herbívoro’ al decir de Perón de sí mismo. Ojalá su mansedumbre con los vecinos sea ejercitada también en su País con sus opositores. Tendrá Chávez su lugar en la Paz de Colombia si no decreta la guerra en su propio País.

Mal que pese a los inmovilistas de extremas izquierdas y derechas, el mundo evoluciona y no lo hace por los extremos sino por las anchas avenidas del centro, desde el centro izquierda hacia el centro derecha, o viceversa. Ningún extremista, ni de izquierda, ni de derecha, ni de centro-centro es capaz hoy de generar entusiasmos ni pasión de multitudes.

Los EEUU no están dispuestos a exigir de sus ciudadanos más impuestos para que desde la Casa Blanca se aliente a gobiernos amigos a perpetuar sus conflictos internos con dólares del contribuyente norteamericano. Tampoco las elites locales están dispuestas a reemplazar esos faltantes de ‘dineros para la guerra’ de su propio bolsillo cuando no ven ya en las FARC el ‘coco’ de la Revolución sino un grupo debilitado ‘in extremis’ y arrinconado contra la selva y las fronteras por quince años de durísimos golpes recibidos primero de las autodefensas y paramilitares, y después por siete años de ‘seguridad democrática’.

Ni Chávez ni Correa pueden en 2009 darse el lujo político –y el descrédito humanitario- de seguir siendo asociados a las FARC por su verborragia revolucionaria y su apoyo soterrado, cada vez más virtual que cash, cada vez más retórico y menos sustancial, una vez que han ‘salido del clóset’ por las revelaciones del computador de ‘Raúl Reyes’. Los abrazos del oso entre Uribe y Chávez –post Clara y Emanuel, post Operación Jaque y muerte de ‘Marulanda’- han vuelto nada el todo que pudieron esperar las FARC como rédito y provecho de su causa por parte de un gobierno amigo en Caracas que quisiera contar con ellas como ‘liberadoras’ de medio continente, o al menos como arietes de la expansión chavista hacia el Pacífico y el Golfo de Urabá. Todo eso se derrumbó y cayó como mazazo sobre el cuerpo adolorido de estas FARC que heredó ‘Cano’ en condiciones tan lamentables.

Las causas objetivas siguen siendo poderosas –no solo en Colombia, en buena parte de América Latina, incluso en Cuba- y en esta consistencia revolucionaria uno entiende a los farianos que quieren seguir en pie de guerra, pero un líder –y ‘Cano’ lo es- no puede hacer caso omiso de las causas subjetivas, ya no sola ni principalmente las personales, sino las de aquellos que siguen dispuestos a vencer o morir –y también matar- por lo que consideran justo pero saben –hoy con más claridad y contundencia que hace diez años en el Caguán- que la muerte les respira en la nuca y la victoria ya no podrá ser por las armas ni al estilo de Fidel, Camilo y el Che en Cuba hace cincuenta años. Un buen revolucionario puede renunciar a la muerte, pero jamás renunciará a la victoria. La mesa de la paz primero, y la lucha política de inmediato han de ser la continuación de la guerra por otros medios. Esto habrá que aceptarlo por parte del Estado colombiano, la sociedad civil y los Países Amigos de la Paz de Colombia. También tendrán que aceptarlo los EEUU y la misma Corte Penal Internacional.

Las FARC no podrán pretender imponer ninguna de sus tesis revolucionarias en la Mesa de la Paz, porque su negociación no será con un Gobierno sino en lo procedimental, en lo operativo. En lo sustancial la negociación no podrá ser legitimada sino es aprobada por la sociedad colombiana, con sus representantes democráticamente elegidos, con sus instituciones y sectores afectados por el conflicto armado. Y no solo con ellos sino también y en las mismas condiciones con quienes fueron sus enemigos en la guerra, también sus socios o financiadores, algunos de ellos ya desmovilizados, otros rearmados, reciclados, absorbidos por la violencia que generan las contradicciones irresueltas de la sociedad colombiana en las ciudades y en los campos, multiplicadas todas ellas por los dineros del narcotráfico. Dinero que, dicho sea de paso, se cuenta de a billetico, a partir de consumidores individuales, a partir de dosis personales –no precisamente impersonales, ni extraterrestres- todos merecedores de desarrollar su libre personalidad –ni más faltaba- pero merecedores de una provisión, abastecimiento y asesoría, también terapia, dentro de la ley, no fuera de ella.

Por su ilegalidad resultará que los ‘narcos’ serán en un comienzo los menos afectados por la crisis económica mundial, ya que no faltarán bancos ni paraísos fiscales, tampoco estados corruptos ávidos de recibir dólares –y euros y otras monedas fuertes- que atenúen el efecto inmediato y devastador de las sucesivas oleadas de crisis. Sin embargo, a mediano plazo las instituciones financieras sometidas a las nuevas reglas que surjan en la post-crisis tendrán cada vez menores posibilidades de iniciar y reciclar el consabido circuito de lavado de dinero sin caer bajo la mirada de la Ley nacional e internacional –incluso supranacional- por lo cual está llegando la hora de sumar a cualquier alternativa seria de Paz en Colombia a esos personajes y esos dineros originados en el narcotráfico para que capitalicen la Paz así como durante décadas capitalizaron la Guerra y la Corrupción del Estado. Es bueno ir avanzando estas temáticas para que nadie se rasgue las vestiduras con hipocresía o ingenuidades imperdonables ante la necesidad urgente de construir Paz y Reconciliación, y evitar la perpetuación de la guerra, el narcotráfico y sus secuelas impregnadas en todos los ámbitos de la Nación colombiana.

Comenzamos a transitar un riesgoso camino en el contexto de un complejo panorama, donde abundan las incertidumbres y son pocas las certezas. Nada peor en las previsibles adversidades y contrariedades que pretender ‘salirse con la suya’, o pretender que el otro, el adversario, el enemigo, ‘no se salga con la suya’. Todos debemos estar preparados para perder algo como consecuencia de la negociación, así como todos debemos exigir que Colombia salga fortalecida de la Mesa de la Paz. Centenares de miles de víctimas de Gaitán a esta parte merecen verdad, justicia y reparación.

Más de cuarenta millones de colombianas y colombianos también merecemos que Colombia no tenga más víctimas ni más cultivos ilícitos, que la democracia sea la arena donde todos los adversarios tengan el sitio y la oportunidad de dirimir sus controversias y sus contradicciones sustituyendo el crimen por el respeto de la ley, las armas por los argumentos, la muerte por la vida.

No es hora de vanagloriarse por una sola muerte enemiga más, ni de insistir en ganar batallas ‘a lo Pirro’ dentro de una guerra que nadie estará nunca en condiciones de ganar.

Es hora de pensar en grande, de negarse a ejercer el arte de la mezquindad.

Es hora de tomar por asalto las colinas de la guerra, de vencer la inercia de seis décadas de crímenes de guerra, de lesa humanidad y de Estado también.

Que ya no quedan inocentes de guerra en Colombia, ni faltan almas constructoras de paz.

Demostrémosle al mundo que somos capaces de ganar la Paz, sin perder seguridad ni democracia, afianzando todas las libertades y también la justicia social.

Así la veo yo.


Los 130 artículos que componen la serie publicada –iniciada en marzo de 2005- de Así la veo yo están a disposición del lector en http://www.lapazencolombia.blogspot.com/ También los artículos que hasta la fecha integran la serie Paradero 2010 iniciada en diciembre de 2008.

marzo 28, 2009

En defensa de Petro

28 de marzo de 2009
En defensa de Petro
Por Alejandro Gaviria
agaviria.blogspot.com
El Espectador, Colombia


¿Puede un senador de izquierda llegar a un acuerdo programático, a un entendimiento parcial con un católico recalcitrante? ¿Puede un miembro de la oposición tener una colaboración constructiva con los partidos de la coalición oficialista?

La mayoría de los comentaristas políticos colombianos han respondido negativamente a los dos interrogantes planteados. Casi todos han fustigado al senador Gustavo Petro por su intención de ampliar el círculo, de propiciar un diálogo preliminar con sus adversarios ideológicos. Petro, dicen, ha renunciado a sus principios. Lo suyo, insisten, más que una concesión, es una abdicación.

Muchos columnistas nacionales sufren de lo que podría llamarse un exceso de suspicacia. Para ellos, los acuerdos suprapartidistas son imposibles. O mejor, sólo son concebibles los acuerdos burocráticos, las transacciones odiosas de puestos y contratos. "Sólo les importan los puestos…, no los principios liberales", escribió recientemente Ramiro Bejarano. Practican "la penosa gimnasia pragmática de olvidar sus principios y obtener puestos y ventajas", afirmó Daniel Samper. "Los partidos de la oposición se comprometieron mayoritariamente con este personaje a cambio de cupos en la Procuraduría", reiteró Cecilia Orozco. En la política colombiana, se supone, sólo hay acuerdos de intereses. Los entendimientos programáticos son imposibles de antemano.

Para la mayoría de los analistas, todo acuerdo representa una renuncia, una traición a las convicciones propias por cuenta de apetitos clientelistas o ambiciones personales. Toda negociación es considerada sospechosa, éticamente cuestionable. La buena política es definida (implícitamente) como la lucha infatigable entre ideas o doctrinas mutuamente excluyentes. La confrontación es encomiada, vista como la adhesión honesta a unos principios irrenunciables. Y la lucha política es puesta por encima de la tolerancia y la civilidad. Los críticos de Petro se sienten, por lo tanto, con el derecho de recurrir a los golpes bajos. Mencionan de manera oportunista su pasado violento, pretendiendo insinuar que la violencia y los acuerdos políticos hacen parte del mismo patrón inaceptable.

Pero Gustavo Petro sólo está actuando de manera razonable. Una actitud razonable, argumenta el filósofo John Rawls, debe ser flexible y debe propiciar, al mismo tiempo, la cooperación constructiva. Debe dejar atrás la presunción de que todas las ideologías son excluyentes, el supuesto de que todos los acuerdos son abdicaciones y la creencia de que la confrontación es permanente y definitiva. Petro entiende que la política está hecha de principios, pero también de algo más. Pero, en Colombia, el realismo político es un pecado. Los clérigos de la opinión defienden la inflexibilidad como una virtud suprema, el radicalismo como un atributo superior.

En medio de la polarización y la mezquindad de la política colombiana, las actitudes razonables son cada vez más escasas. Muchos críticos de Petro, a pesar de un manifiesto compromiso con las ideas liberales, predican la intolerancia. La política, parecen creer, no resiste los acuerdos. La única doctrina posible, suponen, es la del odio, el resentimiento y la confrontación.

marzo 27, 2009

Las sociedades polarizadas suelen terminar mal

27 de marzo de 2009
Equívocos de polarización
Por Eduardo Posada Carbó
El Tiempo, Colombia


Las sociedades polarizadas suelen terminar mal. Así lo enseñan la experiencia histórica y los estudiosos de la política: "Cuando los actores políticos se agrupan en bandos opuestos e ideológicamente distantes, abandonan el centro -donde se posibilita la cooperación- y permiten que la democracia sea vulnerable al colapso". Esta es la explicación clásica de Giovanni Sartori sobre el impacto de la polarización en las democracias. Sin embargo, ¿qué tan polarizadas han estado las sociedades antes de sus derrumbes democráticos? En otras palabras, ¿quiénes son los actores políticos que se polarizan: las élites, los partidos o la ciudadanía?


Un libro de Nancy Bermeo, profesora de la Universidad de Oxford, ha explorado en forma novedosa los anteriores interrogantes -'Ordinary people in extraordinary times. The citizenry and the breakdown of democracy' (Princeton University Press, 2003)-. Tras estudiar unos 15 casos históricos, Bermeo ofrece perspectivas de interés y relevancia contemporánea para apreciar mejor la naturaleza de la "polarización" en sociedades en crisis.


