abril 28, 2009

8. Derechos humanos, Paz y Justicia Social ¿coronarán Presidencia en 2010?

28 de abril de 2009



PARADERO 2010

Si Serpa vuelve y juega ¿será que esta vez sí gana?




Por Rubiño
juanrubbini@hotmail.com
http://www.lapazencolombia.blogspot.com/





Llegó con tres heridas: lahttp://www.youtube. http://www.youtube.com/watch?v=TrMjgn6_eT0&feature=relatedcom/watch?v=TrMjghttp://www.youtube.com/watch?v=TrMjgn6_eT0&feature=related





“Llegó con tres heridas: la del amor, la de la muerte, la de la vida. Con tres heridas viene: la de la vida, la del amor, la de la muerte. Con tres heridas yo: la de la vida,la de la muerte, la del amor.”




Miguel Hernández




















De cara a 2010 ni Polo ni Partido Conservador levantan cabeza. Ambos extremos de la línea democrática lucen enclenques sin pizca de glamour.

La franja que va del centro derecha al centro izquierda se consolida a expensas de polistas y conservadores. Proliferan los guiños y algo más invitando a cruzarse de banda –y viceversa- sin salirse del centro.



En el País nacional hay más sentimiento liberal que Partido Liberal, incluso más aspirantes a candidatos, declarados o no, a ganador –no de garaje- de origen liberal que de otros partidos. Eso no es todo, hay más independientes que movimientos políticos verdaderamente independientes. Si hay insatisfechos políticos en Colombia no solo hay que mirarlos a la izquierda, también los hay y son muchos entre ciudadanos liberales e independientes, también entre conservadores. Sin embargo, Uribe ahí en las encuestas, sirve hasta para remedio o conjuro del mal amor. Cuando lo veamos en el Vaticano esta semana, posando junto al Papa, alguien pensará que su beatificación ya está en camino, o que como mínimo el próximo Papa será Álvaro I.


Izquierda lo que se dice izquierda en Colombia solo las de FARC y ELN, pero en la ilegalidad y clandestinidad. Mientras no se allanen a un proceso de desarme, desmovilización y reintegración, sus compañeros ideológicos en la democracia cargarán con el costo político de tener siquiera simpatías de hasta cien mil kilómetros de distancia con la lucha armada y aun eso será castigado en las urnas. Punto y aparte.



Derecha armada e ilegal en Colombia ya no existe, sino en la mínima expresión que representan aquellos combatientes insatisfechos por los incumplimientos del Gobierno en el Proceso de Paz con las Autodefensas. Bastaría que el Gobierno aceptara las propuestas de los desmovilizados ex jefes de las Autodefensas para reanudar el proceso suspendido unilateralmente por la Casa de Nariño y estarían dadas las condiciones para gestionar el regreso al Proceso de Paz inconcluso de todos aquellos que optaron por rearmarse. Las Autodefensas desmovilizadas aguardan en la mitad del río y a bordo de sus procesos judiciales que se levanten los impedimentos legales alzados entre ellos, que entregaron las armas, y su desembarco ansiado en la derecha civilista, que tiene mucho más de centro derecha que de derecha propiamente dicha, tratándose del grueso de los ex comandantes paramilitares, que ideológicamente, sea dicho de paso, de fascistas no tienen nada. Como tampoco son fascistas quienes en Venezuela no simpatizan con Chávez, o quienes disienten dentro y fuera de Cuba con el régimen de los hermanos Castro.




En diciembre pasado, al echar una primera mirada sobre 2010, mencionaba de izquierda a derecha seis ‘candidatos’ superiores al resto: Gaviria, Petro, Betancourt, Fajardo, Vargas y Santos. Llamó la atención de algunos lectores –y me lo hicieron saber- que no tuviera a Uribe en esa lista. Mi pensamiento al respecto partía del hecho básico que la Constitución no permite la re-reelección. Pero también pensaba yo que Uribe no se sometería al desgaste de otra Presidencia consecutiva. Por distintas razones pensé con el deseo y lo sigo pensando así: que ni a Uribe ni al País le conviene un tercer gobierno consecutivo de Uribe ni de nadie. No por aversión a Uribe a quien admiro en muchos aspectos –por supuesto que no en cuestiones de la paz y de la guerra- sino porque descreo absolutamente de las personas que se aferran del poder presidencial. Trátese de Mussolini, de Chávez, de Castro, de Pinochet, de Hitler o de Correa o cualquiera que se sienta políticamente providencial, insustituible e irreemplazable. No me gustan los líderes que se aferran al poder porque en ese aferrarse está pintado el puro temor de perderlo aunque no falte retórica para justificar lo injustificable. El único miedo que “consiento” es el miedo de sentir miedo. Cada miedo va acompañado de su cobardía y precisamente es la cobardía lo que no admito en un líder político. Otro punto y aparte.



