mayo 29, 2009

Carta del COLECTIVO de DESMOVILIZADOS de las extintas AUTODEFENSAS, dirigida al V CONGRESO INTERNACIONAL DE VÍCTIMAS DEL TERRORISMO


Itagüí, Mayo 29 de 2009.
FUNDACIÓN VÍCTIMAS VISIBLES
Directora
DIANA SOFÍA GIRALDO


Por la presente queremos felicitar su trabajo en favor de las víctimas de la violencia y del conflicto armado en Colombia que, gracias a su loable y altruista labor encuentran apoyo y consuelo, al tiempo que invalorable ayuda para difundir su mensaje dolorido y al tiempo esperanzado.

En particular queremos dirigirnos en esta ocasión a todos los asistentes al V Congreso Internacional de Víctimas del terrorismo para llevar nuestra voz de solidaridad y compromiso con la construcción de paz y reconciliación en Colombia y el mundo.

ASISTENTES AL V CONGRESO INTERNACIONAL SOBRE VÍCTIMAS DEL TERRORISMO

Reciban un respetuoso saludo, todas y todos, y la manifestación más sincera por el buen desarrollo del Congreso y por el logro de los objetivos propuestos.

Colombia mira con esperanza este evento que ratifica una vez más el desarrollo del enfoque de la gestión y resolución de conflictos, centrado en las víctimas, no como convidadas de piedra, sino como personas en pleno uso de cualidades y derechos, y como quienes más que nadie pueden proponer cosas, empoderadas desde una legitimidad dolorosamente adquirida, aunque no deseada ni buscada.

Para quienes nos encontramos en el desarrollo de un proceso construido desde un nuevo paradigma, el de la paz con justicia, las reflexiones sobre el reconocimiento, la verdad y la reparación ofrecen perspectivas teóricas y vivenciales necesarias para mantener la claridad en un proceso más criticado que conocido, pero en el que la verdad ha demostrado ser el tema más sensible, peligroso y difícil de abordar.

A pesar de tantas dificultades como atravesamos actualmente, queremos en esta breve comunicación aportar un grano de arena a la construcción de los postulados que han de salir de ese Congreso.

Mucho se ha hablado sobre el tema de la verdad, incluso llegando algunos a decir que la exigencia de la verdad es un obstáculo para el logro de la paz, o que la paz se obtiene mediante un complejo cálculo entre cuánta verdad exige una sociedad, y cuánta tranquilidad desea, como si el silencio, el desconocimiento y la invisibilización de las víctimas o de los actos cometidos en el conflicto fuese parte del precio que la sociedad debe pagar para alcanzar la paz.

Por lo anterior, queremos manifestar a ustedes nuestra convicción profunda y sincera de que la verdad, el reconocimiento y visibilización de las víctimas como sujetos de la tragedia humana de la guerra y el compromiso de no repetición por parte de los victimarios, son componentes indispensables para la construcción social de una paz sólida, y nuestro rechazo a ideas ancladas en un pasado fallido, que al proponer el silencio, materializan una imperdonable injusticia histórica al instrumentalizar, como moneda de trueque político, a uno de los colectivos más vulnerables de cualquier sociedad, las víctimas.

Con sentimientos de Respeto y reiterándoles nuestros deseos por el éxito del Congreso,


COLECTIVO de DESMOVILIZADOS de las extintas AUTODEFENSAS:


CIFUENTES, LUIS EDUARDO

COBOS TÉLLEZ, EDWAR

DUQUE IVÁN, ROBERTO

HASBÚN MENDOZA, PEDRO

IZASA ARANGO, RAMÓN MARÍA

JIMÉNEZ NARANJO, CARLOS MARIO

LA VERDE, JORGE IVÁN

LINARES, JOSÉ BALDOMERO

MANCUSO GÓMEZ, SALVATORE

MARTÍNEZ GOYENECHE, DIEGO

MEJÍA MÚNERA, MIGUEL ÁNGEL

MURILLO BEJARANO, DIEGO

PÉREZ ALZATE, RODRIGO

PIRABÁN, MANUEL DE JESÚS

RENDÓN HERRERA, FREDY

TOVAR PUPO, RODRIGO


reconciliacioncolombia@hotmail.com


mayo 26, 2009

10. La 'transversalidad' democrática y la primavera independiente

PARADERO 2010
Gracias Piedad, Gracias Liduine, Colombia les agradece
Por Rubiño

juanrubbini@hotmail.com
http://www.lapazencolombia.blogspot.com/


"Defender la alegría como una trinchera, defenderla del caos y de las pesadillas, de la ajada miseria y de los miserables, de las ausencias breves y definitivas. Defender la alegría como un estandarte, defenderla del rayo y la melancolía, de los males endémicos y de los académicos, del rufián caballero y del oportunista."

Mario Benedetti, poeta uruguayo.



La foto de los ‘cinco’ (Antanas, Enrique, Lucho, Marta Lucía y Sergio) ‘mató’ la repercusión mediática, y sobre todo política, de la renuncia de Juan Manuel –otro más que al igual que Arias balbucea que sí pero que no, como si no tomaran conciencia de lo ridículamente pernicioso de su indefinición-, y también el acercamiento del Polo con César Gaviria en posición tan indecorosa y poco digna de aplauso como la de los precandidatos ‘uribistas’. Y como quien no quiere la cosa –y sin disimulo- le asestó el ‘quinteto’ otro duro revés al via crucis del referendo re-reeleccionista, a estas alturas tan anacrónico y aburridor como los discursos mamertos de FARC y ELN.


Si el ‘leitmotiv’ invocado por los ‘cinco’ fue la reforma política la carambola tuvo efectos colaterales que ni Maquiavelo en su esplendor hubiese imaginado.

Cuando faltan apenas 12 meses para la elección presidencial no es ninguna locura pensar que si los ‘cinco’ mantienen su unidad, producirán la desunión de más de un sector político cuya unión es apenas cuestión de babas.

El ‘uribismo’ y el ‘antiuribismo’ han llegado en sus disputas a límites intolerables para la sociedad, igual que las guerrillas hartaron en El Caguán hace una década. No se entiende cómo personas maduras y curtidas en lo político como Uribe, Carlos Gaviria, ‘Cano’, ‘Antonio García’, y los mismos Petro y César Gaviria no se salen de ese escandaloso ‘todos contra todos’ en que se ha convertido el vedetismo del Polo, Uribe, Partido Liberal, FARC y ELN, y que replican con la misma insensatez los Juan Manueles y Uribitos que pugnan por entrar con los guantes de boxeo ya calzados apenas Uribe dé muestras de bajarse del ring.

Colombia no está condenada fatalmente a repetir la misma película de los últimos diez años, y hay síntomas de cansancio moral en los ciudadanos que alientan primaveras que en los próximos meses habrán de estallar en júbilo de flores y músicas armoniosas y alegres al son de campañas electorales donde el entusiasmo y la esperanza acompañarán al triunfo el camino de la renovación y el cambio.

Si Mancuso invitó a Piedad y Piedad lo visitó en su sitio de reclusión en Washington, acompañada de quienes representan el sentimiento de las víctimas del conflicto armado, como senadora liberal de la República al igual que Rodrigo Lara otro ilustre visitante de Mancuso, senador y hombre que proclama la necesidad histórica del “cambio radical” es señal que el hartazgo y náuseas por la guerra y el dolor de las víctimas está exigiendo que los procesos de paz no permanezcan engavetados en la Casa de Nariño sino que salgan a la luz, se abran camino y sean promovidos y vigilados por la sociedad en legítima defensa del derecho y del deber constitucional de VIVIR EN PAZ.