Bermeo corrobora la validez del postulado central de Sartori: la polarización no es buena noticia para la sobrevivencia de las democracias. Pero es una validez limitada. Se requieren matices y precisiones adicionales. La gente, por ejemplo, puede dividirse en sus adherencias a partidos de derecha o de izquierda, pero ello no necesariamente es señal de polarización aguda. Hay diferencias internas en unos y otros. Y esas no son las únicas identidades que determinan el comportamiento social -también hay que tener en cuenta otras identidades, además de las partidistas o ideológicas, como las regionales, étnicas o religiosas-. Bermeo lo llama el aspecto multidimensional de la polarización.


Los procesos de polarización se desenvuelven a través de diferentes manifestaciones y cubren distintos segmentos de la población. Tales procesos pueden desarrollarse "en el espacio público, las urnas, la opinión pública y entre las élites políticas". La polarización puede ocurrir en varios niveles: entre las élites, entre líderes de organizaciones de la sociedad civil o entre la población general. Los estudios de Bermeo demuestran que la "polarización" ha sido ante todo un problema confinado a las élites y líderes de la sociedad civil. En vez de alinearse con los extremos en momentos de crisis, la mayoría de los ciudadanos ha permanecido en el centro. Los extremistas, en los casos estudiados por Bermeo, no representaban a las mayorías.


Según Bermeo, los mayores culpables de colapsos democráticos han sido las élites políticas, polarizadas, incapaces de acordar planes comunes para enfrentar las crisis. Tal acción coordinada es fundamental para enfrentar a los grupos extremistas y violentos -es necesario que las fuerzas democráticas cierren filas frente a tales grupos enemigos del sistema-. La falta de pactos básicos entre las élites políticas abona la ruta del fracaso democrático. El comportamiento polarizante de las élites -advierte Bermeo- suele fundamentarse en percepciones equivocadas sobre los sentimientos de la ciudadanía. A los ciudadanos ordinarios también les cabe responsabilidad en los colapsos democráticos. Pero no por adherir a los extremismos (lo que no parece haber sido frecuente), sino por "permanecer pasivos", muchas veces producto del temor o de la creencia equivocada de que las soluciones dictatoriales serían pasajeras.


El libro de Nancy Bermeo ofrece, por lo menos, dos enseñanzas que hay que tener en cuenta. La primera es que la polarización debe ser motivo de preocupación en toda democracia: aquella conduce eventualmente a su fracaso. La segunda es que hay que saber distinguir. Solo se polarizan por lo general unos pocos: "Muchas veces hemos confundido la polarización de selectos y pequeños grupos de la sociedad civil con la polarización de la sociedad en su conjunto". Los ciudadanos de toda democracia amenazada por la polarización harían bien en asimilar estas lecciones para garantizar su sobrevivencia.

marzo 26, 2009

El “Pacto” Secreto de las FARC con Fabio Valencia Cossio por La Otra Verdad

23 de julio de 2007

El “Pacto” Secreto de las FARC con Fabio Valencia Cossio por La Otra Verdad

http://colombia.indymedia.org/news/2007/07/69823.php




© LA OTRA VERDAD - Periodismo Investigativo
A Pedro Juan Moreno Villa, In memoriam


En un documento similar al de Santa Fe Ralito (Córdoba) lo proponen como Presidente y se planea refundar el Estado.

El documento de 15 puntos fue realizado durante el gobierno de Andrés Pastrana y se denomina “Carta de Intención entre las FARC-EP y el Gobierno Nacional”~ Se habla de hacer una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución con el apoyo de todos los congresistas del pastranismo, liderados por Fabio Valencia, que en ese momento eran mayoría. Se propone que varios ministerios y cargos de alta dirección pasen a manos de la organización subversiva. Se planea depurar la cúpula militar y que el Ejército reduzca sus efectivos en un 60% de manera escalonada en un año y se fusione con los combatientes más calificados de las FARC, en lo que se denominaría “ejército patriótico cuyas principales guarniciones serían comandadas por rebeldes.

A mediados de 1999, las FARC elaboraron un documento secreto que se asemeja al famoso Pacto de Ralito, por el cual están detenidos varios congresistas y personajes de la vida política de los departamentos de Córdoba, Sucre y Bolívar. En ambos escritos hay un punto en común: se pretende refundar el Estado colombiano. El documento de 15 puntos de la organización subversiva se denomina “Carta de Intención entre las FARC-EP y el Gobierno Nacional”, en la cual los hombres dirigidos por Manuel Marulanda Vélez, “Tirofijo”, Alfonso Cano y Raúl Reyes aclaran que están dispuestos a movilizar a todos sus miembros para apoyar la candidatura presidencial de Fabio Valencia Cossio o, en un caso eventual, de Juan Camilo Restrepo.

Recordemos que en 1999 el dirigente conservador de Antioquia, Fabio Valencia Cossio, era considerado como el hombre más poderoso de la política en Colombia, porque era el mayor elector del país y con su movimiento, controlaba casi el 70% del Congreso. Inclusive, se decía en esa época que gran parte del triunfo de Pastrana en las votaciones de 1998 se lo debía a este curtido cacique político antioqueño. Por estas razones, Valencia Cossio era uno de los hombres más cercanos al presidente Pastrana Arango y controlaba gran parte del Gobierno. Según fuentes diplomáticas, el documento de las FARC fue respaldado por Fabio Valencia, al parecer por ser el primer beneficiado con los planes de grupo subversivo, puesto que era a él a quien proponían como Presidente de Colombia. Las fuentes le confirmaron a La Otra Verdad que luego de ser elaborado este pacto secreto, el mismo Valencia Cossio se reunió en Washington en mayo de 1999 con algunas ONG para mostrarles el documento y conocer su opinión sobre los delicados aspectos que este contenía. Al parecer, el Embajador de Colombia en la capital estadounidense, Luis Alberto Moreno, también conoció el caso. El documento confidencial de las FARC fue conocido en junio de 1999 por miembros de organismos de seguridad del Estado. Las FARC proponen prolongar el período del presidente Andrés Pastrana por dos años más y, paralelamente, buscar que su sucesor fuera un miembro de la Gran Alianza por el Cambio, el movimiento político que lideraban Pastrana y Valencia Cossio, y que manejaba el mapa electoral del país. Para tal efecto, se comprometerían a poner en la Presidencia de Colombia a Fabio Valencia Cossio. Se habla de realizar una Asamblea Nacional Constituyente para cambiar la Carta Política de Colombia. Dicha Asamblea estaría compuesta en un 50% por ilustres personalidades de la vida nacional escogidas por el Gobierno y el otro 50% serían miembros de las FARC.

Mediante la nueva Constitución, los miembros destacados de la organización subversiva obtendrían varios ministerios y cargos de alta dirección del Estado. En el plan secreto se revela que para evitar cualquier aventura extra constitucional protagonizada por los altos mandos militares que se sintieran frustrados ante la posibilidad de que las FARC compartieran el poder político y económico en Colombia, el Gobierno se comprometería a depurar la cúpula militar. Eso si, en el documento se aclara que las FARC en ningún momento contemplan la entrega de armas y que sólo se comprometería a respetar los derechos humanos y a moderar su influencia sobre las organizaciones políticas de izquierda en otros países del área andina como Venezuela, Ecuador o Panamá.


Este es el texto completo del Pacto de las FARC:

“1 A finales del próximo año, las FARC- EP y el Gobierno Nacional llegarán a un acuerdo mediante el cual se prolongará el periodo del presidente Pastrana por dos años más (2004).

2. Paralelamente se buscará que su sucesor sea un miembro de la Gran Alianza para el Cambio que garantice fielmente la continuidad del proceso de paz iniciado en 1998. Para efectos prácticos las FARC-EP se comprometerían a movilizar a la población bajo su dominio, con el fin de apoyar una candidatura de los señores FABIO VALENCIA COSSIO o JUAN CAMILO RESTREPO SALAZAR.

3. En aras de consolidar una nueva cultura política desprovista de los vicios propios de los partidos tradicionales, las elecciones locales previstas para octubre del presente año serían pospuestas hasta finales del año 2001, con el fin de evitarle al país los elevados costos que supone la nueva elección, tan pronto como se cristalicen los puntos 3, 4 y 5 de esta carta de intenciones.

3.1 Este acuerdo será el fruto de las negociaciones de la agenda común o del cambio que semestralmente produciría algunos acuerdos parciales entorno a tres grandes bloques temáticos.

4. El punto 1 se materializa a través de una Asamblea Nacional Constituyente autorizada por el Congreso de la República en la que es mayoría la Gran Alianza por el Cambio. Esta Asamblea producirá una nueva Constitución Nacional basada plenamente en los resultados de las negociaciones a que se refiere el punto 2 y su objetivo sería la refundación del Estado Colombiano.

5. Un 50% de esta Asamblea estaría compuesto por ilustres personalidades de la vida nacional, escogidas por el Gobierno Nacional, y el otro 50% estaría conformado por miembros de las FARC¬EP, que demostraría plenamente su voluntad de paz y su apuesta por lograr una solución negociada al conflicto.

6. La composición del poder político en Colombia, después de que la mencionada Asamblea haya producido una Carta Magna, reflejará la misma tendencia cuantitativa, de tal suerte que varias carreras ministeriales y cargos propios de la alta dirección del Estado pasen a manos de la organización insurgente.

7. La Asamblea Constituyente no sería elegida popularmente con el fin de evitar los riesgos de que caiga en manos del clientelismo tradicional que domina la política regional en Colombia. Por idéntica razón, el nuevo texto constitucional no sería sometido a referendo alguno. En cualquier caso, esta iniciativa estaría exclusivamente destinada a impedir que se frustren las expectativas de paz que animan al pueblo colombiano.

8. Con el fin de consolidar este proceso, las FARC-EP y el Gobierno Nacional acordarán a la mayor brevedad posible una tregua bilateral a la cual podrían sumarse posteriormente el ELN y las Autodefensas Unidas de Colombia.

9. El Gobierno Nacional recibiría la ayuda militar procedente de los Estados Unidos, pero en el marco de la mencionada tregua, las Fuerzas Armadas se abstendrán de utilizar estos medios contra las fuerzas insurgentes.

10. De acuerdo con los diálogos sostenidos hasta la fecha, las FARC-EP se comprometerían con el Gobierno Nacional y el Gobierno de los Estados Unidos también a cooperar activamente en el propósito de limitar el comercio de drogas y erradicar cultivos de hoja de coca por lo menos en una cifra que doble la alcanzada durante 1999.

11. A cambio, el Gobierno de los Estados Unidos garantizaría un notable flujo de recursos económicos para desarrollar proyectos productivos de base agroindustrial que consoliden la preponderancia de las FARC-EP en sus áreas de influencia y habiliten al campesinado para participar en la vida económica nacional e internacional, sin tener que recurrir a prácticas ilícitas.

12. Así mismo, el Gobierno de los Estados Unidos se comprometería a impedir que los militares colombianos utilicen el material bélico donado al Gobierno Nacional contra las fuerzas insurgentes, aun cuando la puesta en marcha de la tregua bilateral tomase más tiempo del esperado.

13. En consonancia con el sexto punto de esta carta de intención, el Ejército Colombiano actual reduciría sus efectivos en un 60% de manera escalonada entre enero y diciembre del año 2002. En esa misma medida, se fundirían en un nuevo Ejército Patriótico los contingentes más calificados de las actuales fuerzas insurgentes. Por lo menos la mitad de las principales guarniciones militares estarían comandadas por los actuales jefes de las FARC-EP al finalizar el citado año 2002. Para evitar cualquier aventura extra constitucional protagonizada por los altos mandos militares que se sientan frustrados ante la posibilidad de que las FARC-EP compartan el poder político y económico en Colombia, el Gobierno Nacional se compromete a depurar la cúpula militar, estudiando cuidadosamente los antecedentes de aquellos que pasen a ocupar los puestos de control sobre las operaciones y el planeamiento estratégico.

14. A fin de facilitar el desarrollo de los puntos 10 y 11 de esta carta, la Asamblea Constituyente amnistiará los capitales de las FARC-EP que, hacen parte actualmente de la estructura económica nacional.

