octubre 24, 2013

209. El que no hace los goles los ve hacer


ASÍ LA VEO YO - Año 9

Colombia está pariendo un ‘bipolarismo’ nuevo, solo falta legitimarlo en las urnas
Por Juan Rubbini
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Santos, Farc, Vargas Lleras… ¿habrán oído alguna vez aquello que dice “el que no hace los goles los ve hacer? Porque Colombia entera está exigiendo goles. Y goles son amores, no buenas razones.

¿No será acaso que lo de La Habana no convence a Colombia por su falta de genuina representatividad? Pregunto en voz alta: ¿será que a la hora de las definiciones, ni Santos representa mayoritariamente a la derecha, ni las Farc representan mayoritariamente a la izquierda? Me refiero a si no será en cambio que se representan solo a sí mismos, sus propios intereses, y obsesiones... ambos minoritarios  Y que hay otra derecha y otra izquierda que ya se ganaron mayoría de edad en Colombia. Preguntas que uno se hace intentando comprender ¿por qué si Colombia quiere mayoritariamente la paz, mayoritariamente no está de acuerdo en quiénes, cómo y qué se está negociando en Cuba?

En 2014 el histórico bipolarismo a la colombiana podría estar destinado a sustituir sus actores tradicionales… lo que ha sido entre ‘liberales’ y ‘conservadores’ estaría a un tris de convertirse en puja por el poder entre ‘polistas’ y ‘uribistas’. Si Santos está convencido que a la segunda vuelta presidencial llega porque llega puede quedar totalmente desairado en sus cálculos… si se da lo que comienza a ser premonición a voces… que uribistas y polistas, o uribistas y polistas, disputarán la segunda vuelta. El futuro político de Santos sería –paradójicamente- el de ¿liderar? las tercerías… y contar para ello con los negociadores de La Habana y sus simpatizantes, los unos y los otros. Que los une no el amor sino el espanto, pero algo es algo, algo los une.

La izquierda se ha ganado un lugar destacado en la política colombiana y lo ha ganado a pesar del contrapeso de las guerrillas, que no han hecho la revolución ni menos han sido altruistas pero sí han espantado –y siguen espantando- muchos votos -¿millones?- que de no existir las Farc habrían engrosado el caudal electoral de las izquierdas. Para la derecha dura en Colombia, nada mejor que las Farc, santo remedio a sus evidentes limitaciones.

La derecha ha conseguido con Uribe desligarse del lastre de la hegemonía conservadora y ha ganado 2 presidencias con su liderazgo en 2002 y 2006 a pesar del contrapeso del ‘paramilitarismo de Estado’… a pesar de la derecha armada –y no con sus centenares de miles de votos como insisten algunos-, centenares de miles de votos que no alcanzan a resultar decisivos a la hora de contar los millones y millones de votos que recogió Uribe en la década pasada.

Pero en 2014 y con las autodefensas ya desmovilizadas el ‘uribismo’ podrá llegar a la segunda vuelta, incluso ganar en primera vuelta si acierta al escoger un candidato moderado, sin necesidad de ninguna ‘votación atípica’ sino con millones de votos ‘típicamente’ de derecha y uribistas. Y no pocos centristas que nunca serán ‘furiuribistas’ pero que votarán a Uribe aunque más no sea para castigar a Santos.

El Polo ha recorrido ya un ancho y largo camino –por años- de diferenciación política y de compromiso leal con los principios democráticos respecto a las Farc y el Eln. Trayectoria que se ha profundizado y manifestado elocuentemente durante la presidencia de Santos. Nadie puede pensar seriamente a estas horas que Farc y el Polo –y los progresistas de Petro y de Navarro- no compiten arduamente entre sí para liderar la izquierda y hacer triunfar sus banderas. Se distinguen y contraponen entre sí nítidamente y además, no comparten en absoluto para el siglo XXI aquello de la ‘combinación de todas las formas de lucha’.

Paradójicamente entonces, ante la reafirmación ‘uribista’ y la afirmación del Polo, la tercería en 2014 le corresponderá liderarla a Santos, aglutinando tras de sí al ‘antiuribismo’ visceral, al centrismo vacuo que no es ‘ni chicha ni limoná’… y a los negociadores de La Habana que no a las Farc que dan la pelea en Colombia y a estas alturas están tan cerca de La Habana como las ‘bacrim’ lo están de las autodefensas desmovilizadas y en Justicia y Paz.