Es posible que más allá de los discursos oficiales y la retórica guerrerista del Gobierno y las guerrillas también allí aniden los huevos de la paz y la reconciliación. Sin embargo, prisioneros de los propios pasados y de las tácticas y estrategias de guerra, la voluntad de paz –que imposible que no lata aun en los pechos fríos y los corazones más gélidos- no halla resquicio por donde filtrarse hacia la sociedad, ni desde la Casa de Nariño ni desde el monte revolucionario, ambos extremos fundamentalistas y obcecados creyéndose dueños de verdades absolutas e indiscutibles. Se equivocan y se equivocan feo, de tal manera que su equivocación comienza a ser una carga insoportable para la sociedad que no quiere ser “in aeternum” el botín de guerra, la carne de cañón, que ambos extremos siguen reclamando para sí.

El documento de los ‘cinco’ y su foto ante las escalinatas del Congreso de la República, el encuentro de las autodefensas con sus víctimas, la presencia de Rodrigo Lara, la mirada atenta de los Estados Unidos, su diplomacia, su política y su justicia, emitieron la semana anterior una señal poderosísima que algunos comenzaron a interpretar y otros se preocuparon más en ‘cortinear de humo’, paso previo al ataque frontal. Porque allí donde unos vemos con esperanza y entusiasmo otros observan con preocupación y pavor. Que se les queme el pan en la puerta del horno alerta tanto a los cocineros de palacio como a los bacaneados en la oposición.

Pasará mucha agua debajo del puente hasta que lleguen las elecciones al Congreso y después las presidenciales pero la ‘transversalidad’ democrática comienza a tomar la iniciativa por encima de las posiciones rígidas, autocráticas y fundamentalistas.

Pocos se han dado cuenta -no Piedad Córdoba por cierto- que las autodefensas desmovilizadas le han tomado ‘políticamente’ a las FARC y ELN una ventaja considerable que ya es muy grande en términos de desarme y desmovilización, y que comienza a ser abismal en materia de verdad y reparación. Están casi todos sus líderes en la cárcel, unos incluso extraditados y otros asesinados como Carlos y Vicente Castaño –en circunstancias aún muy poco claras en cuanto a las verdaderas y posiblemente diversas intenciones criminales de los asesinos materiales e instigadores entrelazados. El camino ‘minado’ por el que han pasado las autodefensas es el camino que tarde o temprano tendrán que atravesar FARC y ELN –no sin riesgos inmensos por la experiencia vivida hasta aquí con los ‘paras’- si quieren abandonar las armas y llegar a disfrutar la reintegración a la sociedad y los derechos políticos de elegir y ser elegidos. Esta ventaja en su favor por el acierto de las decisiones políticas ya tomadas en los recientes años por las autodefensas, lejos de agradar, preocupa a Mancuso y también a Piedad. Porque el ‘negocio’ de las autodefensas –y el de Colombia- no es que las autodefensas desmovilizadas lleguen primero que las guerrillas a participar de las lides democráticas sino llegar juntos, de la mano de un proceso de paz que en su recta final los halle en la misma mesa, a manteles con FARC y ELN, acordando con la sociedad nacional e internacional el tránsito definitivo de la guerra a la paz.

Esto que comenzó a cuajar entre Washington y Bogotá, entre los que se reunieron en una cárcel de la capital de los Estados Unidos y quienes lo hicieron a los pies del Congreso en la capital de Colombia anuncia síntesis nuevas que iluminan el camino de los próximos meses donde los “no-polarizadores” han tomado en el mes de la Virgen María la delantera sobre los “polarizadores de uno y otro bando”.

Así la ‘tercera posición’ se abre camino por las anchas alamedas del centro democrático, entre ‘uribistas’ y ‘antiuribistas’, entre guerreros revolucionarios y contrarrevolucionarios, entre fundamentalistas de uno y otro bando.

Llegó el tiempo de sumar y multiplicar, que otros se sigan encargando de restar y dividir, allá ellos.

Adelante los quíntuples, adelante Piedad y Mancuso, -también Liduine Zumpolle, “Manos por la Paz” y los guerrilleros desmovilizados, también los desmovilizados autodefensas que resisten pacíficamente las injusticias de su contraparte en la mesa. No se vuelvan atrás que el ejemplo que vienen dando en los últimos años y acrecentaron en mayo de 2009 –unos visiblemente otros no tanto- florecerá en la primavera que Colombia se merece inaugurar en 2010 tras el larguísimo invierno en que nos sumió hasta hoy, primero la guerra liberal-conservadora y la que siguió entre las fuerzas revolucionarias y contrarrevolucionarias, al calor de una guerra fría que los poderosos del mundo –no Colombia-, al igual que el narcotráfico globalizado de hoy, insistieron en perpetuar ante la incapacidad y la impotencia, el servilismo y la obsecuencia, de políticos y gobiernos colombianos que hicieron del Estado su feudo, y de los colombianos y colombianas sus siervos de la gleba.

Tanto va el cántaro a la fuente que tal vez –yo lo creo muy posible- no estén lejanos los días en que los más acérrimos enemigos allanen los caminos que lleven a la Paz.

No descarto que lo que no sucedió en tantos años, pueda suceder en pocos meses, incluso bastante antes del 7 de agosto de 2010.


Así la veo yo.


Los 10 artículos que componen la serie publicada –iniciada en diciembre de 2008- de PARADERO 2010 están a disposición del lector en http://www.lapazencolombia.blogspot.com/

También encontrarán en este sitio los artículos que integran la serie ASÍ LA VEO YO iniciada en MARZO de 2005 dedicadas al proceso de paz con las autodefensas.

mayo 18, 2009

133. Carta Abierta al doctor Rafael Pardo y los ex jefes de las Autodefensas

ASÍ LA VEO YO

A propósito del libro Fin del paramilitarismo, Ediciones B, Bogotá 2007


Por Juan Rubbini


juanrubbini@hotmail.com
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“Se trata de construir y proponer alternativas que permitan a los colombianos tener un futuro sin paramilitares y, una vez conseguido esto, concentrar los esfuerzos y recursos en la consecución de un país sin guerrillas y sin mafias. Dejar incompleto el proceso paramilitar no le sirve a nadie en esta democracia.” (Rafael Pardo, El fin del paramilitarismo, Ediciones B, 2007)







Al I Congreso Internacional de Desarme, Desmovilización y Reintegración celebrado en Cartagena sus organizadores, entre ellos la Oficina del Alto Comisionado para la Paz de Colombia –inexplicablemente- no invitaron a ninguno de los Miembros Representantes de las Autodefensas, designados por el Gobierno de Colombia, a través de resoluciones de la Presidencia de la República –nada menos- las cuales hacen referencia explícita a la Resolución de la Presidencia de la República Nº 091 de 15 de junio de 2004 por la cual “se declaró abierto el proceso de diálogo, negociación y firma de acuerdos con las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC.” (Negrilla y subrayado son del autor de esta columna).


Entre los líderes históricos de las autodefensas –que condujeron al desarme y desmovilización a más de 30.000 de sus combatientes- la no invitación al evento cayó cual desplante y lapsus político del Gobierno, y originó la Carta Abierta (ver texto al final) dirigida al Congreso Internacional que reunió, en su elaboración y aprobación, por primera vez en más de un año, y sobre el mismo documento público consensuado, la firma de ex comandantes de la relevancia y representatividad al interior del movimiento de autodefensas, como Ramón Isaza, Iván Roberto Duque, Fredy Rendón, Rodrigo Pérez, Fernando Murillo, Salvatore Mancuso, Rodrigo Tovar, Pedro Hasbún, Edwar Cobos, Manuel Pirabán, Carlos Mario Jiménez, Miguel Angel Mejía, Jovanny Marín, etc., etc.