15. Aunque en ningún momento se contemplaría la entrega de armas por parte de la organización insurgente, las FARC-EP se comprometerían a respetar los derechos humanos y moderarían su influencia sobre las organizaciones políticas de izquierda en otros países del área andina, cuya intención manifiesta fuese la de desestabilizar las frágiles democracias de países como Venezuela, Ecuador o Panamá. En particular, las FARC-EP atenuarían su influencia sobre las organizaciones armadas de Méjico, Ecuador y Bolivia”.

La Otra Verdad PI intentó conocer la opinión de Valencia Cossio, quien en la actualidad es uno de los hombres más cercanos al jefe del Estado, Álvaro Uribe Vélez, y se desempeña como Alto Consejero Presidencial para la Competitividad, pero fue imposible conocer su respuesta.


EL DELITO DE CONCIERTO PARA DELINQUIR

Los congresistas y políticos detenidos por firmar el Pacto de Ralito (Córdoba) son sindicados por los magistrados de la Corte Suprema de Justicia de haber incurrido en el delito de concierto para delinquir, por intentar refundar el Estado con un grupo al margen de la ley. En vista de que la Carta de Intención de las FARC tiene el mismo propósito de refundar el Estado, pero con 15 propuestas más claras y polémicas que dicho Pacto, cabe preguntarse: ¿el caso también merece una profunda investigación por parte de la Corte Suprema de Justicia para ver si se incurrió en el delito de concierto para delinquir? ¿Debido a que Fabio Valencia parece ser el primer beneficiado en el plan secreto de las FARC, debería ser investigada su presunta participación en este tema? ¿Las FARC postularon a Fabio Valencia con su consentimiento o a sus espaldas? ¿Si fue sin su visto bueno, porqué, según las fuentes diplomáticas, tocó el caso en Washington? El dirigente conservador le dijo a La W Radio el pasado 7 de junio que todos sus actos políticos siempre han sido transparentes y se ha destacado por estar en contra de la guerrilla... ----*----

AJEDRECISTA POLÍTICO

Como se sabe, Fabio Valencia Cossio fue el mayor alfil en el gobierno de Andrés Pastrana Arango, en el que no se movía una hoja sin que este dirigente político antioqueño lo supiera. Luego de que fallara el plan del pastranismo de lograr la paz con las FARC, por las constantes denuncias sobre el mal manejo que se dio a la zona de despeje de San Vicente del Caguán (Caquetá), Valencia Cossio logró ubicarse como Embajador de Colombia en Roma (Italia), donde perduró hasta los primeros años del gobierno de Álvaro Uribe Vélez, con quien mantuvo en el pasado duras y cerradas disputas en Antioquia, que hasta generaron agarrones con trompadas por sus diferencias ideológicas, pero que por manejo de conveniencia política ocultó y se matriculó en el uribismo. En la actualidad, Valencia Cossio se ha convertido en uno de los hombres de mayor confianza del mandatario Uribe Vélez, quien lo nombró Alto Consejero Presidencial para la Competitividad, un cargo del cual poco se oye hablar en el país. De esta forma, las jugadas políticas de Valencia Cossio lo han llevado a pernoctar en el poder durante más de 10 años, primero en el pastranismo y ahora en el uribismo.

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LAS MOVIDAS DE VALENCIA COSSIO

El pasado 17 de abril, el senador del Polo Democrático, Gustavo Petro Urrego, reveló durante el debate que hizo sobre el paramilitarismo en Antioquia, que Fabio Valencia Cossio pidió la mediación del veterano jefe paramilitar del Magdalena Medio, Ramón lsaza, para que lo apoyaran en las elecciones de la convención del Partido Conservador que se realizó en 1995. “El país conoce mi posición pública como ciudadano, como abogado, como político, como parlamentario, contra todos los grupos armados al margen de la ley, guerrillas, autodefensas y narcotráfico. Una vez más, queda demostrado que, teniendo el conocimiento de toda la verdad, el senador Petro sólo utiliza parte de ella, convirtiéndola en una mentira”, fue la tajante respuesta que dio Valencia Cossio sobre el caso, ese mismo 17 de abril, a través de un comunicado a la opinión pública. Coincidencialmente, el pasado 6 de junio, Ramón lsaza confirmó ante los fiscales de Justicia y Paz en Bogotá que dos personas allegadas a Valencia Cossio lo buscaron en 1995 para negociar un apoyo político de los concejales de Puerto Triunfo (Antioquia), una zona bajo su influencia paramilitar. Isaza ratificó ante los investigadores que las citadas personas le comentaron que de esta forma se beneficiaría al dirigente conservador antioqueño. El líder paramilitar también aclaró en la Fiscalía que días después de su charla con los dos emisarios de Valencia Cossio, le envió una carta al reconocido senador conservador respondiéndole que no tenía interés en meterse en política. Valencia Cossio, al ser entrevistado el 7 de junio por La W Radio, desmintió a lsaza. Al parecer, Valencia Cossio primero buscó ayuda con los paramilitares del Magdalena Medio para fortalecer su movimiento y ganar las elecciones de la convención conservadora, según las denuncias de Petro e lsaza, y luego se convirtió en la ficha clave de las FARC para tomar la Presidencia de la República en el 99, cuando ya manejaba el poder como prominente senador y hombre clave del pastranismo.

marzo 24, 2009

6. Hacia una Paz Próxima sin vencedores ni vencidos

24 de marzo de 2009

PARADERO 2010
6. HACIA UNA PAZ PRÓXIMA SIN VENCEDORES NI VENCIDOS

Los coroneles ‘Polo’ y Petro ¿no tendrán quién le escriba cartas?
Por Rubiño

juanrubbini@hotmail.com
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“Yo soy un hombre sincero, de donde crece la palma, y antes de morirme quiero, echar mis versos del alma” (José Martí, cubano, Versos sencillos)


Mientras el sentimiento nacional mayoritario está inclinado hacia la prolongación de la ‘era Uribe’ los partidos de las diferentes y respetables minorías están dedicados a la obstrucción por todos los medios que esa voluntad mayoritaria se materialice. Esto realimenta y potencia el ‘uribismo’ de los unos y también el ‘antiuribismo’ de los otros, tensando la cuerda de la democracia hasta límites peligrosos para la estabilidad del sistema político y el respeto mismo de la Constitución y la Ley.

La coyuntura es aprovechada desde el Gobierno para escudarse tras el irrefutable deseo de las mayorías adherido a la reelección de Uribe en 2010 y alentar la satanización populista de cualquier agenda alternativa generada desde la oposición –y desde algunas ya indisimulables y bienvenidas ‘líneas internas uribistas’- a esa voluntad reeleccionista del Presidente que de tan implícita que es luce políticamente explícita e incontrastable a las puertas de Semana Santa.

Desde el lado de las variopintas ‘líneas uribistas’ –que han ido generando lo que ha devenido hoy en ‘uribismo crítico’ o ‘autocrítico’- no solo se oyen voces discordantes sobre el tema puntual de la reelección sino también discurren visiones opuestas que van desde las estrategias de guerra y de paz, hasta el manejo de las relaciones internacionales –en particular con los países vecinos y con los EEUU- pasando por otros temas no menos álgidos como la cuestión del narcotráfico y los cultivos ilícitos, y la misma despenalización o descriminalización de las drogas ilícitas. Lo cierto es que el ‘uribismo’ está lejos de haberse dotado de los mecanismos de interlocución, debate y toma de decisiones al interior de ese vasto movimiento político que garanticen que el pluralismo halle cabida de manera democrática, orgánica y disciplinada.

El ‘uribismo’ sigue siendo el Partido de Uribe y punto. Suele primar el pragmatismo sobre los principios, los intereses sobre la ideología, la imposición sobre el consenso, el ‘verticalismo’ del ‘sí jefe’ sobre el ‘centralismo democrático’, en definitiva el autoritarismo sobre la democracia interna. Y si esto lejos de ser debatido se silencia, o se autocensura, flaco favor se le está haciendo a la credibilidad del movimiento uribista hacia fuera del mismo, incluyendo entre ese público heterogéneo no digamos ya polistas, petristas y liberales no uribistas -los hay de izquierda y también de derecha en el Partido Liberal- sino la amplia gama de gobiernos de países amigos desde Caracas hasta Washington, pasando por Madrid y París.

La oposición revela en su ‘antiuribismo’ visceral la impotencia que tiene de sintonizarse con el Pueblo colombiano y resultar atractiva en ganarse las masas de población que tienen como ‘ídolo’ a Uribe pero tampoco entienden hacia dónde va el ‘uribismo’ más allá del mantra ‘Uribe Reelección’ tan idéntico al mantra chavista ‘Chávez Reelección’. Es que tampoco entiende esa masa de admiradores de Uribe, cómo es que ni polistas, ni petristas, ni liberales despotrican de Chávez –campeón de los reeleccionistas en esta parte del mundo- por esa obsesión por el poder que en cambio es el centro de su prédica contra Uribe.

El Pueblo colombiano llega entonces a la sabia conclusión que entre dos ofertas igualmente reeleccionistas: la del ‘uribismo pro-uribista’ y la del ‘antiuribismo pro-chavista’ se queda con la primera porque todo lo que huele a Chávez, sabe a FARC, sabe a ELN y precisamente esta verdad tan elemental y contundente que rompe los esquemas unanimistas que pretenden imponer las ‘izquierdas’ de lo que es ‘políticamente correcto o no’, no la va con el sentimiento soberano de la gran mayoría de la población que acude a las urnas a votar por Uribe, aunque sepa a ‘paras’, sin pensar en contrapesos constitucionales ni en leguleyadas santanderistas, que le despiertan una enorme desconfianza que se traduce fatalmente no solo en las encuestas sino donde más le duele a la oposición antiuribista: en el conteo de los votos.

Así como el uribismo debe avanzar hacia su democratización interna, porque no puede pretender cosechar éxitos de manera sostenida en el tiempo solamente a través de los autogoles o harakiris de sus adversarios, el ‘no uribismo’ –incluido el ‘no uribismo’ conservador, para ser justos- debe dedicarle más tiempo a entender las razones del Pueblo para ‘idolatrar’ a Uribe y a formular propuestas más atractivas y consistentes que generen entusiasmo y confianza acerca de que la oposición de hoy merece ser el oficialismo de mañana.

Me temo que 2010 esté ya demasiado cerca para las aspiraciones de izquierda (Carlos Gaviria), centro izquierda (Petro y Lucho) y oposición liberal (César Gaviria). Éstos pagarán, en 2010, un altísimo costo en el Congreso y en sus aspiraciones a la Presidencia por su equivocada estrategia de estos últimos siete años consistente en combinar todos los medios, especialmente los mediáticos y ¿para-judiciales? –dentro y fuera del País- para atacar a Uribe. No tuvieron suficiente lucidez política –los polistas, los petristas, los dirigentes liberales- para darse cuenta que atacando a Uribe de la manera en que lo hicieron, el Pueblo colombiano se ha sentido agraviado, menospreciado, estigmatizado porque recibió ‘in pectore’ toda la andanada ‘antiuribe’ en su propio cuerpo social y también en su individualidad de ‘uribistas de ruana’, de a pie, de base que no tiene muchas veces más posesión que su esperanza depositada en la persona de Uribe y su fe ancestral puesta en las manos de Dios. La oposición no ha sabido distinguir la unidad ‘metafísica’ entre las ‘carnitas’ de Uribe y el cuerpo social del País Nacional, del País Pueblo, del País Región, del País Provincia, del País Postergado y Desprotegido. Y que en esa tremenda ausencia de olfato político, haya caído la ‘izquierda colombiana’ –no solo la izquierda armada sino también la izquierda democrática e incluso no pocos integrantes de la izquierda intelectual y académica- da mucho qué pensar, no sobre la izquierda en general, sino sobre la izquierda colombiana en particular que a pesar de sus diferencias internas ha ejercido –por esa ausencia llamativa de olfato popular- como sostén y legitimador –seguramente contra su voluntad- de la ‘era uribista’ que ni decae ni parece en tren de ir a decaer en los próximos dos años, sino más bien todo lo contrario.