La habilidad de ‘uribistas’ y ‘polistas’ radicará entonces en ganarse los votos y la buena voluntad y credibilidad de quienes no quieren más guerras, ni más polarizaciones extenuantes ni más retórica ‘políticamente correcta’ pero ‘políticamente insustancial’. Y también radicará en saber enfrentarse entre sí –‘uribistas’ vs. ‘polistas’- con altura democrática, con argumentos convincentes y con el don del respeto mutuo de la diversidad que encarnan. Y el respeto a todos los demás, claro.

Colombia tiene mucho y bueno por ganar en términos de gobernabilidad, de consenso y de bienestar social si el nuevo bipolarismo en ciernes, entre ‘uribismo’ y ‘polismo’, entre derechas e izquierdas, pone en el centro de la discusión la necesidad de alcanzar la paz, el derecho de acabar con las injusticias sociales y los beneficios de la alternancia democrática por encima de cualquier sectarismo, unanimismo y coerción. Hasta lo de la ‘reelección’ presidencial inmediata tendrá que ser revisto y acordado por el nuevo bipolarismo.

Más que hacia partidos dominantes, o ‘clientelistas unidades nacionales’ veo a Colombia orientarse hacia sanas coaliciones amplias y representativas, participativas con el clamor popular, donde derecha e izquierda sean opciones válidas pero no excluyentes, opuestas pero no enemigas.

Quiero imaginar –y hago votos- que en el ámbito de esas amplias coaliciones democráticas haya espacio y representación suficiente para que quienes desmovilizados de los grupos armados enfrentados durante décadas quieran participar en política, hacer oír su propia voz y dejar constancia activa sobre que jamás de los jamases regresarán a tomar las armas, a ofender y lastimar a nadie. También las víctimas, todas las víctimas, tendrán que ser escuchadas y tenidas en cuenta.

Ojalá se verifique cuanto antes, entonces, aquello de ‘cambiar las balas’ por las palabras, la democracia asediada por la democracia fortalecida.

Sin discriminación, sin exclusiones, sin favoritismos.

Para lograr esto el Polo y los ‘uribistas’ tienen la primera palabra. No son los únicos pero es con ellos con quienes la cosa se pondrá en marcha. Pasa principalmente por ellos, por su iniciativa y acuerdo. No por Santos, no por Farc. No ahora, al menos.

Y que truene el escarmiento, también el perdón, que la voz del Pueblo, tenga la última palabra.

Que se haga la luz, por favor, que se haga auténtica Justicia, por Dios.


Así la veo yo.


Los 209 artículos que componen la serie publicada –iniciada en marzo de 2005- de ASÍ LA VEO YO están

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octubre 15, 2013

208. Las vueltas que tiene la vida, ¡mi Dios!


ASÍ LA VEO YO - Año 9

Con el diario del lunes es más sencillo acertar

Por Juan Rubbini
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“A los que andan por la vida arruinando la de otros, y luego siguen como si nada RECUERDEN: la vida es un círculo, todo vuelve y te pega donde más te duele” (Mafalda)


Con el diario del lunes es más sencillo acertar… No desdeñemos, por esto mismo, por la necesidad imperiosa de acertar, la importancia de los diarios del lunes. Al menos estaremos a tiempo de arribar en mejores condiciones al domingo siguiente. Y al inevitable lunes que aún es futuro. Nuestro futuro.

Las Farc se equivocaron feo de estrategia en La Habana.



Decidieron escoger el camino más largo y culebrero, al emprender ‘una intrincada maniobra de movimientos dialécticos y posiciones ladrilludas’ frente a la guerra y la política, cuando debieron haber abreviado y simplificado su lenguaje colocando sobre la mesa una sola cuartilla sobre su eventual no reclusión y no extradición, sobre su participación en política y sobre su entrega de armas y desmovilización. Una propuesta sencillísima de entender, un plazo rapidísimo de aplicación y un ‘mea culpa’ sobre errores y horrores que jamás debieron haberse cometido. Por primera vez en mi vida creo que coincido con Ernesto Samper Pizano, ‘una paz espress’, no cabía otra. No cabe otra.