Los delegados extranjeros que asistieron al Congreso no pudieron disimular su asombro ante la indelicadeza e irreverencia histórica que significa el limbo y la invisibilidad al que están sometidos quienes fueron contraparte del Gobierno en la Mesa de Negociaciones hasta el momento que el Gobierno se levantó de la Mesa, recogió el mantel sin decir “ni mu” –y mucho menos que no regresaría- y de la fuga pasó al autismo en el cual se mantiene para asombro de quienes siguen sin comprender cómo ha sido que el Gobierno desestimó todas las medidas de confianza tradicionales y usuales en estos casos tan delicados, frágiles y riesgosos, donde está en juego la Paz de un País y la Esperanza de un Pueblo.


Andrés Pastrana y sus negociadores no actuaron jamás frente a sus interlocutores farianos de manera tan inelegante e irrespetuosa de los protocolos establecidos, durante el proceso de El Caguán, ni siquiera al darlo por concluido. Es que la contraparte –así se odiara y despreciara a las autodefensas- merece le sean respetados sus derechos, puesto que los diálogos de paz se hacen en representación del Estado y la Constitución, aunque se considere por parte de los negociadores del Gobierno que enfrente solo hay ‘bandidos’ y nada más que ‘bandidos’.


La señal que el Gobierno envió al mundo en Cartagena –y antes en más de una ocasión- es que en Colombia y con este Gobierno las políticas de paz son estrategias sometidas a la prioridad de ganar la guerra militarmente. Y punto.


Afortunadamente la democracia pone límites a los Gobiernos, y uno de ellos es el período presidencial. Es dentro de estos períodos que sus políticas se llevan a cabo, y si sus objetivos no se consiguen dentro de cierto tiempo, es el pueblo en las urnas quien decide la continuidad de las políticas y de los encargados de llevarlas a cabo. Por lo tanto, más allá de las voluntades personales las voluntades de mayorías y minorías también cuentan y no pueden cercenarse impunemente. Dentro de la Ley todo, fuera de la Ley nada.


Es cierto que en 2002 y 2006 se escogió Presidente con un mandato de guerra, pero tendrá que demostrarse que tal mandato ha puesto en entredicho el artículo 22 de la Constitución que dispone que la paz es un derecho y deber de obligatorio cumplimiento. Curiosamente, la Resolución Nº 091 que lleva la firma de Álvaro Uribe Vélez, y sobre la cual se sostienen los nombramientos como Miembros Representantes de los ex jefes de las autodefensas menciona inequívocamente la vigencia plena del artículo 22 de la Constitución.


Las autodefensas están en mora de hacer claridades acerca del proceso de paz y su estado actual sobre el cual se lamentan en su carta pública del 4 de mayo. Y también están en mora de contarle al País cómo fue el proceso interno que las condujo de la guerra a la desmovilización. En la carta mencionada y que copio más abajo íntegra se lee lo siguiente:


“En 2002, en el apogeo de nuestra existencia como organización armada, tomamos la decisión política de proponer al Gobierno nacional el abandono de la lucha armada a cambio del ejercicio pleno de nuestros derechos políticos dentro de la Constitución.”


Si los sobrevivientes del proceso de paz logran romper su silencio sobre este punto el País y el mundo comenzarían a comprender algo decisivo y esclarecedor que ha quedado sepultado en los entresijos de Justicia y Paz, la llamada ‘parapolítica’ y uno que otro libro que ha ido apareciendo en estos años, uno de los cuales el de Rafael Pardo que cito al comienzo de esta columna es tal vez, no solo el más inteligente y propositivo, sino el mejor documentado y políticamente objetivo.


Celebro que los ex jefes desmovilizados hayan tomado la decisión de recuperar la voz en este campo de la guerra y la paz, anunciando que su silencio está próximo a romperse. Y lo celebro porque solo conociendo de su propia y única experiencia acerca del tránsito de la guerra a la paz, de las armas al desarme, la verdad histórica permitirá que quienes siguen alzados en armas –por las razones que fueran- comiencen a recuperar la confianza en el Estado y sus instituciones, en los poderes de la democracia y sus contrapesos, de tal manera que hacer la paz sí pague y genere beneficios auténticos, no solo a favor de los desmovilizados sino de sus víctimas, y del País todo.
Concluyo citando otra vez a Rafael Pardo en el mismo libro:


“El Gobierno del presidente Álvaro Uribe abrió este proceso, fue una arriesgada apuesta política que hay que reconocer. Pero para terminar la tarea hay que dejar los debates sobre si el vaso está medio vacío o medio lleno y promover un acuerdo para que entre todos los sectores lo llenemos. La oportunidad no se ha perdido aún. Este escrito es un llamado constructivo a un acuerdo nacional para terminar con el paramilitarismo”.


Doctor Rafael Pardo, Señores ex comandantes de las autodefensas: Si otra Colombia es deseable, posible y necesaria para acabar con la guerra ¿por qué no comenzar por sentarse a dialogar ustedes –que saben de qué se trata- entre las cuatro paredes grises de alguna austera cárcel y desde la libertad interior del alma que ninguna prisión imposibilita ni censura?


Y alumbrar así la exigencia humanitaria de erigir la voluntad de Paz como mandato nacional donde mayorías y minorías converjan, sumen y multipliquen, en comunión con todos los poderes de la Democracia y todas las debidas garantías de la Justicia nacional e internacional, en el entendido que en el marco legal de la justicia transicional no puede ni debe existir Ley alguna de ‘imposible cumplimiento’ ni presionada por las armas y las encerronas políticas, sino comprendidas, asumidas, socializadas y aplicadas, todas ellas, libremente y en conciencia, por todos quienes intervengan, todas las partes y todos los actores.


Así la veo yo.


Los 133 artículos que componen la serie publicada –iniciada en marzo de 2005- de ASÍ LA VEO YO están a disposición del lector en http://www.lapazencolombia.blogspot.com/


También encontrarán en este sitio los artículos que integran la serie PARADERO 2010 iniciada en diciembre de 2008.


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Colombia, 4 de mayo de 2009


I Congreso Internacional de Desarme, Desmovilización y Reintegración


Cartagena de Indias, Colombia


CARTA ABIERTA


Distinguidos Organizadores, Ponentes y Asistentes al Congreso


Cordial saludo.




Nos comunicamos en nuestra calidad de Miembros Representantes en la Mesa de Paz con el Gobierno nacional de las extintas organizaciones de Autodefensas Colombianas, investidos de la representación en el marco del proceso de diálogo, negociación y firma de acuerdos abierto por resolución 091 de la Presidencia de la República del 15 de junio de 2004.


En 2002, en el apogeo de nuestra existencia como organización armada, tomamos la decisión política de proponer al Gobierno nacional el abandono de la lucha armada a cambio del ejercicio pleno de nuestros derechos políticos dentro de la Constitución.


El Gobierno aceptó y uno de los temas concertados fue que habría interlocución entre ambas partes y la Comunidad Nacional e Internacional. Por razones que seguimos sin comprender, tal interlocución comenzó siendo limitadísima y acabó siendo nula.


Hoy lamentamos no estar i1ustrándonos de primera mano sobre procesos de Paz y Reconciliación en otros lugares del mundo y estar impedidos para compartir nuestras experiencias ante tan calificado auditorio ávido de escuchar todas las voces involucradas en la construcción de la Paz en Colombia.


Celebramos que este Congreso de Cartagena inaugure un diálogo más fluido donde las autodefensas desmovilizadas podamos próximamente participar con nuestras ponencias en reuniones fecundas para la paz y reconciliación. Lo jurídico es un componente esencial del proceso, pero lo humanitario, lo social y lo político necesitan también nuestra presencia activa, intercambiando vivencias y propuestas que son cruciales para el éxito de la reintegración y la no perpetuación del conflicto armado, tras seis décadas de violencia.