Transcurridos cuatro meses de aquella columna actualizo el viejo partidor con los actuales seis ‘candidatos’ y me encuentro con algunos hechos significativos.




Íngrid desapareció del mapa, son inexistentes sus pruebas de supevivencia política. Obviamente, sale de la lista. Petro sigue sin haber construido el movimiento político desde donde pasar de la denuncia a la propuesta, del individuo y la secta a la sociedad y sus masas. Naturalmente, se ‘automargina’ de la lista. Carlos Gaviria desapareció de las encuestas y entró a competir en los ‘bajo-cinco’ grados de calor político, por lo cual, por sustracción de materia, sale del escenario competitivo. Ésto del centro hacia la izquierda, donde Lucho quiere pero no puede.



A Fajardo no se le cae una idea de aquellas que definen el partido. Se mantiene a mitad de camino entre el alcalde que ya no es, el comentarista del tiempo político que por momentos resulta, o el profesor ocupado en publicitar el programa de un seminario académico ‘presidencial’, más que el dueño de un plan de gobierno y el político de fuste que sigue sin aparecer. No supera los 15 grados de intención de votos –y esto sin Uribe candidato, hay que decirlo- y parece haber construido el techo de su candidatura antes que su piso y su cimiento, no digamos ya sus paredes. Qué pena, pero sale de la lista. Por ahora.




Apenas dos quedan de mi lista de diciembre: Vargas y Santos. Y cómo no incluir a Uribe, ahora que no quedan dudas que quiere seguir siendo el Presidente. Insisto, no se lo deseo a él, no se lo deseo a Colombia, no se lo deseo a nadie, pero si a diferencia de Lucho, Uribe quiere y puede, allá él, que lo intente, pero no la tendrá fácil, todo lo contrario.



Si del centro hacia la derecha hay tres ‘candidatos’ fuertes, y Vargas, Santos y Uribe lo son, vayan por separado o vayan juntos, del centro hacia la izquierda veo solo dos con posibilidades, aunque ambos no publiciten hasta hoy sus candidaturas –curiosamente coinciden en esto con Uribe quien también guarda silencio sobre su candidatura. Tampoco se los menciona al día de hoy –martes 28 de abril- como dispuestos a dar batalla en las internas de su partido –otra coincidencia con Uribe. ¿Será que los tres coinciden finalmente en que todos los demás son solamente candidatos mientras que ellos tres resultarán finalmente los únicos “presidenciables”?




Me quedé pensando. Porque a ciertos efectos que el río suene o no suene resulta igual: algo trae. Punto y aparte.




El mar de las Izquierdas está pronto a reeditar el cruce de Moisés por el mar Rojo, con uno de esos milagros políticos que solo suceden una vez cada mil años, o tal vez más. El escenario ‘socialdemócrata’ –en Colombia ni el Partido Comunista admite ser comunista- ha quedado súbitamente vacío y nada impediría -si se lanzan- ante la retirada de las aguas del Polo, que una luciera su turbante y el otro su bigote, orondos y optimistas ante el regalo del destino. De la mano, o por separado, antes o después, eso está por verse. Que ambos son Liberales, con L mayúscula no cabe duda en nadie. Que no son uribistas también todo el mundo lo sabe. Me inclino a pensar que en 2010 con Uribe o sin Uribe enfrente pueden como mínimo forzar una segunda vuelta.



Si Serpa y Piedad deciden lanzarse no habría cuantitativamente mejor opción para todas las izquierdas –incluso para simpatizantes de FARC y ELN- que hacerle contrapeso al ‘uribismo’ votando Liberal. Hábiles como son políticamente, ni Serpa ni Piedad atacarían frontalmente a Uribe, sino en aquellos flancos donde no son pocos los uribistas descontentos e inconformes: el de los derechos humanos, la justicia social y la paz.



Aquí va pues mi partidor 2010 actualizado al mes de abril donde respecto de diciembre pasado salen 4 candidatos –nada es para siempre- e ingresan 3 –nada ni nadie asegura que se queden o se vayan más adelante. De izquierda a derecha y sin más preámbulos mis candidatos al partidor son: Piedad, Serpa, Vargas, Santos y Uribe.