El diario del lunes no hace más que confirmar lo que no pocos ‘influyentes’ –a derecha e izquierda- presagiaban malévolamente para los ‘paras’… que Uribe y Auc podían acordar sobre ‘el reconocimiento político’, las ‘cárceles rurales’ y ‘las penas alternativas’ lo que quisieran… que el Congreso ‘parapolítico’ podía avalarlo… pero que el mundo no lo dejaría pasar. Entonces, se felicitaban por ello, brindaban por ello, escupían hacia arriba… hoy se lamentan, pero no pueden evitar la saliva que  desciende sobre sus hombros por pura ley de gravedad.

Es que con el antecedente tan cercano de los ‘paras’ en Ralito… Que hasta la Corte Penal Internacional aceptó. Verdad, Justicia y Reparación. Que validó la OEA, ambientó la Iglesia y hasta Vivanco y la ONU terminaron por validar. ¿Cómo hacer ahora borrón y cuenta nueva con lo que Santos dizque ofreció y las Farc ni siquiera… ni siquiera salieron a apoyar, como si sintieran ‘vergüenza ajena’…?

¿Imaginaron las Farc que con ellos la cosa sería diferente? ¿Quién se los hizo creer? Lo increíble e imperdonable es que Santos también creyera que con las Farc podía ser diferente.

La palabra clave aquí es ‘desmesura’… ‘desmesura’ de Santos al ofrecer lo que no está en sus manos ofrecer… ‘desmesura’ de Farc al exigir aquello que no hay en el mundo quien le pueda conceder.

Soy de los que cree que esta vez las Farc sí quieren la paz, sí quieren dedicarse a otra cosa distinta que ‘hacer la guerra’… pero alguien tiene que hacerles entender que ¡unilateralmente y ya! basta de ilegalidad, de violencia, basta de ‘armas tomar’, basta de chantajear y extorsionar… quédense a vivir en Cuba o dónde les plazca pero si vuelven a Colombia que no sea para ‘enfusilarse’. Firmen el empate, que hasta perder en La Habana les dará más derechos que vencer.

Y Santos… no veo por dónde tendrá la oportunidad de un segundo mandato presidencial. Porque si se sentó a conversar con las Farc para ofrecerles algo más que lo que Uribe prometió a las Auc (y esto, lo de Ralito, ya es hora que el País lo sepa, tal como fue, sin tapujos, ni agregados ni quitas)… sus razones habrá tenido, pero que la embarró, la embarró… y como si los tuits de Uribe no fueran suficiente dolor de cabeza ahora penden sobre su cabeza las ‘amenazas’ de Timochenko de contar ‘las verdades’ del proceso.

Si Santos no se fue de boca, si no prometió a las Farc otra cosa que lo que la Corte Penal Internacional –y la OEA, y la ONU, y HRW- ya aceptaron como mal menor… en un caso para quitar de la escena del conflicto armado el ‘paramilitarismo’ de las Autodefensas, y en otro para borrar las Farc del mapa de la guerra, se le está acabando al Presidente el tiempo de manifestarse y poner claridad sobre tan delicada materia. Así mataría tres pájaros de un tiro… sacaría del ‘limbo’ el proceso con las Autodefensas, sinceraría el proceso con las Farc y sentaría las bases del proceso con el Eln.

Asunto de vida y muerte, claro. Porque de eso se trata la guerra, el conflicto armado. De matar o morir se trata. Y si sobre algo hay unanimidad en Colombia es que esta ‘carnicería fratricida’ debe terminar cuanto antes. Las autodefensas lo comprendieron entre 2002 y 2004… y los sobrevivientes encarcelados están que salen en libertad, están que aguardan ser repatriados… han declarado que se la juegan toda por vivir en un País en paz. Ellos hicieron su parte en cuestión de someterse a Justicia y Paz –lo siguen haciendo- ¿tanto les cuesta a las Farc y al Eln hacer lo mismo? Y no digo siquiera de entregarse para que los metan presos ni de someterse a la extradición sino de dar por terminada su ‘guerra de posiciones y movimientos políticos en La Habana’ y sus hostilidades en Colombia para reconocer de una vez y para siempre que ya no tiene ningún sentido, ninguna lógica, ningún futuro, seguir apostando por la guerra. Y que ni locos se meten en otra guerra, ni continúan en esta.