Reivindicamos la Justicia como un derecho irrenunciable de nuestra sociedad y de la humanidad y sostenemos los valores de la Verdad y la Reparación, condiciones sustantivas de la Justicia; por eso, a la vez que avanzamos en el componente jurídico de nuestro proceso, tenemos la convicción y determinación de honrar nuestros compromisos con la Verdad histórica y la Reparación a las Víctimas.


Nuestra pasada participación en el conflicto armado colombiano nos brindó una perspectiva única para la interpretación de los fenómenos militares, sociales, políticos y económicos ligados al desarrollo de la confrontación, sin cuya adecuada comprensión, difícilmente nuestra sociedad podrá construir los instrumentos necesarios para la superación de la misma. Es por ello que ponemos al servicio de la causa de la Paz nuestra experiencia y capacidad de mediación ante todos los actores armados con el fin de abreviar el plazo que conduzca al cese del fuego y hostilidades de todas las partes enfrentadas, así como el desarrollo de un proceso de desarme, desmovilización y reintegración que, sin renunciar a la aplicación de la justicia transicional y las penas alternativas, promueva que la verdad de todos los actores sea conocida, no para abrir más heridas sino para comenzar a cerrarlas definitivamente.




Con sentido aprecio y consideración,




CIFUENTES, LUIS EDUARDO
COBOS TÉLLEZ, EDWAR
DUQUE IVÁN, ROBERTO
HASBÚN MENDOZA, PEDRO
IZASA ARANGO, RAMÓN MARÍA
JIMÉNEZ NARANJO, CARLOS MARIO
LA VERDE, JORGE IVÁN
LINARES, JOSÉ BALDOMERO
MANCUSO GÓMEZ, SALVATORE
MARÍN ZAPATA, JOVANNY
MARTÍNEZ GOYENECHE, DIEGO
MEJÍA MÚNERA, MIGUEL ÁNGEL
MURILLO BEJARANO, DIEGO FERNANDO
PÉREZ ALZATE, RODRIGO
PIRABÁN, MANUEL DE JESÚS
RENDÓN HERRERA, FREDY
TOVAR PUPO, RODRIGO


Siguen las firmas………..

mayo 12, 2009

9. Sergio Fajardo y la cuadratura del círculo político. Un caso de inteligencia aplicada a lo emocional, social y electoral

12 de mayo de 2009


PARADERO 2010

Por Rubiño


juanrubbini@hotmail.com
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“El porvenir es tan irrevocable como el rígido ayer. No hay una cosa que no sea una letra silenciosa de la eterna lectura indescifrable cuyo libro es el tiempo… El rigor ha tejido la madeja. No te arredres. La ergástula es oscura, la firme trama es de incesante hierro, pero en algún recodo de tu encierro puede haber una luz, una hendidura.” Jorge Luis Borges


La ‘telebobela’ política vive de agite en agite, pero por debajo va creciendo un sentimiento de repulsa y hastío ante tanta crispación.


El centro no es solo un punto en el espacio, sino también el equilibrio que la política colombiana está buscando para que el movimiento del péndulo no se congele ni comience a los bandazos ‘presidenciales’ cual aguja de brújula enloquecida.


Uribe sigue siendo el candidato de las mayorías pero su tercera presidencia consecutiva parece ir camino del fracaso.

Las izquierdas siguen alejadas de la favorabilidad popular y se explica en que ni Chávez, ni Correa, ni las FARC, ni el ELN son buena carta de presentación para la ideología que Uribe desnudó y humilló con la credibilidad de sus palabras y la contundencia de sus actos.

No significa que las izquierdas no tengan futuro, sino que a estas alturas del año en Colombia no tienen presente y esta realidad cercena cualquier posibilidad en 2010.



Petro y Garzón han tomado distancia de la izquierda pero su pasado los condena, no la justicia ni los impedimentos. Han pagado un altísimo precio por querer dar la pelea desde afuera, haciendo alarde del ‘sálvese quien pueda’ y berreando en brazos de otro Gaviria, tan ‘antiuribe’ como el otro Gaviria y como ellos mismos.


La ‘parapolítica’ fue en los planes de polistas y liberales el maná caído del cielo que los iría a redimir por las vecindades guerrilleras y el proceso 8000, y a eso le apostaron fuertemente… pero resulta que la ‘parapolítica’ ni sepultó la repulsa hacia la lucha armada de FARC y ELN ni volvió amnésica a Colombia sobre el 8000 que aquí está y aquí se queda en la memoria. Una cosa es en el imaginario colectivo recurrir a los paras para derrotar a las guerrillas y protegerse de sus secuestros y extorsiones, y otra recurrir al cartel de Cali para ganar la Presidencia. Son cosas distintas y el país valora de manera diferente ambos hechos. Y está en su derecho de tomar partido ante lo que ve por televisión, de tener más simpatía por los paras que por las guerrillas, como antes ya había sucedido, por el radio, con otros actores protagonistas, y de reparto, en épocas de la violencia, entre liberales y conservadores. ¿O acaso no fueron crímenes de lesa humanidad acabar con la vida de no menos de 300.000 colombianos? Y aquello sigue en la impunidad más absoluta sólo porque el Frente Nacional bendijo la matanza y le dio macabra sepultura. Está de ‘elemental Watson’, que los jueces actúen frente al delito, pero eso no evita que los pueblos se formen sus propios juicios sobre la historia, al menos sobre la que tienen más presente por haberla escuchado de abuelos y abuelas, desde el asesinato de Gaitán y el Bogotazo para acá, aunque haya quienes pretendan pasar de agache cargando todas las tintas sobre ‘Marulanda’ y Castaño.

Lo cierto es que si del sentimiento popular emerge un palpable cansancio ante la rutina de ver en los noticieros por ya siete años al mismo Presidente y no luce por lo mismo tan esperanzador pensar que el mismo protagonista de la novela patria estará cinco años más en las pantallas, tampoco de esa sensación de “deja vu” se desprende que quienes le han hecho la vida imposible al héroe de la novela –los ‘malos’ de la película- se vayan a quedar con el protagonismo, los horarios triple A y el rating. Porque si los ‘buenos’ de tan buenos también cansan, los ‘malos’ de tan ‘malos’ no solo también cansan sino que además espantan.


Es sobre este punto, el de la renovación, donde caras nuevas, frescas, que no hayan estado a toda hora en la televisión, durante los últimos siete años como partidarios de unos ni de los otros pueden tener en 2010 la oportunidad que solo nace de las crisis… o del cansancio por la rutina.
Por ambos lados, el de las recurrentes y cansonas crisis gobierno-opositores, y el de la fatiga del metal –el metal del espectador ciudadano ante las noticias políticas- las encuestas vienen manifestando con persistencia merecedora de análisis la favorabilidad política de Sergio Fajardo.
De Sergio Fajardo nadie dice que no sea inteligente, incluso afirman que es muy inteligente. Y esto –lo de inteligente- no es poca cosa para enfrentar los problemas de Colombia. De Sergio Fajardo sobran elogios como académico y también como hacedor –alcalde de Medellín, nada menos la Medellín post desmovilización de autodefensas. No se casó con Uribe pero tampoco con los ‘antiuribe’, e hizo de lo educativo un factor preeminente de su gestión pública. A diferencia de oficialistas y opositores, su ‘pasado no lo condena’, ni en lo político ni en lo ético.

Hay un punto clave y es el de sus definiciones concretas sobre problemas concretos. Sobre esto son más las incógnitas que las certezas. Como buen matemático no se pronuncia sobre los problemas antes de tener sobre la mesa todos los términos de la ecuación. Pero uno puede presuponer que a doce meses de la elección presidencial sobra el tiempo para quien no debe lidiar con los problemas del presente, sino prepararse para resolver cuestiones que no pasarán por sus manos –ni su cerebro- antes del 7 de agosto de 2010.