‘Era uribista’ que es precisamente la oposición de izquierda –ciega, sorda y muda al clamor del País Popular- la que ha ayudado obstinada y terca en su ‘inmovilismo antiuribista’ a crecer y sostenerse, y proyectarse en el tiempo –como comprobaremos en 2010, ¿apostamos?- con el mandato 2010 de Uribe y del ‘uribismo’ no solo en la Presidencia, sino en el Congreso y a partir de 2011 también en las Gobernaciones y Alcaldías haciendo trizas la teoría de las ‘votaciones atípicas’ que ‘parapolitizó’ la estrategia de la oposición sin permitirle ver que tanto el ‘uribismo’ de Uribe como ‘la confederación de autodefensas’ que conducían hacia la desmovilización y la política en la legalidad los Castaño y Mancuso ‘emergían’ de bases sociales numerosas, poco cohesionadas ideológicamente, pero intuitivas y sagaces a la hora de adivinar por dónde pasaban sus reivindicaciones históricas y la defensa de sus intereses de clase vulnerados por el abandono estatal y el terrorismo en el que se degradaron no pocas de las fuerzas guerrilleras. Estas masas populares, campesinas y también urbanas, ni eran ‘uribistas’ ni ‘paracas’ de toda la vida sino que hallaron en la defensa de las armas sediciosas antisubversivas primero –a partir de la muerte de Pablo Escobar, especialmente- y en la propuesta política de Uribe –casi diez años después- su expresión electoral y su vía hacia el poder dentro de las vías democráticas. En eso están todavía estas masas que se hacen fuertes solo con su voto porque las autodefensas se desmovilizaron sin poder dar su paso a la política, y el ‘uribismo oficialista’ se bacaneó y las dejó postradas en muchos sitios en el mismo lugar que las encontraron los Castaño y los Mancuso en los ’90 y punta.

Hay una izquierda y una intelectualidad colombianas –y también un cierto Establecimiento anacrónico- que no quieren aceptar que el Pueblo se expresa cómo puede y dónde puede, no necesariamente a través de los estereotipos que quisieran las elites de este País. La confederación de autodefensas primero y Uribe después supieron entender el mensaje de ese Pueblo que la izquierda y cierta intelectualidad siguen sin comprender en profundidad. Como si navegaran altaneros por el mar de la política provistos de mucha erudición, sobre un océano mental de apenas unos pocos centímetros de profundidad. Y en cambio de bajarse de sus micrófonos, entrevistas y columnas, para auscultar al Pueblo, lo que hacen esas elites de izquierda y del Establecimiento es echarle la culpa al Pueblo por ignorante y simplón al no entender lo que el Pueblo no quiere ni necesita entender, porque sus preocupaciones pasan por ‘cositas mínimas’ menos trascendentales que las teorías y las ciencias políticas, pero más cercanas a su supervivencia cotidiana y la vida de sus familias, como la seguridad, por ejemplo. Y, además, por el empleo, por la pequeña propiedad o negocito que lograron atesorar, por los estudios de sus hijos que quieren garantizar, por el carrito que están soñando con comprar, o con el internet que quisieran tener en su casa junto a la televisión satelital que ya tienen muchos. Por esto le llega mucho más y con más credibilidad y frescura campechanas Piedad a tantísima gente del mismo Pueblo, incluso ‘uribista’, que el antiuribismo del Polo o las diatribas de Petro contra las autodefensas y los ‘parapolíticos’ o sobre las Farc y los ‘farcopolíticos’, o los discursos sofistas y también cínicos de cierta derecha liberal o conservadora antiuribista.

Claro que si la izquierda no ha sabido valorar debidamente la cuestión vital de la seguridad de las masas, el uribismo se ha dejado quitar de las manos la bandera de la paz, como si pretendiera ignorar –o lo que es peor menospreciar- que la madre de todas las seguridades pasa hoy por hoy en Colombia por la cuestión central de la paz y la solución política y humanitaria que conduzca a ella. Camino que cerró y con buenas razones Pastrana ante el desmadre de las FARC en el Caguán pero, ni Pastrana ni nadie entendió, ni siquiera grandes mayorías que votaron a Uribe, que esas puertas a las Paz se cerraban de una vez y para siempre en 2002.

Uribe, líder indiscutible e indiscutido de las mayorías nacionales, tras siete años como Presidente de Todos los Colombianos y Colombianas, debe terminar de asimilar y asumir en 2009 –para no dejar pasar la grandiosa oportunidad que la Historia le pone delante de cara a 2010- que el ‘movimiento mayoritario’ sobre el cual él cabalga con matices que van desde desmovilizados del M-19 y EPL en los ’90 hasta desmovilizados de las autodefensas entre 2004 y 2006, en un arco que desde el centro izquierda de ex guerrilleros llega hasta la derecha civilista que alientan líderes desmovilizados como Salvatore Mancuso, requiere dotarse de medios eficaces y democráticamente impecables y admirables para que tamaña energía logre administrarse con ecuanimidad y respeto a las legítimas corrientes internas que enriquecen el debate y la democracia al interior del ‘uribismo’ con el aporte de los matices que al contraponerse en diáfana lid transformarán el hoy ‘Partido de Uribe’ en el gran movimiento social y político colombiano del siglo XXI.

Sólo con la cohesión de tal acumulado social y político será posible transformar el Mandato por la guerra al crimen y la inseguridad de 2002 y 2006, en el Mandato por la Paz y Reconciliación de Colombia que haga de 2009 y 2010 el punto de quiebre de toda ‘militarización’ del conflicto social y político hacia la consecución de la PAZ DE COLOMBIA que haga posible la reconciliación -en sí y entre sí- de todas las izquierdas y todas las derechas detrás del gran objetivo de construir la PAZ SIN VENCEDORES NI VENCIDOS. Sin olvido ni reparación de todas las víctimas, sin verdades a medias, ni de un solo actor del conflicto, sino de todos sin excepción, en el marco de la justicia transicional con sus penas alternativas y su compromiso de no repetición.

Los ojos de Colombia y del mundo puede que encuentren en Sudáfrica 2010 algo más que pasión por el fútbol.

Tal vez allí desde el faro del Cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur del continente africano redescubramos los constructores de paz en Colombia por qué caminos de verdad, reconciliación y reparación avanzó incansable Nelson Mandela –incluso desde sus aciagos años de cárcel- hasta volver realidad la PAZ DE SU PAÍS que hasta entonces siempre había parecido inalcanzable.

Si Sudáfrica aprendió y pudo, si Mandela supo y pudo, nada impedirá que también aprendamos, sepamos y podamos los colombianos construir la paz que anhelamos sin vencedores ni vencidos.



Así la ve Rubiño.

Las 6 columnas que integran la serie PARADERO 2010, iniciada en diciembre de 2008, pueden consultarse en

http://www.lapazencolombia.blogspot.com/

al igual que también encontrarán en el mismo blog las más de 120 columnas de Juan Rubbini dedicadas al proceso de paz entre el Gobierno y las autodefensasas, escritas por su autor desde marzo de 2005 hasta hoy.

marzo 23, 2009

"EDUCAR para el AMOR... es EDUCAR para la PAZ

22 de marzo de 2009

COMENTARIOS DE LOS LECTORES LLEGADOS A NUESTRO BLOG

"EDUCAR PARA EL AMOR….. ES EDUCAR PARA LA PAZ"

Firma: Anónimo


Si estamos de acuerdo en que sólo el amor construye, convendría hacer un examen reflexivo sobre algunas de las preguntas que nos podemos hacer a nosotros mismos: las declaraciones públicas y los comentarios emitidos por quienes nos gobiernan, ¿hablan de acuerdos y armonía? La televisión y los medios que escuchamos y vemos, ¿son educativos? Los libros de texto ¿enseñan los caminos del amor? La conversación que las y los jóvenes tienen con sus familias, ¿les preparan para el afecto bajo el efecto ejemplarizante? ¿La universidad actual educa para la vida? ¿Cómo se puede educar para respetar los derechos humanos, si en lugar de cultivar amor, comercializamos con armas descontroladamente? Son muchas las preguntas que podemos hacer, y pocas las respuestas que demuestren afirmativamente una tarea donde antes que nada veamos por los y las demás.

Al enemigo hay que buscarle la vacuna para que se torne amigo. Y nada mejor que el amor, por encima de la legítima defensa. La cultura del amor quita la cultura del odio que tanto nos puede en el momento actual.

Las guerras de los unos contra otros nunca ha sido la solución, puesto que se aviva el resentimiento y odio. Hemos necesitado de la adhesión para la paz, pero cuando el amor pierde su valor en la sociedad y su importancia en la vida pública, en las familias y en todos los entornos, los derechos humanos y las obligaciones de cada quien, quedan incumplidas. Sólo el amor borra todo temor, calma y colma de bondad.

Por ejemplo, no habría injusticias, discriminación e intolerancia hacia esa multitud que desesperada, no tiene una esperanza real de mejorar su vida y se la juega por nada. Estos desajustes en el amor, incitan a la violencia e instan a las guerras. El mundo en el que vivimos es de todos y es para todas y todos. Por ello, el amor, podría definirse como el fruto que se produce por las acciones que provoca.

El amor busca la oportunidad de hacer el bien, no se envanece, ni busca lo suyo. Al ser una decisión, se convierte en valor fundamental de cada uno. La estrategia de construcción de una sociedad que crea en el amor hará surgir una cultura de la paz.

Cada año, más de medio millón de personas en el mundo muere víctima de la violencia armada, es decir, una persona por minuto. Por desgracia, el desamor es todo un negocio, las familias se disgregan, y sólo los abogados ganan, El mundo se arma y olvidamos que la esperanza del futuro no vendrá de la disgregación, ni tampoco de ser el más fuerte entre la selva, sino de la fraternidad humana.

Nos falta amor en tantas cosas, que cuando cedemos a la indiferencia, nos hacemos marionetas de gobiernos corruptos, o seguimos el juego a modelos de comportamientos escandalosos. Esta bandera del amor la han sostenido instituciones que a nivel internacional se han desempeñado, citando la labor de Amnistía Internacional, o la Red Internacional de acción en contra las armas ligeras,

Educar para el amor es promover el autoestima, proporcionando elementos para apreciar y respetar el propio cuerpo y el de las otras personas, y entender y respetar las diferencias y aprender a valorar otras cualidades en las personas, ligadas a valores, normas y actitudes.Para hacer del AMOR el mejor remedio para la PAZ.....

marzo 22, 2009

Malcolm Deas: "El conflicto colombiano está llegando a su fin... éste final será muy difícil"

22 de marzo de 2009
“El conflicto colombiano está llegando a su fin”
Por Fabio Posada
El País, Colombia

Malcolm Deas es uno de los más connotados expertos en el conflicto colombiano. Estuvo en Cali y habló con El País. El historiador británico de la Universidad de Oxford, Malcolm Deas, quien vino por primera vez a nuestro país hace más de 45 años, estuvo la semana pasada en Cali en el Seminario de Reintegración de Jóvenes en Conflicto con la Ley, y como ya es costumbre, presentó una ponencia polémica.

¿Cuál es su visión sobre el conflicto colombiano?

Me parece que está llegando a su fin y que éste será muy difícil. Se ha logrado mucho en los últimos diez años. Me impresiona. Las cifras en su mayoría son buenas y nadie pensaba, seis años atrás, que el país fuera a estar en esta situación. Cuando digo un fin difícil es porque creo que las Farc todavía existen, siempre han sido una organización militarmente bastante capaz, por lo que aún hay que hacer un gran esfuerzo para doblegarlas, porque las condiciones del combate son muy duras y en regiones inhóspitas. Su táctica ahora es el terrorismo, las minas antipersona y los francotiradores. Políticamente es bueno para ellos, pero sus opciones se ven reducidas. No veo al Gobierno diciendo que las tiene derrotadas, lo que es prudente. El mayor desafío está en el alto costo económico para haber inclinado la balanza. Ahora hay muchos colombianos, que viven en las partes más seguras del país, muy poco dispuestos a seguir pagando impuesto de guerra.

¿El narcotráfico es el motor del conflicto?