Y para quienes se quedaron pensando bajo este escenario prefigurado ¿hacia quién se inclinaría el grueso de las Autodefensas desmovilizadas? tengo que confesar que no tengo a mano una respuesta sencilla, por lo cual habrá más adelante otra columna con mi opinión al respecto, anticipando por ahora solamente que la puja entre “uribistas a pesar de todo” y “serpistas esta vez” sería para alquilar balcones.



Película de este género ya la vimos entre 2001 y 2002… Carlos Castaño manifestaba entonces algo así como a modo de acertijo: “Al País le conviene Uribe, a la Paz de este País le haría un enorme bien Serpa, pero si a mí, a Carlos Castaño, me preguntan ya no como jefe de las autodefensas sino como ciudadano colombiano que soy: a mí como buen conservador y queriendo ver una mujer en la Presidencia de Colombia, me gusta Noemí”. De este primer guión inicial y totalmente espontáneo vino a filmarse meses después el clásico que todavía hoy conocemos solo en mínima parte porque nadie ha visto todavía su exhibición completa y sin censuras, por su nombre taquillero: ‘Parapolítica’, pero que yo prefiero llamar por el subtítulo que le corresponde y que el público no conoce, menos todavía el público extranjero “El largo camino de las Autodefensas hacia la Constituyente de la Paz.” Que fue tal Constituyente en perspectiva, como desenlace feliz de los Acuerdos del Caguán, que finalmente nunca existieron -como tampoco se han firmado a estas horas los Acuerdos finales de Ralito- la meta trazada, entre otros por Carlos Castaño y Salvatore Mancuso, no después del 11 de septiembre de 2001 y tras los pedidos de extradición, como tantos creen sino bastante antes, cuando el siglo viejo comenzaba su ronda de brindis de despedida y el nuevo siglo ni siquiera había llegado a la más remota de las costas del extremo Oriente. Y muchos pensaban entonces -más que cualquiera Carlos Castaño- que ni Pastrana ni las FARC se levantarían jamás de la Mesa del Caguán. Y la duda no era ni de lejos entre Uribe y Serpa en 2002, sino entre Pastrana bis y Serpa, ambos bendiciendo los acuerdos con las FARC y la Constituyente, a partir de 2002. Por eso uno se imagina que era tan importante para las Autodefensas alcanzar el mítico 35 % en el Congreso de ese año. De no acercarse a esa cifra todo el Congreso se uniría en la Constituyente en favor de los curules y poderes para las FARC y la cárcel de por vida y la extradición para las Autodefensas. ¿Resulta tan difícil entender esto? ¿O será que no queremos entender? Porque si esto no se entiende lo que siga tampoco se entenderá.


De algo estoy seguro, Uribe no las tiene todas consigo; sabe que, desde la cima de la montaña donde está, coronando ya siete años de gobierno, el único camino que existe es hacia abajo. A menos que Uribe se ponga manos a la obra tras una montaña más alta que la de 2002 y 2006.


¿Quién quita que Uribe se decida, tras la bendición papal del jueves, por construir un camino hacia arriba, hacia otra cumbre más alta, más cercana de Dios y de los más nobles sentimientos humanos?



Contra todo pesimismo de quienes escogen ser pesimistas, no somos pocos quienes no consideramos para nada un imposible que los derechos humanos, la paz y la justicia social pongan presidente en 2010.


Así la veo yo.


Los 8 artículos que componen la serie publicada –iniciada en diciembre de 2008- de PARADERO 2010 están a disposición del lector en http://www.lapazencolombia.blogspot.com/


También encontrarán en este sitio los artículos que integran la serie ASÍ LA VEO YO iniciada en MARZO de 2005 dedicadas al proceso de paz con las autodefensas.

abril 24, 2009

Hagamos el amor y no la guerra



Hagamos el amor y no la guerra
Por sofia.acalantide el 23 de Abril 2009 6:50 AM
eltiempo.com / Blogs / El sexo de Sofía
El Tiempo, Colombia


En general, no me gustan las "marchas" que se organizan en Colombia, porque las siento análogas a la limosna que da el creyente al mendigo: sirven para tranquilizar sus conciencias, mientras la vida sigue igual, sin que se haga nada efectivo por atender a los problemas de raíz.

Sin embargo, acabo de adherirme a la Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia, una que no implica necesariamente salir a caminar un@s detrás de otr@s, sino que constituye una acción mundial conjunta para aumentar la conciencia global sobre la urgencia de superar todas las formas de violencia y la necesidad de desmantelar los arsenales nucleares, resolver políticamente los conflictos y retirar las tropas de territorios invadidos.
No sólo se trata de oponerse a las guerras, en tanto formas de violencia más dramática, sino también -y por eso se los cuento en este blog- de "poner en evidencia otras múltiples formas de violencia (económica, racial, SEXUAL, religiosa...) escondidas o disfrazadas por los que las provocan, y proporcionar a quienes las sufren un cauce para hacerse escuchar".