El no apresurarse en salir a ofrecer soluciones puede ser visto como incapacidad para algunos, pero las mayorías lo pueden estar viendo en cambio como que Fajardo confía en la sabiduría del Presidente para gobernar con acierto el año largo que le queda. Y también estaría jugando a favor de Fajardo que este no despelucarse por si cabe o no el intercambio humanitario, o el referéndum reeleccionista, significa que observa con optimismo el desenlace de estas y otras cuestiones, y que sabe que todo problema tiene solución si en vez de caer en mesianismos o maniqueísmos, se toma distancia de la coyuntura no como una forma de escapismo sino para tener el mejor panorama y desde el análisis más correcto decidir mejor. La creatividad no es cuestión de inventarse soluciones sino tener la capacidad de ver lo que quizás todos ven, pero sacar conclusiones diferentes y plantearse interrogantes nuevos y originales que cambien los ejes del debate.

Abriéndose paso entre derechas e izquierdas, recalcitrantes hasta lo enfermizo -obsesionadas por los juegos del poder-, una persona de inteligencia probada, Sergio Fajardo, nos tendrá que demostrar en los meses que siguen si su inteligencia emocional simpatiza con la cuestión social, y si ambas se convierten, con el apoyo de la gente, en inteligencia electoral, una fórmula atractiva que deleite a los espectadores y los invite a votar, no en contra de nadie sino en su nombre pero a favor de todos.

Y así parafrasear a Bill Clinton y poder decir, desde la Casa de Nari, y con autoridad: “Es la inteligencia, estúpidos”.


Así la veo yo.

Los 9 artículos que componen la serie publicada –iniciada en diciembre de 2008- de PARADERO 2010 están a disposición del lector en http://www.lapazencolombia.blogspot.com/
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mayo 08, 2009

CARTA ABIERTA DE RODRIGO TOVAR PUPO: ¡Ahora sí podemos y tenemos con quién!


Washington D.C.
1 de mayo de 2009


Con sorpresa y grandes esperanzas he leído en el periódico El Tiempo, del día 20 de marzo de 2009, de la nueva posición política oficial del Gobierno de los Estados Unidos –expresada a través de su embajador en Colombia, William R. Brownfield- acerca de la solución del conflicto en mi País.


La sorpresa no es por el pedido de extradición para más colombianos. No, eso nos sigue recordando que en nuestro país existe negación de justicia. La sorpresa es por la esperanza de un mejor futuro no lejano, que produce las recomendaciones del señor Embajador William R. Brownfield, al expresar recientemente en charla organizada por el Brookings Institute y el Diálogo Interamericano, en Washington D.C., las prioridades que debería definir Colombia en su agenda bilateral con los Estados Unidos. Entre ellas están, lo que él llamó, “consolidación de zonas estratégicas”. El embajador textualmente enfatizó cinco puntos propuestos, el segundo de los cuales lo fundamentó “en la necesidad de avanzar de una vez por todas hacia la resolución negociada del conflicto con las FARC y otros grupos armados”. Esto si la traducción del periodista resultó fiel y precisa a las ‘tejanas’ palabras del Embajador Brownfield.

¡Qué gran sorpresa esperanzadora para mi pueblo! En el pasado quedaron los nefastos años que disfrazaron la realidad del conflicto y nos llevó a sumarnos a un lenguaje guerrerista, mientras el país clamaba por la paz. Durante muchos años se presentó nuestra historia eterna de guerras civiles, como el ataque bandolero o terrorista de unos pocos contra la población civil. Discurso que sólo reconocen los “mamertos” de la derecha ortodoxa que siguen siendo los únicos espectadores leales que aplauden dentro del gran circo en el que han querido cimentar la guerra y la paz en nuestro país, en estos últimos 7 años.

Incluir el tema de la resolución negociada del conflicto como la segunda prioridad en la que se debe concentrar el Gobierno, y más que éste, el pueblo Colombiano, no significa cosa diferente que el reconocimiento estadounidense de la existencia en el tiempo de nuestro conflicto y su preocupación por las consecuencias de su continuidad. Conflicto tantas veces negado por el gobernante de turno y sus coro de ventrílocuos que demuestran ser los únicos que viven en Colombia a espaldas de nuestras propias realidades. Sería una falta de amor a la patria si algún día los Colombianos llegamos a dilucidar que hizo parte solo de un discurso, que perseguía mantenerlo activado, porque representaba réditos políticos que le permitían aferrarse al poder.

La nueva posición del Gobierno estadounidense que, llamativamente, ha pasado inadvertida para quienes hoy se llaman generadores de opinión como para quienes trabajan en la construcción de propuestas a favor de la paz, conlleva inevitablemente a que el tema de la resolución negociada del conflicto en Colombia vuelva a ser incluido como punto prioritario en la agenda política nacional y se incluya dentro de la propuesta de gobierno que se pondrá a consideración de los Colombianos, por parte de los diferentes candidatos presidenciales que aspiran a gobernarnos a partir del 7 de agosto de 2010. Es decir, volvimos al dilema que teníamos el 7 de agosto de 1998, y que seguimos teniendo cuatro años después en 2002, sin desconocer que hoy algo sustancial ha mejorado, con el aporte unilateral a favor de la paz, hecho por la confederación de autodefensas con su desarme y desmovilización. Aporte unilateral de las Autodefensas que el Gobierno ha manipulado y desvirtuado pretendiendo convertirlo en un ‘logro positivo’ de su política de seguridad democrática.

El clamor porque finalice la guerra fue escuchado por quienes son fundamentales para ayudar y acompañar a silenciar definitivamente el ruido de las armas y cambiar el grito de auxilio por el grito de esperanza, que da el pensar que sí podremos pasar la página de la guerra y dedicarnos a aportar todos a la construcción de un escenario superior que garantice un país independiente, con sus provincias unidas y sus regiones reivindicadas, donde impere la autoridad, el orden y la justicia social, digno, incluyente, un pueblo soberano, progresista, libre y en paz. Un país de todos y a favor de todos.

Presentar el tema como una prioridad para las relaciones entre Estados Unidos y Colombia –por primera vez por encima de los intereses económicos-, redefine las nuevas realidades políticas y la importancia que tiene, para la nueva administración del señor Presidente Obama, la resolución del conflicto colombiano, como primer paso para hacer posible el avance de los demás temas que siguen en la lista de espera en la agenda de intereses mutuos. Lográndolo pasaremos a participar activamente de una sola América de las Américas, donde la seguridad, libertad y justicia no sean incompatibles. Pero, además, significaría que, por fin, llegó a Colombia un gobierno que dejó de ser ciego, sordo y retomó el lenguaje indicado para expresar las palabras correctas, para ayudarnos realmente a resolver nuestro principal problema desde antaño, nuestra guerra civil interna, y garantizar en una mesa de negociación política el cumplimiento de lo acordado a todos los actores armados que se sienten en ella, siempre y cuando se le ponga fin al conflicto nacional sin dilaciones.

Esta nueva realidad política antes inexistente, fuerte pero garantista, debe ser valorada muy bien y rápido por todos los grupos armados que hoy insisten en la combinación de todas las formas de lucha y a quienes no ha podido acabar la seguridad democrática: FARC, Autodefensas Campesinas del Casanare, Autodefensas Gaitanistas, Autodefensas del Llano y demás federaciones de autodefensas, ELN, disidencias del ERP y del EPL; además el narcotráfico que, siendo una tragedia, es hora de reconocer como alguien escribió, que “produce actores políticos y financia a todos incluyendo sus propias fuerzas de ataque y defensa”, el cual ha acabado con los valores de toda una sociedad, ha corrompido todo, empezando por la institucionalidad y degenerando al ser humano en el mundo.