No diría que el motor, diría que es la gasolina. Combustible que produce violencias múltiples, situaciones locales difíciles y requiere un esfuerzo que no parece tener fin. Aunque ha habido algunas cosas nuevas del ambiente internacional como el pedido de la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, de cambiar los paradigmas en el combate a las drogas, el cambio en los llamados países consumidores es muy lento. Y no veo una solución para esa situación.

¿Cada vez más el conflicto de Colombia va de la mano con la producción de narcóticos?

Parece que sí. No son los únicos elementos, pero gran parte de los ingresos de los grupos armados ilegales provienen de ese negocio ilícito, por eso hay vestigios del paramilitarismo y desarrollo de las nuevas bandas.

¿Es posible llevar a cabo un programa de desmovilización y reinserción en estas condiciones?

Mire la población del país es de 45 millones, en comparación la cifra de los desmovilizados es muy pequeña, unos 50 mil. De esos unos 34 mil, porcentaje respetable, el Gobierno sabe dónde está. Más de la mitad trabajan en el sector formal. Eso no es un fracaso, pero la pregunta es ¿cuánto tiempo es posible atender a esa gente? Los recursos no son infinitos y al final el reinsertado tiene que arreglar su propia vida, como los demás colombianos. Además, hay un alto número de desempleados que también necesita una mano, por eso no debe haber una generosidad más allá de la que la gente considere justa.

¿Entonces de dónde vamos a sacar empleo para 50 mil desmovilizados?

Ese es el problema, pero es de todos, no sólo de los que manejan el programa de desmovilización, a quienes les están dando palo.

¿Cuánto es el salario mínimo? Quinientos mil pesos, y entonces ¿cuántos salarios mínimos debe recibir un reinsertado? Yo le pregunto eso a la gente y no me saben contestar.

¿Hay mucho temor a que se esté gestando una nueva era de violencia?

Esa es la conocida tendencia colombiana de enfatizar en los fracasos, que ya es una característica nacional. La desmovilización del paramilitarismo no es un fracaso. Hay cierta cantidad de gente que iba a regresar a la vida criminal, eso es inevitable, el promedio mundial de reincidencia es del 35% pero acá apenas está en el 12%.

¿Por qué piensa que la educación es fundamental para interrumpir la lógica del conflicto?

La última gran noticia sobre educación en Colombia fue la inauguración del colegio de Shakira. Si uno quiere un país con líderes preparados y nuevas generaciones que afronten los retos y transformen esa realidad caótica, la educación es el instrumento principal. Pero acá siguen siendo indiferentes.

¿Por qué se interesó en estudiar el conflicto colombiano?

A mi no me interesaba el conflicto, sino la historia del país. Pero fue inevitable conocerlo porque hace parte de ella. Intelectualmente no me parece que la guerrilla y el narcotráfico tengan algo fascinante. Hago un esfuerzo mental por pensar cómo sería posible llevar ese conflicto a un final, por el dolor inmenso que causa.

¿Por qué dice que el final será difícil?

La gente siempre dice que hay que llegar a una solución política, pero cuando le pido los detalles, nadie los tiene. Eso no llegará hasta que la guerrilla no de una señal de querer negociar, porque ella tampoco puede acabar el conflicto sola, requiere de la ayuda de toda la sociedad y el Estado. Una tregua para los subversivos es casi imposible, primero porque el liderazgo es cuestionado por el ala militar. Segundo, porque la disciplina se rompe. Tercero, los recursos se acaban porque no pueden seguir secuestrando, extorsionando o narcotraficando.

¿Qué debe hacer la empresa privada para ayudarle al Estado?

Aunque suene ‘aguafiestas’ no se le pueden pedir milagros al sector privado. Me inclino a pensar que no se puede priorizar a los desmovilizados por encima de las otras imperiosas necesidades de un país. En sus propias palabras "No veo al gobierno diciendo que tiene derrotadas a las Farc, lo que es muy prudente. El mayor desafío está en el alto costo económico y social que se debe pagar para terminar de inclinar la balanza”

Malcolm Deas, Historiador.

Los consejos desde la academia

“El primer deber de una empresa privada es ganar dinero y funcionar, luego vienen los programas sociales. Existen muchas formas en que el sector privado puede contribuir a la solución del conflicto. La primera sería elevar el perfil de las necesidades educativas para lograr que el país sea próspero y competitivo. Luego, apoyar con becas los estudios de especialistas en resolución de conflictos, que deben ser continuos, el país y sus problemas no están sobre diagnosticados”.

marzo 20, 2009

ES HORA DE DECISIONES CLAVES: ¡Sí a los gestores de paz!

20 de marzo de 2009
Sí a los gestores de paz
Editorial
El Colombiano, Medelín


Aceptar a alias Karina y alias Saldaña como gestores de paz es un gesto magnánimo del Gobierno Nacional para crear espacios de reconciliación. El compromiso de estos gestores ha de ser no volver a la guerra, apoyar iniciativas de convivencia y brindar información relevante. Es el tiempo de las decisiones claves y audaces para lograr la esquiva paz.


Consideramos oportuno el momento para abrir espacios conducentes a una negociación de paz. Siempre lo hemos creído y compartimos el profundo deseo de la mayoría de los colombianos de gozar de una vida en libertad y con plena dignidad. Entendemos la medida que tomó el Gobierno Nacional al suspenderles la reclusión intramural a los ex guerrilleros de las Farc, Elda Neyis Mosquera García, alias Karina, y a Raúl Agudelo Medina, alias Olivo Saldaña, y su designación como gestores de paz.No consideramos ni ingenua ni contraria a derecho esta decisión. Se trata de motivar a otros guerrilleros a la desmovilización y de abrir una posibilidad de diálogo. Esta decisión está acorde con la normatividad especial de Justicia y Paz, pues se les exige a "Karina" y "Saldaña" no volver a delinquir, reinsertarse a la vida civil, contribuir a la aplicación efectiva del Derecho Internacional Humanitario y colaborar con la justicia, si no quieren perder los beneficios legales.


No es un indulto ni una amnistía. Los procesos judiciales que cursan contra los ex guerrilleros "Karina" y "Saldaña" no se han suspendido. Ni sus actos han sido perdonados. Lo que se busca es la efectiva colaboración de estos ex militantes para facilitar contactos con otros miembros de las Farc y convencerlos de entrar en un proceso de reinserción, tal como ellos mismos lo han hecho.Elda Neyis Mosquera, "Karina", se desmovilizó en el municipio de Sonsón, Antioquia, el 18 de mayo de 2008 y en forma inmediata se sometió a la justicia, ante la cual rindió declaración libre. Y ha hecho expresa su intención de reparar a las víctimas, promesa que deberá cumplir prontamente, so pena de perder los beneficios judiciales.


Raúl Agudelo, "Saldaña", fue detenido en 2004 y se dedicaba desde la cárcel a impulsar desmovilizaciones de sus antiguos compañeros, convirtiéndose en un importante líder de "Manos por la Paz", movimiento que ha logrado que cerca de 1.200 guerrilleros presos estén dispuestos a dejar la guerrilla. Además, informó sobre la ubicación de dos fosas con los restos de guerrilleros de las Farc y de civiles, en el departamento de Tolima. Esta información la puso a disposición de un fiscal de Justicia y Paz, luego de haber sido designado por el Gobierno como gestor de paz, honrando así su obligación de ayudar en la reconciliación de los colombianos.Al aceptar la política de desmovilización no estamos desconociendo el deber de hacer hasta lo imposible para reparar a las víctimas, conocer la verdad de los hechos y aplicar la justicia. La Ley de Justicia y Paz, con sus posteriores desarrollos, puede resolver esta tensión entre la Justicia y la Paz.Hay que creer en el ánimo pacifista de quienes toman la alternativa de la civilidad. "Estoy dispuesta a resarcir el daño y asumo el compromiso con Colombia y con el mundo, de la verdad, la justicia y la reparación", dijo "Karina". El pueblo colombiano debe aprender a perdonar. Si no jamás habrá paz.

Es hora de decisiones claves. La historia de la humanidad ha demostrado que todo conflicto termina en una mesa de negociación. Ojalá más temprano que tarde el país llegue a este principio de reconciliación. Por ello queremos reiterar las palabras del Arzobispo Emérito de Suráfrica y Premio Nobel de Paz, Desmond Tutu: "Es imposible que prevalezca la guerra. Es imposible que la justicia, la bondad, la felicidad y la paz no perduren al final". Por el bien del país y del mundo, EL COLOMBIANO acepta a "Karina" y "Saldaña" como gestores de paz.

marzo 14, 2009

DOS PROCESOS DE PAZ POR HACER - León Valencia en ALMA MATER - Universidad de Antioquia



Reinserción, democracia y civilidad


http://almamater.udea.edu.co/periodico/sc-catabad574.htm



Las elites adelantan una guerra contra las instituciones más eficaz que la guerra de las guerrillas - León Valencia Agudelo


¿Por qué si en el país ha habido tantos procesos de reinserción, tantos procesos de paz, desde los años 50 hasta hoy, y tanto guerrero ha vuelto a la vida civil, el conflicto colombiano y la guerra continúan?


Alrededor de esa pregunta el analista político León Valencia Agudelo presentó sus particulares puntos de vista en la charla sobre reinserción, democracia y civilidad a la cual fue invitado por la cátedra pública Héctor Abad Gómez, el 13 de febrero en la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia.


Una respuesta probable a la cuestión se deriva de la observación de un hecho incontrastable: en Colombia, ciertamente, ha habido muchos procesos de paz, pero han sido parciales, en tanto que mientras se hace un acuerdo con un sector en conflicto, al mismo tiempo se lanza la guerra contra otro.


En ese sentido, el director de la Corporación Nuevo Arco Iris recordó cómo a finales de los 50 y principios de los 60 se hizo el acuerdo del Frente Nacional entre liberales y conservadores, pero se dejó por fuera a un sector de los liberales, encabezado por el campesino Manuel Marulanda Vélez, como también se dejó por fuera a las nacientes fuerzas de izquierda, que apenas empezaban a figurar en el país como el partido comunista y sectores proclives a la revolución cubana.


En 1964 –continuó Valencia Agudelo– el gobierno lanzó un ataque a los campesinos excluidos del pacto político en El Pato, Riochiquito, Guayabero, lo que dio inicio al conflicto que persiste hoy. Es la primera muestra –dijo– de un acuerdo de paz, tan emblemático como el del Frente Nacional, y al mismo tiempo el inicio de una guerra que fue marginal hasta los años 80, década sangrienta en la que se pactó una tregua con las Farc y posteriormente se inició un proceso de paz en firme con siete u ocho grupos tales como el M-19, el EPL, la Corriente de Renovación Socialista.


“Acuerdo parcial –insistió– que culminó con la Constituyente de 1991 como hecho simbólico, pero el día emblemático de la citación a la Asamblea se lanzó un ataque a Casaverde y se recrudeció la guerra contra las Farc”.


Luego –agregó el columnista de EL COLOMBIANO Y EL TIEMPO–, con el ascenso de Uribe a la presidencia se le tendió la mano a los paramilitares y mientras que adelantaba un acuerdo de paz con ellos, simultáneamente se armó el Plan Patriota y el proyecto de guerra en el sur del país. O sea, concluyó, “pacificación en el norte mediante una negociación con los paramilitares y guerra en el sur para la destrucción de las Farc”.


En síntesis, Valencia Agudelo reiteró que todos los acuerdos de paz parciales están acompañados de una apuesta de guerra, de un desafío de confrontación a las fuerzas por fuera de los acuerdos.
Además, señaló, el acuerdo de paz con los paramilitares también ha sido parcial y empieza a revertirse en todo el país y en Medellín y Antioquia de forma dramática, y otra vez empieza a teñirse de bandas paramilitares toda la geografía nacional.