Cuando hablamos de esa cosa polimorfa e inasible que es la PAZ solemos caer en el lugar común de concluir que lo importante es que cada quien ponga su granito de arena. Pues bien, no por ser lugar común voy a retirarme de esa mirada. Yo también creo que de eso se trata. Yo también creo que no tod@s podemos intervenir directamente en las decisiones de los gobiernos, que no tod@s podemos tener injerencia en los movimientos macroeconómicos, que no tod@s contamos con el capital educativo y material para iniciar grandes acciones que mejoren la situación.

Sin embargo, conservo entre los valores que me enseñaron de chiquita, la idea de que lo mejor que cada quien puede hacer es dedicarse a lo suyo lo mejor que pueda: que si lo mío es hacer empanadas, levantar puentes y edificios o vender electrodomésticos, mi aporte será hacerlas limpias y sabrosas, construir las cosas como se debe y negociar todo al precio justo; que si lo mío es dictar clases puedo aportar formándome como corresponde en pedagogía y siendo reproductora de valores cívicos y no sólo de conocimientos; que si lo mío es escribir, puedo utilizar esos textos para movilizar puntos de vista incluyentes y no los que benefician a un@s poc@s privilegiad@s. Así, cada quien aporta lo que está en sus manos para que el mundo no se acabe, y para que quepamos tod@s en él.

Pero hay más. Hay otras dos cosas que puede hacer cualquiera, dedíquese a lo que se dedique: 1) Ser intolerante con la violencia, 2) Ser visible.

Escucho con frecuencia opiniones según las cuales, dado que es necesario respetar los distintos puntos de vista, deben tener cabida los misóginos, los homófobos, los racistas, etc. Y no. Si la meta es la eliminación de las violencias, quienes la persigamos tendremos que plantarnos, con todo el respeto pero con absoluta firmeza, en contra de esas opiniones, cuando no acciones, que discriminan a las mujeres, l@s no heterosexuales, l@s negros, y un montón de gente más.


Tolerancia cero con la violencia

Lo anterior, de manera visible, porque otra cosa que también resulta frecuente es encontrarse con personas que están en desacuerdo con las distintas formas de discriminación pero hallándose en escenarios contrarios, se callan. Me refiero a escenarios cotidianos: una reunión familiar, un almuerzo con amig@s, los colegas de la oficina. Basta que alguien haga un comentario discriminatorio del tipo: "muy bien que alguno quiera ser homosexual, pero no tiene que andar exhibiéndose en la calle" o "esa mujercita que se las da de muy seria y se acuesta con quien le viene en gana", luego que alguien más muestre su aprobación, y listo: quien no está de acuerdo se siente intimidad@ y silencia su desaprobación. El que calla, otorga. No podemos otorgar un clima de opinión violento, es necesario que hagamos visible nuestro desacuerdo, que delatemos la violencia que esconden los pensamientos discriminatorios. Muchas veces basta con un comentario que la haga evidente: "¿y por qué si se puede andar exhibiendo la heterosexualidad por la calle?" o "lo pernicioso sería acostarse con quien no se le da la gana ¿no?". Así de sencillo y así de importante.

Por eso me gusta la iniciativa de la Marcha Mundial por la Paz y la No Violencia, porque a la vez que invita a que cada quien haga lo que esté a su alcance por un mundo mejor, hace visible que somos much@s, que somos la mayoría, quienes no queremos jugar el juego de la violencia. Esa visibilidad nos da fuerza, y necesitamos mucha para que nuestra agencia transformadora surta efecto.

Les dejo el enlace con toda la información:
http://marchamundialcolombia.org/

abril 20, 2009

131. Uribe, 'Cano', Chávez y Obama: Póker de Ases sobre la Mesa de la Paz

ASÍ LA VEO YO

131. Uribe , ‘Cano’, Chávez y Obama: Póker de Ases sobre la Mesa de la Paz

Urge reinsertar Cuba a Las Américas y todas las guerrillas y paras a la democracia de Colombia

Por Juan Rubbini

juanrubbini@hotmail.com
http://www.lapazencolombia.blogspot.com/



“Un hombre que deposita su honor únicamente en el éxito de la violencia es un animal muy problemático y pernicioso en época de paz; el carácter marcial no debe predominar en una persona de modo que minimice el resto de sus virtudes” (Samuel Johnson, 1709-1784, poeta, lexicógrafo y ensayista inglés).