Con este nuevo acompañamiento y con esta nueva garantía real, ya no hay excusa para seguir confundiendo los tiempos políticos y prolongar la violencia en contravía del gran anhelo nacional. Ya no hay argumentos válidos de derecha ni de izquierda, sólo excusas dilatorias y anacrónicas, para no acoger la recomendación que han hecho los Estados Unidos. Hoy existe una nueva visión geopolítica y una nueva posición política que lidera y defiende su gobernante y que no nos excluyó a los colombianos. Ya no hay excusa para no responder y sentarnos todos en una mesa única que permita avanzar, de una vez por todas, hacia la resolución negociada del conflicto nacional, como lo recomendó el Embajador Brownfield, a nombre de su Gobierno. Eso sí, sin engaños, sin estrategias diferentes a dejar las armas definitivamente y cambiarlas por la prédica democrática y el ejemplo civilista, cada quien persiguiendo su País soñado pero en paz, gobernando las mayorías, con los votos de las mayorías, en función de los intereses de las mayorías con el respeto y los espacios debidos a las minorías.

Ya no estarán sentados los actores del conflicto en una mesa sólo con el Gobierno nacional ni acompañados por convidados de piedra, ya no estarán expuestos al engaño, al incumplimiento y a la traición por intereses y conveniencias políticas internas o externas. La llegada a la presidencia de los Estados Unidos de América del señor Presidente Obama, abre una nueva luz de esperanza para el sueño de los colombianos de vivir en paz. Su concepción política de ayudar a que los países del mundo resuelvan sus conflictos internos, como punto de partida hacia el fortalecimiento democrático y el desarrollo, ha dado sus primeros pasos en nuestro país. Su visión de asociación y no de injerencia, de contribución y no de intromisión, abre nuevos escenarios hacia lo posible y lo deseable. Eso sí es real politik. Ahora tienen la palabra todos los colombianos, incluyendo quienes participamos en la guerra e hicimos y estamos prontos a seguir haciendo grandes aportes a la paz.

Esta nueva esperanza, que recomienda con audacia el Gobierno de los Estados Unidos al pueblo colombiano, debería despertarnos de la anestesia en que nos han mantenido los discursos de quienes hablan de la victoria en la guerra, de que no se ganará la paz sino militarmente y los discursos de aquellos a quienes les quedó grande administrar política y judicialmente la voluntad de paz de la Confederación de Autodefensas. Ellos legislaron y fallaron en favor de mantener al país en el mismo espiral de violencia en que vivimos desde hace 60 años, pues cambiaron todas las reglas de lo acordado en la mesa de negociación, empujando nuevamente a muchos de nuestros ex compañeros a optar por la vía armada como única alternativa para expresar oposición política. Es que el monopolio de la oposición no lo tiene la izquierda democrática, ni la izquierda armada. Quienes hemos pertenecido a la Confederación de Autodefensas también somos opositores de todo aquello que este Gobierno ha hecho mal en asuntos de paz y en otros asuntos sociales y económicos cuyos resultados son pobres o inexistentes. Tan opositores somos que también nos cerraron toda las vías democráticas, escenario acordado con el Gobierno para continuar nuestra lucha y defender nuestra concepción de Estado ideal.

Es hora de despertar, para que quienes de verdad sueñan como soñamos nosotros con la paz como única opción de futuro y quieran contribuir en su construcción, podamos empezar a diseñar, un verdadero camino que nos lleve a detener la guerra, y nos permita cimentar las verdaderas bases de una paz duradera y sostenible. No es hora de quedarnos a esperar a que el Gobierno colombiano sea el que ordene, como si Colombia fuese un cuartel. Al Gobierno con nuestro desarme y desmovilización, le entregamos las llaves para que mostrara que no le quedaba grande ni la guerra ni la paz y no pudo hacer bien ni una cosa ni la otra; por eso hay que recordarle todos los días al gobernante de turno, que el gobernante no puede irse en contra de la voluntad del pueblo que representa, pues éste es soberano.

Es hora de hacer valer nuestra voluntad y anhelo de paz. Es hora de que nos unamos todos los que soñamos con mejores tiempos para todos. Propusimos en la mesa de negociación en Ralito y lo debatimos con el Gobierno, la realización de un referendo para que fuera el pueblo Colombiano quien avalara y sellara el fin de la guerra con todos los armados. Se nos objetó, porque parece que para ellos el diálogo y la paz no son el camino hacia el fin de los conflictos sino fines lejanos a los que solo se llega a través de una guerra interminable de exterminio del adversario. Sin embargo, hoy vemos que el mecanismo del referendo que no quisieron para acercar la paz lo utilizan hasta para cambiar las reglas de nuestra democracia con el único fin de perpetuarse en el poder, aprovechándose de la anestesia que ha producido el discurso guerrerista y de que ni la mitad de colombianos aptos para votar son los que acuden a las urnas, mientras la abstención sigue siendo mayoritaria y los verdaderos problemas siguen sin solución.

Es hora de que despierten todos los colombianos, pero sobre todo, la juventud. Nadie hará por ustedes más de lo que ustedes mismos no sean capaces de hacer. Lo dije en el encuentro de Universitarios por la Paz, realizado en Santa Fe de Ralito, cuando hablé ante los mil estudiantes que, acompañados por profesores de diferentes universidades del país, estuvieron reunidos durante tres días con la Confederación de Autodefensas. La juventud ha sido determinante para los cambios en nuestro país, y tiene que seguir siéndolo, pues el futuro les pertenece y tendrán que pensar, trabajar y esforzarse mucho para no recibir la violencia como herencia de quienes los antecedimos, como nos tocó recibirla a los de mi generación de quienes nos precedieron, por la incapacidad, indiferencia y la falta de compromiso con el País y con el prójimo que nos terminan convirtiendo en partes del problema y no en partes de la solución como anhelamos las grandes mayorías nacionales.

La marcha liderada a través del FaceBook por quienes la denominaron “un millón de voces contra la FARC”, el 4 de febrero del 2008, fue hito fundamental para la paz del país, así como otro hito lo constituyó el desarme y desmovilización de la Confederación de Autodefensas. Si los líderes de la Marcha siguen siendo independientes, qué bueno sería que lideraran al lado de quienes se quieran sumar, en esta nueva ocasión y que han hablado de una nueva propuesta de paz. Dios lo permita, como la Comisión de Conciliación Nacional, que lidera el padre Darío Echeverri a nombre de la iglesia, quien volvió a enarbolar la bandera blanca y los ramos de olivo por medio del presidente de la confederación episcopal Monseñor Rubén Salazar. Como también el grupo Sainville convocado por Monseñor Nel Beltrán, ojalá se sume el grupo liderado por Jorge Rojas de Codhes y también el Movimiento de Colombianas y Colombianos por la Paz, que lidera la Senadora Piedad Córdoba, aunque este sigue siendo excluyente tanto en su conformación como en su objetivo.

¡Qué bueno que todos unidos puedan liderar, en un gran y único movimiento, una nueva convocatoria nacional por el fin de la guerra! y que pase nuestras fronteras para que su resultado nos represente verdaderamente a todos los Colombianos y Colombianas que soñamos con la paz, y que exijamos -en un tiempo determinado- la culminación del conflicto nacional mediante una negociación política con todos los actores armados que generan violencia y que la verdad y la reconciliación, sean garantía de mejores tiempos para todos. Ante esa voluntad expresa, nada podrá hacer el Gobierno diferente a cumplir la voluntad del pueblo y si es verdad que los actores que persisten en armas piensan y luchan por una Colombia en donde quepamos todos, no les quedará otro camino que sentarse en la mesa de negociación para hablar solamente de la continuidad de la lucha política en los espacios democráticos, sin las armas.