“A la vez está el desafío con las Farc y con el ELN, en el cual ha tenido muchos éxitos el presidente Uribe en el plano militar, pero no deja guerrillas destruidas y acabadas al estilo Fujimori en Perú, sino con capacidad de ofender y quizá de crecer y desarrollarse en un momento de crisis económica, de cambio en la política de Estados Unidos y cuando no va a haber toda la plata para invertir en la guerra como durante los últimos años”, dijo, y aseguró que hubo un salto de 3.6 % del producto interno bruto a 6 puntos de inversión en defensa, se pasó de 250 mil integrantes de la fuerza pública a 435 mil y hubo una ayuda de 700 millones de dólares por año de Estados Unidos.


“Esta idea de que estamos en un círculo vicioso los últimos cincuenta años, en los cuales ha habido acuerdos parciales de paz y declaratorias sucesivas de guerra es muy dolorosa y triste y no hemos encontrado el camino para salir de ahí porque nadie ha tenido en Colombia un proyecto de reconciliación total, con todos, ni la izquierda, ni la dirigencia del país”, manifestó.


Dos procesos de paz por hacer


Para el autor de “Mis años de guerra”, está claro que el país no puede soslayar una doble realidad: una, la de las guerrillas que empezaron como un alzamiento político y por el camino se encontraron con el narcotráfico, y dos, constituida por el fenómeno inverso, es decir, la existencia de las bandas del narcotráfico y de la criminalidad mafiosa que se encontró con la política alta en el proceso 8.000 y la parapolítica.


“Esos dos fenómenos hay que aceptarlos como dos realidades y hay que buscar un proceso de paz con esas dos instancias del conflicto en Colombia, es decir, que hay dos procesos de paz por hacer, un proceso de paz con las guerrillas y otro con las élites que utilizan la violencia ilegal para hacerse al poder local e influir en el poder nacional, porque ellos también están haciendo una guerra contra las instituciones en Colombia y más eficaz que la guerra de las guerrillas”, aseveró.


Valencia Agudelo aseguró, además, que cuando la Corporación Nuevo Arcoiris investigó el fenómeno de la parapolítica encontró que las mejores familias dentro del Estado, altos funcionarios que habían usufructuado el poder político durante décadas y la descendencia de grandes familias políticas fueron los que se aliaron con los actores ilegales para apoderarse del poder local e influir en el nacional.


“Pero no como un juego de niños o un acto de maniobra política: ahí murieron miles y miles de personas en esa empresa criminal. Los paramilitares, según la Fiscalía, dejaron en un lapso muy corto, aliados con los políticos, diez mil desaparecidos, 3.200 fosas comunes en el país, pues no secuestraban a campesinos inermes para hacer extorsión política, sino que los mataban y los tiraban a las fosas, para sembrar el terror en la población y obtener un éxito político”, precisó, y afirmó que la Corporación de la cual él es director ejecutivo publicó apenas el 20% de la investigación sobre paramilitarismo, y pudo documentar que 83 parlamentarios llegaron al Congreso por alianza con los paramilitares.


“Hay una guerra de las élites que desde del Estado han cortado el hilo institucional y han hecho verdaderos golpes de Estado en muchas regiones del país, porque aquí gobernaban de la mano de los paramilitares nueve gobernadores, 251 alcaldes y tenían la tercera parte del Congreso de la República”, aseguró.


De manera que –reiteró–, hay que hacer procesos de paz y reinserción a dos manos: una con los guerrillas que han afrentado a este país y que se han degradado en su confrontación con el Estado, y otra con las élites que han usurpado el poder del Estado y desde ahí se han aliado con ilegales para producir grandes masacres de la población y para producir también grandes efectos sobre la política.


Al mismo tiempo, el analista político relievó el contraste entre el proceso 8000 y la parapolítica. En ese sentido, observó que el proceso 8000 tuvo muy poco peso penal –ocho parlamentarios fueron inculpados por la alianza con las mafias para la campaña presidencial—, pero sí un enorme costo político. “El partido liberal se cayó y no ha podido volver al poder; el señor Samper es un cadáver político, a pesar de su investidura presidencial”, comentó.


Al contrario –observó–, en el fenómeno de la parapolítica ha habido una alta dosis penal, en tanto ya hay 91 parlamentarios vinculados a los procesos de la parapolítica y 400 políticos locales, y, sin embargo, no ha habido el menor costo político.


“Los partidos que tienen a todos sus líderes presos por la parapolítica están actuando, poniendo candidatos. Hay cinco partidos que tienen a todos sus parlamentarios titulados metidos en ese proceso: Colombia Viva, Alas Equipo Colombia, Colombia Democrática, Convergencia Ciudadana y Apertura Liberal, todos de la coalición uribista”, señaló, y añadió que Cambio Radical, el Partido de la U, el partido Conservador, el partido Liberal también tienen gente comprometida con la parapolítica y siguen tan campantes actuando en la vida política, sin disolverse, ni siquiera sufrir la sanción de la llamada silla vacía.


La Corporación para la educación y la salud pública Héctor Abad Gómez, , la Rectoría y las facultades de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Antioquia invitaron a la cátedra de formación ciudadana Héctor Abad Gómez a León Valencia Agudelo, analista político, especialista en temas de paz, derechos humanos y resolución de conflictos y actual director ejecutivo de la Corporación Nuevo Arco Iris.


El reconocido opinador de la vida política nacional y del conflicto colombiano, al tiempo que señaló que el país enfrenta un problema grande con las Farc y el ELN, no sólo por el desafío al Estado, sino también por la degradación, “y todo lo que se diga de ellas es poquito para lo que hacen”, también recalcó que el país sólo ve la degradación de las guerrillas y no el otro fenómeno tan duro, tan sacrificante de la democracia colombiana como es la vinculación de altos funcionarios del Estado y de gente de las mejores familias con actores ilegales para golpear la democracia, matar gente y obtener réditos políticos de esa acción.


“Eso no lo ve el país y sobre eso no hay costos políticos, ni cuentas de cobro ni para el Presidente, ni para sus partidos, ni para la coalición de gobierno. Y el Presidente tiene la libertad para no gobernar con los vinculados a la parapolítica y gobierna con ellos; podía hacerlos a un lado, pero son el fundamento principal de su gobierno; los partidos más vinculados a la parapolítica son el sostén en el Congreso de su proyecto político y son, los miembros de esos partidos, los que tienen las altas cuotas de funcionarios en el Estado”, aseguró.


En ese sentido, Valencia Agudelo expresó que las guerrillas le disparan desde fuera al Estado, pero los parapolíticos le disparan desde adentro, en una situación que torna muy difícil y casi imposible adelantar un debate claro sobre la democracia colombiana, distinto al debate que puede generarse respecto de la democracia en las dictaduras militares.


Una dictadura militar –explicó– es la usurpación del poder por parte de un actor militar que aleja a los civiles, se apodera del Estado y empieza un proceso de restricción de las libertades y de violación generalizada de derechos humanos, de modo que, en el cono sur, por ejemplo, se dieron esas dictaduras y a los civiles les era claro qué era lo que tenían que criticar, la ruptura del hilo constitucional por una fuerza militar.


“Pero en Colombia tenemos unos gobiernos civiles y un Estado híbrido, en el que tenemos gente decente, genuinamente civilista, pero a su lado hay una gente que no respeta la democracia, que se involucra con mafias, que rompe las reglas de la democracia desde adentro, y en ese Estado híbrido es muy difícil poner en claro para la confrontación y denuncia o para la transformación, porque tienen todas las palancas del Estado para obviar el juicio político y penal”, puntualizó.


En síntesis, y desde una perspectiva de reinserción y de democracia, Valencia Agudelo señaló que hay, pues, dos procesos de paz para adelantar. “La democracia colombiana no es una democracia asediada desde afuera, como le gusta decir al doctor Pizarro León-Gómez, no es una democracia avanzada, como le gusta decir al Presidente, sino una democracia atravesada por la violencia, que tiene el bacilo de la ilegalidad adentro de la democracia, no por fuera, y ese es un debate difícil de dar en el país; apenas en Europa y Estados Unidos se está empezando a hacer conciencia de ello”, dijo.


Y concluyó que la salida es adelantar un proceso de reconciliación total, que incluya tanto a las guerrillas como a las élites políticas en connivencia con las mafias y los paramilitares, proceso y propuesta que –planteó– debe surgir de una derecha civilista. (LJLB)

marzo 12, 2009

Invitación al Grupo Facebook: PAZ DE COLOMBIA

12 de marzo de 2009



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"La vida es el arte del encuentro", Vinicius de Moraes, brasileño, poeta, músico


A mis seres queridos, mis amigos de infancia y de toda la vida, mis familiares cercanos y lejanos, a todos quienes sueñan, dentro y fuera de este País, con una Colombia en Paz y la Tierra en Fraternal Armonía, desde la China hasta Tierra del Fuego, desde Mongolia hasta Sudáfrica, de Norte a Sur y de Oriente a Occidente, los invito a participar, por iniciativa de pura humanidad y mística íntima, fuego interno, y sin meterle política partidista a la cosa, con sus reflexiones, seriedad, historias, intuiciones, paradojas, analogías, análisis, buen humor, arte e irreverencia, en esta marcha variopinta, pintoresca y estrafalaria, popular de Pueblo sin adjetivos ni demagogias, compartida y solidaria de hombres y de mujeres, de familias enteras, y solitarios y solitarias, que hacen de la necesidad virtud, de la soledad compañía y del silencio su voz, sedientos de PAZ y hartos de tanta guerra que la invoca en vano, comprometidos en la construcción de PAZ, esa PAZ que nos debemos los seres humanos y nos sabremos merecer y ganar en Colombia para Colombia Toda y el Mundo Entero, sin distingos de raza, ni de dioses, a viejos templarios y agnósticos del siglo XXI, henchidos de cualquier ideología, o vacíos de toda cosmovisión, sin sectarismo alguno, ni de clase ni de falta de clase. No queremos ser la voz de los que combaten, ni de los que asisten al combate queriendo sacar tajada de la muerte ajena, sino la voz de quienes teniendo voz la quieren hacer oír en son de paz, cada quien con su melodía, cada cual con su huella y su sentido.


No damos vida al GRUPO PAZ DE COLOMBIA para ninguna otra acción que no sea la PAZ, somos amantes obsesivos y obsesionados por la PAZ misma, porque estamos enamorados de ella y como buenos enamorados y enamoradas de la PAZ no le preguntamos a nadie de dónde viene sino que a TODOS les abrimos las puertas y las ventanas de LA CASA DE TODOS para que nos despojemos entre todos y amorosamente, de todo aquello que nos impide disfrutar la PAZ en nuestros corazones. Solo los enamorados de la PAZ estamos destinados a honrarla, consentirla y difundirla para que el nuestro no sea un Amor estéril sino un Amor para la Vida, un Amor demasiado grande para que lo dejemos librado al cálculo de la política o la vanidad de pacifistas más enamorados de su propio ego que de la PAZ por la PAZ misma.



Si este AMOR por la PAZ echa raíces en guerrilleros, o autodefensas, en militares o policías, este GRUPO también les pertenece no por su condición de combatientes sino por su vocación y AMOR de PAZ. Este GRUPO tiene que ser también un OASIS DE PAZ en medio del conflicto y las hostilidades para que desde el monte, la selva, las prisiones, los destierros, los cuarteles, los desiertos y los campos y ciudades de la Patria y del Mundo los guerreros sepan que tienen un ‘cambuche’ donde su vida y su libertad no corren riesgos sino donde pueden sentarse, incluso con sus ocasionales enemigos, a conversar de PAZ con el confesable propósito de seducir la PAZ y dejarnos seducir por ELLA. Sólo es hablando día y noche de PAZ como unos y otros, unas y otras, nos sorprendemos de nuestra inclinación amorosa hacia la PAZ. Solo quienes amamos la PAZ y disfrutamos su caricia interior sabremos contagiar a los guerreros y combatientes de nuestro AMOR y COMPROMISO CON LA PAZ.


Los invito no a más restas y divisiones, sino a sumar y multiplicar, nuestro AMOR POR LA PAZ.



Consintamos y cortejemos la PAZ que la PAZ nos dará algo más valioso que cualquier riqueza o poder terrenal: nos dará FELICIDAD y siendo felices todo lo demás se consigue o deja de hacer falta.