La cumbre de Trinidad y Tobago marca un hito, una referencia insoslayable a la hora de vislumbrar los pasos críticos de la nueva alianza para el siglo XXI que Obama propone al resto de Las Américas.


La seguridad es un elemento central que los Estados Unidos no abandonarán y alrededor de cuyo eje seguirán vertebrando el afianzamiento de la libertad y la justicia.


El cambio que estimula Obama no es el de los principios democráticos y económicos sino que consiste en la aplicación de esos principios sin talanqueras ideológicas ni discursos mesiánicos y fundamentalistas que desvirtuaron en el último medio siglo la propuesta de los EEUU para el mundo.


Obama tendió la mano en Puerto España pero no ofreció su mejilla para que la golpearan o escupieran. Recibió interesado y amable la prédica de los Ortega y los Chávez pero no al punto de rendirse ante su memorial de agravios.


La cuestión cubana estuvo sobre la Mesa pero con respeto, de parte y parte, sin el más mínimo asomo –por parte de Obama y de la abrumadora mayoría de presidentes- de endiosar métodos guerrilleros de izquierda ni seguir defendiendo prácticas paramilitares de derecha.


Chávez encontró en la reciente Cumbre que los límites a sus políticas expansionistas en lo externo y opresoras a su oposición en lo interno, no solo seguirán estando en los EEUU sino que ni México, ni Brasil, ni Chile, ni Colombia, ni siquiera Argentina, están dispuestas a despreciar la propuesta de Obama para someterse a un ‘liderazgo chavista’ que sigue en contravía de las libertades democráticas, confunde seguridad con represión, y alienta una justicia de bolsillo.



Mejor dicho, si Obama y los Castro avanzan en el restablecimiento de más benignas y cordiales relaciones diplomáticas y comerciales, el socialismo autoritario del siglo XXI que impulsa Chávez recibirá jaque mate apenas la oposición al régimen recupere en las urnas lo que perdió en las urnas, que es donde se ganan y se pierden las ‘batallas’ políticas en el sistema democrático de libertades públicas y privadas que resultó el gran ganador de la primera Cumbre latinoamericana con Obama a bordo.


Llegados a este punto cabe interrogarse si tanto Uribe como ‘Cano’ acertarán en la lectura de lo sucedido en Puerto España y de lo que distingue y determina el tiempo que comienza a partir de ahora mismo. Los antiguos griegos utilizaban dos palabras para referenciar el tiempo: ‘chronos’ es el tiempo de los minutos y las horas, mientras que ‘kayros’ es el momento apropiado, oportuno, justo. ¿Qué hacer con la guerra, qué hacer con la paz? ¿Es hora de redoblar la apuesta por la victoria, o más bien llegó la hora de apostar por la solución política que ponga fin a seis décadas de violencia?


Obama fue contundente al afirmar que seguridad, libertad y justicia deben ir de la mano. Todos han sido llamados en esta parte del mundo a aliarse con los EEUU para construir juntos una sola América de Las Américas, donde seguridad, libertad y justicia no sean incompatibles. Chávez está invitado, Uribe también, los Castro también. Todos tendrán que sacrificar algo de sus visiones e intereses personales, incluso Obama. Se trata de ganar cada País en un juego donde todos ganemos y no donde unos ganen a expensas de otros que pierden. Si esto no es democrático, equitativo y justo, ¿qué es la democracia, qué es la equidad y en qué consiste la justicia?


En los próximos días Piedad Córdoba se reunirá en los EEUU con Salvatore Mancuso y ‘Jorge 40’, también ha dicho públicamente que lo hará con ‘HH’ y ha sido invitada por ‘don Berna’ a visitarlo en Nueva York. Los cuatro ex comandantes de las autodefensas –y una decena más- pagan sus culpas de guerra en el país que gobierna Obama, donde también pagan sus culpas de guerra ‘Simón Trinidad’ y ‘Sonia’ dirigentes de las FARC. No se ha conocido la agenda de esas reuniones pero nadie puede dudar que el tema central no sea la PAZ DE COLOMBIA. Es decir ¿cómo acabar lo más pronto y de la mejor manera seis décadas de violencia, conflicto armado, amenazas terroristas y cultivos ilícitos?



¿Cómo hacerlo en el siglo de Obama, de Chávez y de Uribe, en los tiempos de HRW, Amnesty International y Corte Penal Internacional? ¿En los tiempos que los poderosos del mundo demandan cocaína con su consumo desbordado, y los pobres del mundo producen aquello que les permite sobrevivir a la exclusión y la miseria?