El entonces Senador Demócrata Barack Obama escribió: “en la mayoría de países del mundo, la democracia ha surgido a partir de un despertar local”.

El Gobierno americano ya lo entendió y por eso se pronunció y nos acompañará. Lástima que haya sido después de 60 años y después de habernos motivado a empuñar las armas como medio político de lucha contra el comunismo para después dejarnos solos y quedarse viendo a los colombianos desde la distancia, acabarse entre sí. Ya era hora de que entendieran que es la única vía posible para parar la guerra entre colombianos, para acabar con la producción y exportación de narcóticos que la retroalimenta, que corrompe y que ha degenerado al mundo por generaciones; que se entienda que es hora de atacar la corrupción para poder darle paso al bienestar de las mayorías y abrir los espacios políticos, cerrados por quienes han vuelto nada los partidos tradicionales. Nos asiste el derecho de dar vida a una nueva expresión política Social Demócrata en Colombia. Nunca es tarde para llegar ni para acompañar, mucho menos para empezar. Pero hagámoslo ya.

El embajador Brownfield representando el Gobierno americano, y jugando de pitcher, lanzó la primera bola para que los colombianos reaccionáramos y la bateáramos, para poder llegar con firmeza a esa primera base y lograr avances con seguridad en esa difícil carrera que queremos anotar los colombianos a favor de parar la confrontación armada y poder dedicarnos a elaborar los instrumentos que permitan ir erradicando las causas que han generado nuestra violencia individual o colectiva: la injusticia y la opresión, la ignorancia y la miseria, la intolerancia y la discriminación.

Colombianos y Colombianas, si no aprovechamos estas nuevas realidades políticas acogiendo estas recomendaciones y aceptando el acompañamiento, no habrá espacio en el tiempo para culpar a nadie diferente por nuestro desamor a Colombia y nuestra falta de compromiso con un futuro sin violencia, sin narcotráfico y sin exclusión. No habrá a quién ponerle el espejo retrovisor en la historia para culpar a otros porque el bumerán se nos devolverá a señalarnos.

Llegó la hora de sumar nuestras voces en un solo coro de esperanza que acoja las recomendaciones del Gobierno de los Estados Unidos y que nos conduzca a una mesa de negociación política para resolver, de una vez por todas, nuestro eterno conflicto civil. Llegó el momento de darle la bienvenida a quienes desempeñan a su pesar, y al costo enorme de tantísimas vidas de su Pueblo, el papel de policías del mundo, a sus recomendaciones, a su acompañamiento y a su garantía a favor de todos mis compatriotas. Llegó la hora de hacer de la paz una política de Estado enraizada en nuestro Pueblo. Llegó la hora de darnos una gran oportunidad hacia la Paz y Reconciliación, si de verdad pensamos en una Colombia en donde quepamos todos.

Colombianos y Colombianas, llegó la hora de movernos con la mayor audacia para que nuestra actitud y nuestros actos nos generen la gran esperanza de que ahora sí es posible concretar el gran sueño de las mayorías de vivir libres, en paz y con justicia social. Esperanza y determinación hacia la Paz frente a las dificultades que se nos presentarán. Esperanza y determinación frente a las incertidumbres que deberemos vencer. Esperanza y determinación para hacer posible lo que hasta hoy fue un imposible. Colombianos y Colombianas, que nadie diga de nosotros que el reto de la Paz nos quedó grande. Nos llegó la hora de creer firmemente que nos espera a todos un futuro mejor y de comenzar a hacerlo realidad.

Ahora, sí se puede. Ahora sí podemos. Con la bendición de Dios, y la ayuda de todos los hombres y mujeres de buena voluntad que soñamos que todas Las Américas avancemos en este siglo XXI hacia nuestro destino manifiesto de ser todos los americanos ciudadanos de la misma América, de sur a norte, de este a oeste, desde Alaska hasta la Tierra del Fuego.

Rodrigo Tovar Pupo

mayo 06, 2009

CARTA ABIERTA DE EX JEFES DE AUTODEFENSAS AL PRIMER CONGRESO INTERNACIONAL DE DDR

Colombia, 4 de mayo de 2009
I Congreso Internacional de Desarme, Desmovilización y Reintegración
Cartagena de Indias, Colombia
CARTA ABIERTA
Distinguidos Organizadores, Ponentes y Asistentes al Congreso


Cordial saludo.

Nos comunicamos en nuestra calidad de Miembros Representantes en la Mesa de Paz con el Gobierno nacional de las extintas organizaciones de Autodefensas Colombianas, investidos de la representación en el marco del proceso de diálogo, negociación y firma de acuerdos abierto por resolución 091 de la Presidencia de la República del 15 de junio de 2004.


En 2002, en el apogeo de nuestra existencia como organización armada, tomamos la decisión política de proponer al Gobierno nacional el abandono de la lucha armada a cambio del ejercicio pleno de nuestros derechos políticos dentro de la Constitución.


El Gobierno aceptó y uno de los temas concertados fue que habría interlocución entre ambas partes y la Comunidad Nacional e Internacional. Por razones que seguimos sin comprender, tal interlocución comenzó siendo limitadísima y acabó siendo nula.


Hoy lamentamos no estar ilustrándonos de primera mano sobre procesos de Paz y Reconciliación en otros lugares del mundo y estar impedidos para compartir nuestras experiencias ante tan calificado auditorio ávido de escuchar todas las voces involucradas en la construcción de la Paz en Colombia.


Celebramos que este Congreso de Cartagena inaugure un diálogo más fluido donde las autodefensas desmovilizadas podamos próximamente participar con nuestras ponencias en reuniones fecundas para la paz y reconciliación. Lo jurídico es un componente esencial del proceso, pero lo humanitario, lo social y lo político necesitan también nuestra presencia activa, intercambiando vivencias y propuestas que son cruciales para el éxito de la reintegración y la no perpetuación del conflicto armado, tras seis décadas de violencia.


Reivindicamos la Justicia como un derecho irrenunciable de nuestra sociedad y de la humanidad y sostenemos los valores de la Verdad y la Reparación, condiciones sustantivas de la Justicia; por eso, a la vez que avanzamos en el componente jurídico de nuestro proceso, tenemos la convicción y determinación de honrar nuestros compromisos con la Verdad histórica y la Reparación a las Víctimas.


Nuestra pasada participación en el conflicto armado colombiano nos brindó una perspectiva única para la interpretación de los fenómenos militares, sociales, políticos y económicos ligados al desarrollo de la confrontación, sin cuya adecuada comprensión, difícilmente nuestra sociedad podrá construir los instrumentos necesarios para la superación de la misma. Es por ello que ponemos al servicio de la causa de la Paz nuestra experiencia y capacidad de mediación ante todos los actores armados con el fin de abreviar el plazo que conduzca al cese del fuego y hostilidades de todas las partes enfrentadas, así como el desarrollo de un proceso de desarme, desmovilización y reintegración que, sin renunciar a la aplicación de la justicia transicional y las penas alternativas, promueva que la verdad de todos los actores sea conocida, no para abrir más heridas sino para comenzar a cerrarlas definitivamente.