Combinemos todas nuestras fuerzas y capacidad de lucha no para ganar la guerra sino para construir la PAZ.



Muchas gracias.



Los espero, los esperamos. Solo su compañía nos completa, nos une, nos permite crecer y crecer juntos.


Sin ustedes, somos apenas la mitad de nosotros mismos.


Juan Rubbini
juanrubbini@hotmail.com
Medellín, Colombia



GRUPO EN FACEBOOK: PAZ DE COLOMBIA

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marzo 09, 2009

129. La 'encerrona' de Ralito y la deserción del Gobierno en cuestiones de paz

9 de marzo de 2009

ASÍ LA VEO YO

129. La ‘encerrona’ de Ralito y la deserción del Gobierno en cuestiones de paz
Si Uribe ‘arrojó la toalla’, no faltarán valientes corazones que ‘recojan el guante’

Por Juan Rubbini
juanrubbini@hotmail.com
http://www.lapazencolombia.blogspot.com/


“Si estamos lejos como un horizonte, si allá quedaron árboles y cielo, si cada noche es siempre alguna ausencia y si cada despertar un desencuentro… usted preguntará por qué cantamos… si nuestros bravos quedan sin abrazo, la patria se nos muere de tristeza y el corazón del hombre se hace añicos antes aun que explote la vergüenza… usted preguntará por qué cantamos…cantamos por el niño y porque todo y porque algún futuro y porque el pueblo, cantamos porque los sobrevivientes y nuestros muertos quieren que cantemos… cantamos porque llueve sobre el surco y somos militantes de la vida, y porque no podemos ni queremos dejar que la canción se haga ceniza."

(Mario Benedetti, uruguayo, poeta, Por qué cantamos)


Tomar conocimiento que el Alto Comisionado de Paz abandonará su cargo para dedicarse a ‘pacificar’ el ‘uribismo’ es buena noticia para el Presidente pero una señal más de que el Gobierno echa en saco roto todo lo andado hasta aquí en materia de paz con guerrillas y autodefensas.

Campaña electoral ‘mata’ procesos de paz, leemos entrelíneas. Si se trata de ‘matar’ lo hecho hasta aquí con las Autodefensas, ELN y FARC, por parte del Gobierno, no necesariamente indica que la de estos días sea una mala decisión.

Si hubo una política horrorosa durante más de seis años de administración Uribe ha sido su política de paz, y no porque el Alto Comisionado no haya sido fiel escudero de su Presidente.

Que la política de paz haya estado sometida a la política de guerra tampoco es para rasgarse vestiduras. Obama no sería presidente de los Estados Unidos si no lo hubiesen precedido ocho años de Bush.

Todas las políticas de paz desde Belisario Betancourt hasta aquí, pasando por Gaviria, Samper y Pastrana, no han hecho sino estimular la continuidad y recrudecimiento de la guerra. Si de Betancourt a Pastrana los ex presidentes buscaron la paz la buscaron mal. Uribe no la busca en el corto y mediano plazo, más bien todo lo contrario, y en eso ha sido coherente desde el primer día de su gobierno hasta este preciso momento en que su Alto Comisionado de Paz ha recibido la misión de desembarcar en la vida política interna de la coalición oficialista, continuista y reeleccionista. A confesión de parte relevo de pruebas.

Así que vamos hacia el recrudecimiento de las hostilidades, y esto hace felices a los ‘duros’ de las FARC y del ELN, a los ejércitos de autodefensas otra vez movilizados, y a las ‘bandas emergentes’, a los vendedores de armas, a los comerciantes de coca, a los productores de cocaína, a los fabricantes de precursores químicos, a los lavadores de dinero, a los paraísos fiscales en el exterior, y a todos aquellos que viviendo del combate a las guerrillas y autodefensas, y de la persecución de los narcotraficantes podrán disfrutar por quién sabe cuántos años más de los dividendos de una guerra que en estos tiempos de crisis capitalista mundial, así como genera demasiadas víctimas produce beneficios descomunales a unos pocos que viven del negocio y del combate a ese negocio, porque reciben por derecha y por izquierda, al derecho y el revés la ‘paga por la peca’ y la ‘peca por la paga’.

Confieso que yo sí esperaba de Uribe presidente otra cosa distinta y superior en materia de paz. Contó como ningún otro presidente con la mano tendida del ‘paramilitarismo civil’ para firmar acuerdos de paz y desmovilización. Los comandantes de las ex AUC estaban dispuestos a dejar las armas y trabajar desde el primer día de su desmovilización en la sustitución de cultivos ilícitos en todas aquellas zonas que por haber sido de su influencia conocían como los dedos de su mano.
Más de treinta mil ex combatientes, pertenecientes a las fuerzas de Autodefensas, conducidos por sus líderes históricos, sentían vibrar sus almas con la expectativa de reparar a Colombia con las mismas manos trabajadoras, campesinas y urbanas, que habían victimizado a tantos compatriotas durante su participación en la guerra. En sus corazones sentían que habían tomado partido y se habían jugado la vida participando de una guerra justa y necesaria, y valoraban que Uribe hubiese prometido que durante su Gobierno el Estado recuperaría en todo el territorio el monopolio de las armas. Claro que nunca dijo Uribe cuándo recuperaría ese monopolio, en 2002 se pensaba que sería en cuatro años, a partir de 2005 se comenzó a mencionar que debía ser en ocho, y ahora no solo parece que se necesitarán al menos doce o dieciséis, sino que incluso ya se trata de generar hipótesis de guerra con Ecuador y Venezuela. Vamos no hacia el monopolio de las armas por parte del Estado sino hacia la dictadura de las armas –de los Estados y ‘neo-estados emergentes’ que combaten- y esto no solo es preocupante, es sencillamente estúpido y delirante.

No eran pocos, ni estuvieron finalmente tan desacertados, –entre las autodefensas- quienes presentían que el Gobierno no estaría a la altura de su compromiso y solo los estaba ‘cebando y adobando’ para llevarlos al ‘matadero judicial y carcelario’. Ninguno de los ‘paracos’, de fusil al hombro, podía imaginar que sus líderes que los estimulaban a desarmarse y confiar en la Palabra del Gobierno acabarían asesinados, encarcelados, extraditados o ahuyentados hacia el monte nuevamente cuando presintieron a la puerta del corral que los estaban ensillando no hacia la libertad y el trabajo por la paz de Colombia desde el desmonte de los cultivos ilícitos, sino hacia el escarnio público, la estigmatización mediática, la mistificación y deformación más insidiosa y cruel que se haya hecho en el mundo en contra de los protagonistas de un proceso de paz inédito y ejemplarizante para la humanidad, que tarde o temprano sacará sus propias conclusiones sobre tamaño ‘conejo’ que deshonra sus instigadores, autores y coautores.

Afortunadamente, hoy la justicia de los Estados Unidos está conociendo de primera mano y de la mano de los que han sobrevivido a la ‘encerrona’ de Ralito el cómo, el cuándo y el por qué de tamaña afrenta cometida en cabeza de los ‘comandantes de la paz’ de las autodefensas desmovilizadas a los luchadores por la paz en Colombia y el mundo entero.

Afortunadamente, qué paradoja, gracias a los tratados de extradición vigentes, hoy están en manos de la justicia independiente de una Nación Soberana y Justa como pocas, disfrutando las garantías que en Colombia ni el Presidente ni la Justicia, ni el INPEC, podía brindarles.

Tal vez, y esto hay que comenzarlo a ‘digerir’, cuando todo estaba perdido el presidente Uribe tuvo la inspiración genial de poner en manos de los EEUU un proceso de paz con las autodefensas que le había quedado demasiado grande, siendo que ni él había sido su inspirador ni tampoco quien lo hubiera podido conducir a buen puerto.

Esto alguien tiene que ponerlo en el centro del debate, de cara a 2010, porque si es cierto que los hermanos Castaño han sido asesinados, la palabra sensata y elocuente, apasionada y consustanciada con Colombia, de los Salvatore Mancuso y los ‘Ernesto Báez, de los ‘Jorge 40’ y los Fernando Murillo Bejarano, de los ‘Alemán’ y los Carlos Mario Jiménez, entre otros, junto con las voces de los ‘Pacho Galán’, los Caraballo, los ‘Olivo Saldaña’ y las ‘Karina’, de los ‘Simón Trinidad’ y los ‘Felipe Torres’, los Petro, los Patiño, los Valencia, los Navarro, los Arteta, deben enriquecer el debate hacia la construcción de paz con la sociedad entera. Debate al que seguramente querrán entrar cuando llegue el momento los ‘Cano’, los ‘Antonio García’, los ‘don Mario’ y todos aquellos que conocen la materia porque la han vivido y padecido en ‘carne propia’.

Bienvenido a este debate el doctor Luis Carlos Restrepo, en su condición de ex Comisionado de Paz, y ‘desmovilizado’ de sus funciones anteriores en el Gobierno, a quien nadie ignora ni desmerece sus altísimas cualidades éticas y profesionales, y su capacidad de crítica y autocrítica, especialmente a partir de aquí y ahora cuando se despoja ya de las ‘razones de Estado’ que condicionaron su labor y su compromiso de toda la vida con la Paz de Colombia.

Uribe ‘sacó la mano’ en materia de paz y su Alto Comisionado ingresa a la política de la mano de la ‘bendita paz’ que nunca llega pero algún día llegará, cuando los colombianos nos hayamos hartado de los ‘predicadores de violencia’ y de los ‘falsos pacifistas’ que ni ganan la guerra ni construyen la paz. Si Uribe arrojó la toalla, no faltará quienes ‘recojan el guante’. Sea bienvenido entonces el anuncio de la ‘Comisión de Conciliación Nacional’ y la Iglesia Católica, que se suman y multiplican, a lo ya andado a tientas por Piedad, Iván y sus colombianos y colombianas por la Paz.

La Colombia de los civiles y de los militares no militaristas, de los ciudadanos de a pie y caballo, recupera el timón y la brújula de la paz, cuando la incapacidad manifiesta de los gobiernos, los presidentes y los políticos de Colombia han ‘dejado abandonado y en pañales’ en la capacidad y buena voluntad de los Estados Unidos, el fiel de la balanza y la estrategia.

La sociedad civil colombiana ya no está sola, ni abandonada a su suerte -bajo el fuego cruzado de los actores armados legales e ilegales, y su por todos utilizada, fatídica combinación de medios de lucha-, ni nunca más lo estará si los Estados Unidos toman bajo su custodia la demorada construcción de Paz en Colombia, bajo el faro tutelar del espíritu y la decisión emancipadora de quienes alumbraron, en la segunda mitad del siglo XIX, la libertad y la democracia americanas en su cuna fundacional y visionaria -de los Washington, Franklin, Jefferson, Adams, Marshall, Madison, Hamilton, y tantos otros héroes del Primer País Independiente de las monarquías europeas en el Continente Americano, de Alaska a la Tierra del Fuego.

Que si de pueblo antiimperialista se trata el de los Estados Unidos ha sido pionero en esta parte del mundo, descubierta por pueblos nómadas del Asia hace decenas de miles de años, y redescubierta a los ojos de los europeos del siglo XV y XVI, por obra y gracia de ese gran visionario italiano que fue Cristóbal Colón, y tanto navegante del Viejo Mundo que vino después.

Casualmente, por esas cosas de la vida y de la historia, Salvatore Mancuso es hijo de un inmigrante italiano –que al igual que mi padre a la Argentina- llegaron a estas tierras americanas en busca de Paz y Porvenir para sus hijos y los hijos de sus hijos.

Esa Paz que nos sabremos merecer los colombianos y colombianas que no nacimos para la guerra sino para la Paz.

Así la veo yo.
Los 129 artículos que componen la serie publicada –iniciada en marzo de 2005- de Así la veo yo están a disposición del lector en www.lapazencolombia.blogspot.com También los 5 artículos que hasta la fecha integran la serie Paradero 2010 iniciada en diciembre de 2008.

marzo 02, 2009

5. Ceguera opositora vuelve ojos del mundo hacia Uribe

2 de marzo de 2009

PARADERO 2010

5. Ceguera opositora vuelve ojos del mundo hacia Uribe
Urge añadir a la ‘mesa uribista’ su cuarta pata: ¡Derechos Humanos Ya!