Perder en este caso, sería para las Farc no ya ganar un poco (a lo Maturana) sino ganar muchísimo. Nada menos que ganar la batalla por la Vida, con mayúscula. Y eso sí que Colombia y el mundo se lo reconocería, sus víctimas también. Como empieza a suceder, paso a paso, y muy lentamente, con los desmovilizados de todos los grupos que ya emprendieron el camino felizmente sin retorno hacia la vida, la libertad, la familia.

Mientras tanto, cada día avanzan políticamente los uribistas… y no porque hayan sido maravillosos, sino porque quienes gobernaron antes y después que ellos, no fueron mejores. Y eso les da suficiente margen y votos para seguir compitiendo con posibilidades enormes de ganar. Y esto ya es sabido en La Habana, en Colombia y démoslo por seguro, en Washington también.

Si Uribe acierta en el modelo de negociación a ofrecerle a Farc y al País pone Presidente en 2014… por el lado más impensado puede estallar la paz.

Las vueltas que tiene la vida, ¡mi Dios!


Así la veo yo.


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octubre 01, 2013

207. Hasta donde sea posible: ‘políticos’ abstenerse


ASÍ LA VEO YO - Año 9

Entre Navarro, Vargas Lleras y Zuluaga está ‘el man’

Por Juan Rubbini
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Comenzado el mes de octubre, seamos ‘realistas’ y simplifiquemos los términos de la ecuación política… ‘eliminemos’ en ambos lados ambos candidatos Santos… ¿qué nos queda? El Polo, sí, claro, el Polo… pero ¿alguien piensa ‘seriamente’ que el Polo ganará una elección presidencial en los próximos años? Ni Clara López –con los pies sobre la tierra- prevé un escenario de ese tamaño. Tampoco Robledo –político inteligente y capaz.

¿Quién nos queda? Navarro, Vargas Lleras y Zuluaga. Presidenciables los tres. Representativos los tres. Buena gente los tres. ¿Los tres? Asumamos por un momento que sí. Que los tres son buena gente, que son presidenciables, que son representativos.  

A partir de 2014 Uribe será Senador de la República. No estará muy solo que digamos, en el Congreso, sino todo lo contrario. Entre uribistas y antiuribistas lo convertirán en el centro del debate nacional. Recordemos que para un uribista no hay nada mejor –políticamente- que un antiuribista. Los uribistas votan por Uribe y los antiuribistas se encargan que a Uribe no le falten votos. Paradojas de la política.

¿Por quién ‘votarán’ las Farc no teniendo a Santos candidato? Nunca por Navarro. Extremista de izquierda que se precie de serlo no vota por la izquierda –menos por el centro izquierda-, menos por Navarro. ¿Entonces por Vargas Lleras? Ni locos que estuvieran, si hay un político en Colombia que por definición no es del gusto de las Farc es Vargas. Vargas Lleras tampoco es del gusto de los uribistas ni lo será de los ‘santistas’ si lo ‘traiciona’ al Presidente.

Zuluaga. Las Farc votarán por él. Apuesto cien contra uno. Nada más político para las Farc que sentarse a negociar con Uribe. O morir echando bala contra Uribe. Otra paradoja de la política. Nada mejor para las Farc que jugarse a todo o nada con quien representa la otra cara de Colombia, el reverso de su medalla. A ‘vencer o morir’ contra Uribe en una mesa de negociación o en el monte. Con el que es. Con quien también quiere ‘revolucionar’ a Colombia, no desde la extrema izquierda, pero sí revolucionar a Colombia. Si de ‘refundar el Estado’ se trata nadie mejor que la fórmula Uribe-Farc. Para acordar sus términos –de largo, de ancho y profundo- nada más ‘revolucionario’ que lo que puede surgir de una negociación ‘mano a mano’ – sin cartas marcadas - entre Uribe y las Farc.