Con sentido aprecio y consideración,



CIFUENTES, LUIS EDUARDO
COBOS TÉLLEZ, EDWAR
DUQUE IVÁN, ROBERTO
HASBÚN MENDOZA, PEDRO
IZASA ARANGO, RAMÓN MARÍA
JIMÉNEZ NARANJO, CARLOS MARIO
LA VERDE, JORGE IVÁN
LINARES, JOSÉ BALDOMERO
MANCUSO GÓMEZ, SALVATORE
MARÍN ZAPATA, JOVANNY
MARTÍNEZ GOYENECHE, DIEGO
MEJÍA MÚNERA, MIGUEL ÁNGEL
MURILLO BEJARANO, DIEGO FERNANDO
PÉREZ ALZATE, RODRIGO
PIRABÁN, MANUEL DE JESÚS
RENDÓN HERRERA, FREDY
TOVAR PUPO, RODRIGO


Siguen las firmas………..

mayo 04, 2009

132. La oferta de Paz al País y a las FARC no puede salir sino de Uribe

4 de mayo de 2009


ASÍ LA VEO YO

Las FARC no saldrán solas de su laberinto, requieren ayuda y comprensión humanitaria


Por Juan Rubbini


juanrubbini@hotmail.com
http://www.lapazencolombia.blogspot.com/





“Para conocer realmente un objeto, hay que abarcarlo, estudiar todos sus aspectos, todas las conexiones y todas las ‘mediaciones’. Nunca lo lograremos por completo, pero la exigencia de la multilateralidad es una garantía contra los errores y la rigidez” (Vladimir I. Uliánov, Lenin)



Todo hace pensar que las FARC están más cercanas de incubar un escenario de implosión que de disponerse a iniciar un proceso de paz que parta de la convicción unánime de sus dirigentes de dar por cerrado su ciclo de vida como organización armada. En cualesquiera de ambos casos el resultado será el mismo: la aparición de nuevas ‘bandas emergentes’ consecuencia de la degradación de los principios revolucionarios y su mixtura con el oportunismo ‘narco’ y la cursilería chavista.


No hay señales que indiquen que el narcotráfico esté ni siquiera próximo a extinguirse en la próxima década así como tampoco resulta probable profetizar un colapso en el corto plazo del régimen que encabeza Hugo Chávez. Ambos son los puntales que sostienen la diplomacia fariana y su nada desdeñable poder de fuego.


Pero tampoco hay nada que indique que un eventual desembarco de las FARC en la vida democrática le vaya a producir favorabilidad política. Sus últimos diez años de actividad han sembrado en el pueblo colombiano un sentimiento de rechazo contundente que las volvería nada en las contiendas electorales.


Paradójicamente hallarían las guerrillas en los sectores de la socialdemocracia y el mismo Polo bastiones competidores que reducirían aún más sus perspectivas en las urnas. Así las cosas las FARC serían objeto del voto castigo no solo por su pasado violento y predador sino también por quienes desde la izquierda se resistirían a formar alianzas con integrantes del Secretariado y del Estado Mayor Central fariano. Con rivales que le sobrarían en el campo de la izquierda ¿cómo pensar siquiera en poner en aprietos a sus enemigos declarados en el centro y la derecha?


Declaró alguna vez Salvatore Mancuso que ‘la mejor guerra es la que no se hace y la peor guerra es la que se pierde”. Aplicado a las FARC cómo no admitir que su derrota en la guerra es su distancia del poder, tan lejano hoy por la victoria militar inimaginable como por la solución política que les abriría el camino hacia la derrota electoral. Porque pensar que obtendrán por milagro de una negociación lo que pretendieron y no lograron alcanzar por la victoria militar suena tan delirante como totalmente ajeno de cualquier realismo político.


Durante muchos años se dijo aquello de que el Estado perdía la guerra con las FARC por el solo hecho de no ganarla, y que también las FARC ganaban la guerra por el solo hecho de no perderla. La cosa no resultó así, ni tan simplona ni tan reduccionista. Lo cierto fue que las FARC no ganaron cuando debieron haberlo hecho –antes del derrumbe de la Unión Soviética y de los países comunistas en Europa- y tampoco cerraron una buena negociación política cuando debieron haberla concretado –en los tiempos del Caguán y Andrés Pastrana. Las FARC perdieron la guerra cuando políticamente no la ganaron, y las guerras que no se ganan, no se empatan, las gana el enemigo. En este caso ganó la democracia, ganó la izquierda democrática. La izquierda no tiene el poder en Colombia pero participa del juego democrático y esto es pura derrota para las FARC, porque alguien ocupó el espacio que estuvo esperando por las FARC desde 1991. En política los espacios que uno no ocupa los ocupa el adversario, o el competidor. Entre Uribe –ocho años en la Casa de Nariño- y el Polo –con alcaldías consecutivas en Bogotá- le cerraron a las FARC todos los caminos al poder democrático.


Esto en lo estrictamente militar y político, donde la derrota estratégica es evidente y concluyente para los intereses de las FARC. Pero si entramos en los terrenos de la Justicia, la Verdad y la Reparación ¿qué otro futuro les queda a las FARC después de entregar las armas que la cárcel y la extradición? Y no solo eso sino la posibilidad nada remota que sus testimonios se lleven para la cárcel a centenares o quizás miles de funcionarios públicos, políticos, empresarios, militares, policías.


Por donde uno lo vea la conclusión más sencilla es que nada habría que esperar de las FARC en materia de proceso de paz. Porque un proceso de paz donde no puedan imponer sus condiciones sería una claudicación para las FARC, y el País no aceptaría que la democracia sacrificara su triunfo que tanto dolor, sacrificio y muerte le costó.


Llegados a este punto la cuestión es razonar para salir de la “sinsalida” si no es que llegó el momento que el presidente Uribe tome la iniciativa directamente en su persona de hacerle ofertas al Secretariado y al País que el Secretariado no pueda desechar sin ajustarse definitivamente la soga al cuello, y que la sociedad nacional e internacional validen con tal de poner fin a seis décadas de violencia, y estrechar el cerco sobre los cultivos ilícitos.


Uribe tiene poder suficiente en Colombia –y lo tendrá aún más en el próximo Congreso si tal propuesta de paz cala en la ciudadanía- para promover cambios sustanciales y transformadores que ataquen problemas estructurales de la sociedad y la economía, las regiones y las zonas de colonización y frontera, que otorguen a las FARC una salida honorable del conflicto. “Pari passu” Uribe deberá promover y pedir aprobación del Congreso de una ampliación y perfeccionamiento de la Ley de Justicia y Paz por única vez y por un tiempo limitado y breve, no en desmedro de la Verdad, la Justicia y la Reparación sino incluyendo la participación de todos los involucrados, actores armados ilegales, estatales y sociales, colaboradores o cómplices, viabilizando que la Verdad y la Reparación se compatibilicen con la justicia transicional y las penas alternativas, no necesariamente la cárcel ni la extradición.


Eso en lo interno, porque en lo externo Uribe también tiene en Venezuela, Brasil, Cuba, España y Estados Unidos cinco países amigos de la Paz que tendrán la gran ocasión de poner el hombro a la solución humanitaria, social y política.


La oferta tiene que ser grande y generosa con los actores armados ilegales y tiene que surgir de Uribe, a él le corresponde tomar la Bandera de la Paz, no hubo ni existe en perspectiva ningún otro Presidente de Colombia con el poder legitimador de haber derrotado a las FARC en el campo militar y también en el político.


Abrir para Uribe su corazón grande en esta coyuntura histórica irrepetible no va en contravía con su mano firme y triunfadora. Por el contrario, no hay mejor victoria política que la Paz ni mejor destino para Colombia que la Reconciliación. Un político sagaz e intuitivo, con el olfato único e insuperable del actual Presidente no hace probable que deje pasar bajo sus narices la inmejorable oportunidad que se le presenta de enhebrar en la misma aguja de su Segunda Presidencia los hilos que conduzcan a partir de 2010 a la paz y la continuidad de su proyecto político.



Así la veo yo.



Los 132 artículos que componen la serie publicada –iniciada en marzo de 2005- de ASÍ LA VEO YO están a disposición del lector en http://www.lapazencolombia.blogspot.com/
También encontrarán en este sitio los artículos que integran la serie PARADERO 2010 iniciada en diciembre de 2008.