Si en Trinidad y Tobago la cuestión central, exotérica diría yo, fue la HERMANDAD CON CUBA, por debajo, pero también por dentro de la misma AMÉRICA que quiere ser libre, justa y segura, lo esotérico, lo que todos sintieron, pero nadie vio, fue el reclamo de todo un Pueblo, el colombiano, que quiere VIVIR EN PAZ, sin más víctimas ni cultivos ilícitos.


Señores Uribe y ‘Cano’, señores Chávez y Mancuso, señora Piedad, señores y señoras de la guerra y de la paz, señor Obama: El tiempo del reloj marca que llegó la hora de reinsertar a Cuba plenamente y sin condiciones en la Comunidad de las Naciones de Las Américas, pero eso no alcanza a cerrar las venas abiertas de América Latina.


Urge también proclamar a los cuatro vientos que el ‘kayros’ de los antiguos griegos, el momento oportuno para hacer la PAZ DE COLOMBIA llegó, ya está aquí, ni Uribe ni ‘Cano’, ni Chávez ni Obama se pueden permitir el desatino militar, político y humanitario de dejarlo pasar.



Desaprovechar la oportunidad de la paz los hará cómplices, por acción u omisión, por culpa mediata o inmediata, de los criminales que alientan las guerras para lucrarse de la sangre ajena.


Lo dijo Mahatma Gandhi: “No hay camino para la paz, la paz es el camino”



Así la veo yo.



Los 131 artículos que componen la serie publicada –iniciada en marzo de 2005- de ASÍ LA VEO YO están a disposición del lector en http://www.lapazencolombia.blogspot.com/


También encontrarán en este sitio los artículos que integran la serie PARADERO 2010 iniciada en diciembre de 2008.

abril 13, 2009

7. El desconcierto lidera las encuestas presidenciales

PARADERO 2010

7. El desconcierto lidera las encuestas presidenciales
El ‘uribismo sin Uribe’ es la mayor ‘amenaza terrorista’ que enfrenta Colombia

Por Rubiño
juanrubbini@hotmail.com



“El corazón de las tinieblas trasciende la circunstancia histórica para convertirse en una exploración de las raíces de lo humano, esas catacumbas del ser donde anida una vocación de irracionalidad destructiva que el progreso y la civilización consiguen atenuar pero nunca erradicar del todo” (Mario Vargas Llosa, en su Prólogo a la novela El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad)


El desconcierto lidera las encuestas presidenciales de 2010. La razón es clara: Uribe concita la mayoría de las adhesiones, pero no está facultado constitucionalmente para aspirar a su segunda reelección. Y probablemente tal facultad no existirá nunca. No porque no haya votos populares suficientes sino porque la clase política y el Establecimiento que la sostiene no están dispuestos a firmarle a Uribe más cheques en blanco. Cuatro años son pocos para un gobierno con un mandato claro, ocho están pareciendo muchos para un gobierno confundido, doce serían interminables para un gobierno cuestionado. La condena de Fujimori es demasiado elocuente, la tiranía de Chávez algo más que especulaciones de la oposición venezolana. “El poder tiende a corromper, el poder absoluto corrompe absolutamente”, nos recuerda Lord Acton, célebre inglés, científico de la Historia.


Nadie pretende negar cuán poderoso resulta el ‘uribismo’ en amplias porciones de la clase política y el Establecimiento. Sin embargo, tal ‘uribismo’, influyente y mayoritario, en los resortes claves del poder, se nos revela –y se ‘rebela’- cada día que pasa más un ‘uribismo’ sin Uribe, que un ‘uribismo’ de Uribe. No es la escuálida oposición del Polo, ni la fantasmal oposición del Partido Liberal, ni mucho menos una inexistente oposición popular la verdadera oposición de Uribe a estas horas. Tal oposición es ‘uribista’, y aunque suene paradójico tal oposición nace de la apropiación de un discurso ‘guerrerista’ que caló hondo en el sentimiento popular pero ha sido incapaz de devenir en el ‘tercer movimiento histórico’ que a Uribe se le escapa entre los dedos –para alivio de ‘popes’ liberales y conservadores- porque su talento de organizador, ideólogo y movilizador de masas ha resultado escaso y desvaído en comparación con su discurso.


Uribe ha sido incapaz de gritar a voz en cuello que aspira a la segunda reelección. Esa incapacidad es frustrante para un líder que aspira conducir a un Pueblo a la victoria. Esa incapacidad lo minimiza y siembra dudas descalificadoras sobre sus verdaderas intenciones. Se ha quedado con el pecado de la ambición de perpetuarse en el poder que le atribuyen sus adversarios –y sus incondicionales- pero sin el género de aquel que dice con claridad y contundencia lo que piensa, y pide el apoyo del Pueblo de frente y sin monosílabos ininteligibles sin temor del qué dirán sus opositores y enemigos. El silencio de Uribe ante el referéndum lo acabará hundiendo, y si no lo hunde el Congreso, el trámite mismo lo dejará herido de muerte y será el Pueblo hastiado con su desconcierto y su desencanto quien lo sepulte definitivamente.