Y no estoy hablando de Uribe el político –que vaya si lo es, para bien y para mal. Político que se precie no carece de su buena dosis de politiquería. Que lo digan si no los ‘paras’… Comenzaron negociando con el Uribe político –hasta estadista si se quiere, y acabaron negociados por el Uribe politiquero lanzado a la reelección. Lo dice la letra de un tango: ‘hoy un juramento, mañana una traición’. Amores de estudiante en Ralito, La Ceja, ‘paredón y después’ – ¿hasta cuándo? - en cárceles de Colombia y de EEUU. Antecedente funesto que hoy no deja dormir ni razonar tranquilas a las Farc. Sobre tal antecedente Uribe tendrá que reflexionar y pronunciarse. Para remover la piedra del Peñol que pesa sobre su capacidad y voluntad de acordar la Paz.

Prefiero apelar aquí al Uribe expresión de un Pueblo que siente la política sintonizado con Uribe y solo con Uribe. Lo que hace de Uribe insustituible, para la guerra… y ‘mal que les pese’ a sus enemigos, también insustituible para la paz. Con las Farc, claro, también con el Eln, incluso con las Auc. Porque se cierra el círculo o se cierra. No hay opción… o todos en la cama, o todos en el suelo. Es lo que Juan Manuel no ha entendido o no ha querido entender. Que cualquier paz exitosa debía comenzar a gestarse allí donde Uribe la había dejado botada… precisamente en Ralito con las Auc y con el Eln en La Habana. Pero Santos, qué desilusión… si no ha sabido hacer las paces con Uribe que le sirvió los votos en bandeja… ni firmar los acuerdos con las Auc, ni retomar los diálogos con el Eln… ¿estuvo alguna vez capacitado para llegar a algún Pereira con las Farc? Hoy creo decididamente que no… no lo está hoy, no lo estuvo ayer, y menos lo estará mañana. Perdón a ‘mis lectores’ por no haberlo anticipado. Lo de la incapacidad manifiesta de Santos para hacer la Paz…

No sé si esta columna me está saliendo ‘políticamente correcta’. Creo que no. Pero de políticos ‘políticamente correctos’ como Santos –es solo un ejemplo-, o de socios políticos como un Roy, un Cristo… en fin, como… editorialistas y columnistas que abundan y son por todos (y todas) conocidos (y conocidas)… ya no solo hay hartera… la era está gestando un corazón, pero un corazón indignado… dispuesto a traer a Uribe y a las Farc, al Eln y también a los exparas –y a los paras en actividad- de las orejas y el rabo hasta la mesa de la paz… a la brava, si toca, pero que se sienten todos, que no pase de agache ninguno, que no se pretenda ‘ningunear’ a ninguno… a negociar se ha dicho, pero en serio, sin Pastranas, ni Santos, ni Samperes ni Gavirias… políticamente muy correctos, todos, pero a la larga cortados todos por las mismas tijeras ‘politiqueras’, esas malditas tijeras de sastre presidencial a la medida de sus propias e insoportables –y malditas- vanidades… esas tijeras son las que urge echar al fondo del mar… no a los sastres (editorialistas, columnistas, jefes de debate) ni a los ex presidentes mencionados, para que así asistan pero ‘de a pie’ al espectáculo que Colombia se debe a sí misma de amanecer y descubrir en 2014 que sí al fin ‘cesó la horrible noche’…

Este País lo arreglan entre las Farc, el Eln, las Auc, Uribe… de la mano con el próximo Presidente…

Votaría con entusiasmo y sin ‘ideologismo’ por quien de los tres, Navarro, Vargas Lleras o Zuluaga, ofrezca en su Plan de Gobierno más garantías creíbles y confiables de Paz y Reconciliación… y last but not least esté dispuesto a atender –sin polarizar- el clamor de los ciudadanos y ciudadanas del común, de las ciudades y del campo.

Y si necesitan una mano… por favor, que no sea sino la de Francisco… el que vive en Roma, claro.

Mejor dicho, hasta donde sea posible: ‘políticos abstenerse’.


Así la veo yo.


Los 207 artículos que componen la serie publicada –iniciada en marzo de 2005- de ASÍ LA VEO YO están

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