Por Rubiño
juanrubbini@hotmail.com
http://www.lapazencolombia.blogspot.com/


Advertencia inicial:

Espero que lo que esta columna de hoy ha ganado en extensión no lo haya perdido en claridad. Si no es así, pido doblemente disculpas, la primera, por excederme en las palabras, la segunda, por no haber sabido compensar tal exceso con, al menos, el doble de claridad.


Los astros se han combinado en favor de Uribe al comenzar el año.

Sus opositores revelan inconsistencias y divisiones que ayudan, ‘entre chuzos y chuzadas’, a vender prensa y ‘mojar en los medios’ pero sin rédito a la hora de convertirse en rivales serios de Uribe en las urnas.

En cuanto a los Estados Unidos: No es poco para Uribe haber conjurado en apenas sesenta días su principal inquietud al cerrar 2008: ¿Qué espera Obama de Colombia?

No es de poca monta que Polo y Partido Liberal se hayan quedado patinando en el lodazal de sus diferencias internas y su ausencia de propuestas convocantes al País. Ambos Gaviria se aferran al timón de navíos que lucen plagados de grietas tan ostensibles y ostentosas, que no estimulan sino ahuyentan a las mayorías colombianas para embarcarse en ellos.

Los conservadores son felices con la ‘uribemanía’, decida lo que decida la Dirección Conservadora. El ‘primer conservador’ es Uribe y eso lo saben –y les alcanza- a las bases conservadoras para votar Uribe, cualquiera sea su ‘camiseta electoral’.

A la pregunta: ¿Si no es Uribe quién? propia del año viejo, hoy ya pocos se toman el esfuerzo de responder. Más bien, la pregunta que se está haciendo la mayoría de los colombianos, a comienzos de 2009, es: ¿Y por qué Uribe no?, a lo que sigue de inmediato: ¿Qué tenemos que hacer para reelegir a Uribe en 2010?

Lo sugestivo es que el interrogante también ronda las cabezas del gobierno Obama, principalmente en la Secretaría de Estado. Esto es crucial porque convierte un tercer período consecutivo de Uribe en hipótesis de trabajo que, al no ser descalificada expresamente por el nuevo gobierno de los EU, queda en las manos soberanas de los colombianos resolver, según su leal saber y entender. La respuesta de Hillary a HRW acerca de los derechos humanos en China es para que también oficialistas y opositores la sopesen en Colombia.

Aristóteles enseñaba que el hombre no es un ser solamente racional, sino que responde a las emociones. Para poder persuadir, un discurso tiene que armonizar suficientemente tres aspectos sustanciales: el logos, el ethos y el pathos.

Los opositores de Uribe creyeron –habilidosos en la cultura de los atajos- que bastaba un gobierno demócrata en Estados Unidos para hacer trizas la segunda reelección de Uribe. Este simplismo los hiere hoy gravemente en sus aspiraciones porque se ha revelado súbitamente un error tremendo de percepción acerca de los verdaderos intereses de Washington.

Los argumentos nos parecen racionales y convenientes (logos), cuando quien nos lo dice nos merece confianza (ethos) y cuando el argumento apela también a nuestras emociones (pathos).

Si algo han demostrado el Polo y el Partido Liberal en su furiosa oposición a Uribe es que no han logrado articular un discurso que aparezca –ni en Colombia ni en Washington- más racional y aterrizado que el de Uribe.

Menos han sabido despertar, tras años de oposición, confianza en su eventual capacidad de gobernar un País con los problemas que arrastra Colombia, afectados los ‘amarillos’ por sus simpatías hacia el chavismo, su convivencia y asociación política con ideologías comunistas y hasta su condescendencia con FARC y ELN, y los del ‘trapo rojo’ sumidos en las telarañas inolvidables del Proceso 8000 y dos gobiernos cuestionados, el de Gaviria por su ‘neoliberalismo frenéticamente aperturista’, su claudicación tan poco edificante ante la ‘Catedral de Escobar’ y sus ‘Pepes’ paraestatales, que alumbraron la voracidad subsiguiente de Samper por los dineros del Cartel de Cali y los pasos siguientes de Carlos Castaño y su estrategia antisubversiva. Y de ñapa tres derrotas sucesivas de Serpa. Frente a ‘cipotes’ desaciertos no hay ‘votaciones atípicas’, ni ‘parapolítica’ que valga, ni memoria que olvide a la hora de comparar y escoger quiénes son los malos y quiénes los menos malos. Dado que no siempre es dable, ni muy frecuente escoger entre lo bueno y lo mejor, al menos nos sea dado no votar lo peor. Y en esto Uribe gana –y lo sabe- y ‘esta’ oposición está destinada a perder –y lo intuye-, porque insiste en las mismas con los mismos.

Y si hablamos de suscitar emociones y sentimientos de simpatía siquiera comparables a los que despierta Uribe en el pueblo colombiano, no hay nadie que lo iguale en la oposición –ni en el uribismo tampoco.

Sin embargo, lo de Aristóteles en su clásica Retórica no es lo único que pesa hoy en favor de Uribe. Obama presidente –ya no candidato- evalúa como hombre de Estado –objetivamente, sin apasionamiento- tanto a Uribe presidente y candidato, como a quiénes se le oponen, dentro y fuera de Colombia.

Repasemos el ‘mapa geopolítico’ que tiene Obama ante sí acerca de la Gran Colombia recreada por la ‘resurrección chavista y farquizada’ de Simón Bolívar:


1) El triunfo de Chávez en el referéndum que acaba de legalizar sus ambiciones de perpetuarse en el poder.

2) Las evidencias incontrastables que tanto Venezuela como Ecuador se están convirtiendo en narco-estados, y en vías de salida ‘privilegiadas’ de las drogas ilícitas producidas en Colombia al abrigo del conflicto armado que tiene a las FARC como principal actor.

3) El refugio creciente –innegable- que encuentran dirigentes de FARC y ELN en Venezuela y Ecuador.

4) El proyecto expansionista del chavismo hacia Colombia, no solo a través de las guerrillas colombianas sino también a través de su sospechada infiltración y apoyo económico a la oposición a Uribe.

5) La caída de los precios internacionales del petróleo que hace más vulnerable al Gobierno venezolano respecto de la corrupción de los dineros del narcotráfico.

6) La necesidad estratégica que tienen los EU de afianzar en Colombia la seguridad democrática no solo para minimizar el poderío de la ‘oposición armada’ a la democracia, sino también para alcanzar –eventualmente y si las FARC se bajan de su nube- una solución política negociada a partir de una firmeza gubernamental que no admite retrocesos a etapas superadas como las del Caguán.

7) Conclusión. Ni para ganar la guerra ni para negociar con firmeza una paz deseable, seria y duradera, sirve lo que exhibe la oposición de Uribe. Más bien lo que sirve en tal dirección es la continuidad en la consolidación de los tres pilares ‘uribistas’ que nadie mejor que Uribe encarna y practica: seguridad democrática, confianza inversionista, cohesión social. Es más fácil –ciertamente que a China comunista- persuadir a Uribe de entronizar un cuarto pilar –tan indispensable como los anteriores-, el de los derechos humanos, que para la oposición de Uribe ofrecer garantías serias, confiables y creíbles acerca de los otros tres, cuando además, han sido tan de ‘mirar hacia otro lado’ cuando de condenar la violación de derechos humanos en Cuba y en otros estados socialistas y comunistas, se trata o se trató en un pasado no tan lejano.

Frente a los riesgos de ‘incendio regional’ -que tanto el Polo como el Partido Liberal con su fobia anti-Uribe menosprecian, o ignoran- es que se han prendido las luces rojas de alarma en el gobierno de los Estados Unidos.

Se preguntan como ‘abogados del diablo’: ¿A qué está jugando la oposición de Uribe, tan ensimismada en su ‘antirreeleccionismo’ y ‘paranoia persecutoria’ cuando el mundo asiste a una crisis económica mundial que sacude sus cimientos y no dejará de afectar a Colombia?

¿Tan preocupados los opositores por la defensa de sus propios ‘inamovibles’ políticos e ideológicos y tan indiferentes frente a los problemas más acuciantes y graves del país y de la entera región sudamericana?

¿Cómo es que no comprende tal oposición que ahora el ‘ojo del huracán’ del ‘narcoestado’ no sobrevuela la Colombia presidida por Uribe sino que los ‘vientos huracanados’ soplan precisamente desde la más fuerte y auténtica oposición que tiene Uribe que está constituida por el eje ’narcoestados vecinos en gestación’, populismo autoritario y antidemocrático, narcotráfico y FARC?

No solo los astros se están manifestando en favor de Uribe. Prédicas y resultados del Presidente comparados con los de su oposición lucen más racionales y convenientes, más concretos y realistas, llegan más certeros, directos y eficaces al corazón de los colombianos, traduciéndose implacablemente en las encuestas.

Esto no dejará de producir efectos políticos poderosos en la línea de consolidar la hegemonía uribista en 2010 y acabará reduciendo al mínimo las perspectivas electorales del antiuribismo que se avecina al desastre pavoroso y descomunal en las urnas si no produce un giro de 180 grados en su modo de concebir y resolver dónde están los verdaderos peligros que amenazan la democracia en Colombia y constituyen la verdadera preocupación –aquí y ahora del gobierno de los Estados Unidos- a una eternidad ya de la campaña electoral contra McCain e inmerso como está en apagar los fuegos desatados de la crisis económica interna, donde si de pirómanos hay que cuidarse desde Washington es de Chávez y sus amigotes, no de los ‘incondicionales’ a toda prueba de sus diques de contención, Uribe el primero entre ellos.

En otras palabras, Obama y Clinton lucen hoy más dispuestos que ayer a 'perdonar' a Uribe sus ‘amoríos’ con Bush –si asume como compromiso personal y de gobierno el respeto a rajatabla de los Derechos Humanos, la Justicia, las Cortes y la Oposición.

Alguien concluirá entonces –no sin ironía y malicia- que entre Obama y Poncio Pilatos no hay diferencia, ambos ‘se lavan las manos’. Yo celebraría esta analogía: finalmente ambos dejan en el Pueblo la decisión final, y si el Pueblo colombiano decide, cada quien tendrá con su voto señalar quién es el Redentor y quién es Barrabás en esta Historia.

Como están las cosas, tres perspectivas se abren para Uribe a partir de 2010:

a) Jefe indiscutido de un gran movimiento político; b) Presidente del Congreso; c) Presidente de Colombia por tercera vez consecutiva.

Será finalmente la voluntad libre de los ciudadanos, el propio Uribe y los límites que resulten infranqueables de la Constitución vigente los que resuelvan las incógnitas con que se abre 2009.

No olvidemos que el sistema democrático se asienta principalmente en la ‘soberanía popular’, es decir en los ciudadanos y sus representantes, determinando libremente, con apego a la Ley, su presente y su futuro.

Bien dijo alguna vez Thomas Jefferson –y la Casa Blanca no ignora ni deja de respetarlo orgullosa y fiel a su legado independencista, fundacional y libertario:

“Toda sociedad debe conservar para sí el poder soberano de legislar”.

No será el principio del fin de la hegemonía de Estados Unidos en el mundo, pero bien puede ser –y me congratulo con ello- que sea éste el comienzo de un nuevo tipo de relaciones internacionales, más maduras y convergentes, menos desiguales y farisaicas, entre dos países amigos, entre dos pueblos independientes de la misma América y de los mismos sentimientos democráticos, libertarios y fraternales hacia la Humanidad entera, sin más ´diplomacia servil y obsecuente’ sin más ‘prejuicios intransigentes y estériles’.

Así la ve Rubiño.


Las 5 columnas que integran la serie PARADERO 2010, iniciada en diciembre de 2008, pueden consultarse en
www.lapazencolombia.blogspot.com