Uribe puede torcer este aciago destino y revertir la tendencia hacia el fracaso, pero para ello ha de romper su mutismo al respecto y declararse el primer convencido y entusiasta de la necesidad de su reelección en 2010. Si no lo hace es porque no quiere la reelección, porque no está convencido, porque no siente entusiasmo por otros cuatro años de gobierno y si no quiere, si está cansado, si está desganado para qué botarle más corriente al tema. Eso de tener que recurrir al tarot de Mavé, o a las cartas astrales de Mauricio Puerta, para saber si Uribe quiere o no quiere, ni es digno de una democracia ni menos de ciudadanos demócratas habitando un País con tan grandes y lacerantes problemas. Seamos serios, y no sigamos viendo a Uribe como un papá omnipotente, que el liderazgo democrático no es cuestión de paternalismo ni de omnipotencia.


Y si lo de Uribe resulta incomprensible y fatal en medio de la crisis mundial que se nos viene encima, cuando estamos apenas en la mitad del trayecto hacia la solución final, política y negociada, con las guerrillas, los narcos y las autodefensas, tampoco resulta justificable que existan aspirantes a la Presidencia de Colombia que se presten al juego maquiavélico de que sí aspiran pero no, supeditando sus decisiones a las indecisiones de Uribe. Porque lo de Uribe, puede entenderse como dilema humano más que político, como fruto de su angustia existencial más que de su vocación política, pero lo de sus ‘delfines’ obsecuentes y frívolos ni puede entenderse ni justificarse. La democracia no tiene ‘coronitas’ ni herederos, ni líneas sucesorias.


Uribe concentra en su persona el poder popular que lo vuelve insustituible y único a la hora de la negociación política en esta coyuntura histórica. Digamos que, a uno o cinco años vista, no hay nadie como Uribe para cortar en una mesa de negociaciones el nudo gordiano del conflicto y las amenazas terroristas. Si ‘Cano’ es buen estratega y visionario como lo ha sido Mancuso desde una de sus contrapartes, si los nuevos ‘dones’ del narcotráfico colombiano son capaces de mirar más allá de sus talentos empresariales de corto plazo, tendrán que coincidir en que nada más legitimador para cualquiera de ellos que acordar con el interlocutor preciso -Uribe presidente- las condiciones de su ‘desmovilización’ y reinserción. La paz se hace entre los enemigos. Los acuerdos entre amigos, o de ‘yo con yo’, conducen hoy por hoy a la prisión de Fujimori o la Corte Penal Intenacional. Y esto es válido para guerrillas, paras y narcos. Y Presidentes también.


Aunque no falten ni sean pocos los ‘uribistas sin Uribe’ que aspiran desde la clase política y el Establecimiento a heredar a Uribe –y adueñarse del ‘uribismo’ en 2010- para volver añicos cualquier posibilidad de Paz y Reconciliación y condenar a Colombia a 100 años de más conflictos armados, narcotráfico y corrupción del Estado, yo sí creo que las condiciones están maduras no solo para la solución política negociada del conflicto armado, las amenazas terroristas y el flagelo del narcotráfico, sino que estas condiciones sólo derivarán en la PAZ DEMOCRÁTICA, si Álvaro Uribe –no el ‘uribismo’ ni mucho menos los ‘uribistas’ sin Uribe- conserva el poder político en la Presidencia, el Congreso y los gobiernos locales por cinco años más, hasta 2014.


La Palabra la tiene Uribe y me temo que esa Palabra no puede ni debe seguir silenciada.


Porque con Uribe en el Poder el horizonte de la solución política al conflicto armado colombiano está a la vuelta de la esquina. Cinco años son suficientes pero el plazo está comenzando a correr y es impostergable.


Mancuso lo sabe, ‘Cano’ lo intuye, los ‘narcos’ no tienen un pelo de tontos, Obama tampoco.
Téngase en cuenta, muy respetuosamente, que “Dios no juega a los dados con el Universo”. Probablemente Albert Einstein nunca escribió esto literalmente pero, interpretado entrelíneas aquello que sí escribió al respecto el sabio alemán, acerca de Dios, el universo y el azar, el veredicto de la Historia sobre el sentido de sus palabras ha sido finalmente ese.


Con todo respeto señor Presidente, usted no tiene derecho a ‘jugar a los dados’ con su segunda reelección en 2010, porque la PAZ DE COLOMBIA no debe –absolutamente- quedar en manos del azar ni relegada a la gaveta de los imposibles categóricos


Lo que está en juego es demasiado grave y tendrá demasiadas consecuencias como para que el Pueblo no sepa ya de su boca y con todas las letras a qué atenerse en materia de Uribe Presidente: qué quiere y para qué, hacia dónde va, si hacia la Guerra de todos contra todos o hacia la Paz y Reconciliación de todos con todos. ¿La reinstitucionalización del Estado en todo el territorio nacional, de frontera a frontera, será un logro que podremos atribuirle a Uribe al cabo de su Presidencia?, ¿o acaso la anarquía y el sálvese quién pueda será su legado a la Historia de Colombia?


¿Cuál es su voluntad y su decisión? Tiene la Palabra señor Presidente de todos los colombianos y colombianas: ¿el Poder en manos de quién, durante cuánto tiempo y para qué?
Queremos escucharlo y sepa que su silencio será tan elocuente y definitivo como merece Colombia sean sus palabras.


Así la ve Rubiño.


Las 7 columnas que integran la serie PARADERO 2010, iniciada en diciembre de 2008, pueden consultarse en

http://www.lapazencolombia.blogspot.com/

al igual que también encontrarán en el mismo blog las 130 columnas de Juan Rubbini dedicadas al proceso de paz entre el Gobierno y las autodefensas, escritas por su autor desde marzo de 2005 hasta hoy.

abril 10, 2009

El problema de los valores

31 de marzo de 2009
El problema de los valores
Por Gustavo Duncan
El Espectador, Colombia


UNA DE LAS EXPLICACIONES RECUrrentes a las situaciones de crisis del país es la falta de valores. La corrupción, el narcotráfico se explican porque los colombianos no tenemos fuertes convicciones religiosas, no creemos en la honestidad o porque queremos enriquecernos sin mayor esfuerzo. Las explicaciones, si bien no son falsas del todo, tienen demasiado de ingenuidad y de simpleza.

La realidad rebasa tales supuestos. Los valores ciertamente existen como parte de la organización de la sociedad. Pero no puede llegarse a simplificar la naturaleza de situaciones sociales indeseables como el resultado mismo de un valor negativo.

Por ejemplo, no puede llegarse a la conclusión de que si en una sociedad existen muchos criminales se debe a que sus miembros no valoran la moral religiosa y la ética del trabajo duro sino que valoran la delincuencia y la pereza. La realidad muestra que los narcotraficantes son bastante creyentes y de hecho trabajadores. La industria de las drogas no genera ‘dinero fácil’. Por el contrario, exige mucho trabajo, organización y disciplina, para evitar que la mercancía sea decomisada por las autoridades o robada por otros criminales. Se trata más bien de ‘dinero rápido’.

En la práctica los valores sociales influyen de forma más compleja y espontánea en la producción de situaciones de crisis. Los individuos desarrollan hábitos y actúan de acuerdo con algunos valores establecidos como propósitos sociales. Y es cuando aquellos referentes que se establecen como propósitos sociales no cuentan con un soporte en el resto de valores que condicionan su logro, que los resultados pueden ser críticos.

Un ejemplo al respecto sucedió en la pasada asamblea de accionistas de Ecopetrol. Varios propietarios de una o dos acciones argumentaron que la compañía debía contratar a sus hijos y familiares desempleados. El razonamiento era simple, si somos los dueños de la compañía por qué no contratamos a los nuestros. En este caso el propósito de la democratización de la propiedad se estrella con un valor social imperante en Colombia: el uso de lo público para el beneficio privado y la primacía de las relaciones de parentesco sobre los méritos individuales. La diferencia entre estos pequeños propietarios de acciones y los grandes cacaos y políticos no está en su concepción del papel de los méritos individuales en la asignación de un cargo, sino en que los primeros no tienen el poder suficiente para nombrar a sus allegados.

Igual sucede con propósitos más importantes para el país. La paz y el desarrollo económico son dos de los principales objetivos del país. Sin embargo, varias creencias y predisposiciones muy arraigadas dentro de los valores de la población se anteponen. Es así que muchos colombianos prefieren mantener sus privilegios en temas tributarios o de propiedad inoficiosa de la tierra, o prefieren hacer uso del clientelismo para garantizar su acceso al Estado, que cambiar estas prácticas culturales que en últimas son un condicionante para el logro de la paz y el desarrollo.