marzo 27, 2014

218. 10 ‘paces necesarias’ (o 10 ‘sapos a tragar’) en el camino de la Paz

ASÍ LA VEO YO - Año 10

La ‘pequeña vía’ horada la piedra, abre la trocha, despeja el camino

Por Juan Rubbini
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“No debemos considerar pequeño el comienzo de nada, ya que poco a poco empieza a hacerse grande, sobre todo por si despreciarlo no se le va poniendo límites” (Plutarco)



La naturaleza humana exige el libre juego de los opuestos como inexorable y vital. Los extremos no solamente se tocan, se lastiman, también se necesitan. Lo ‘puro’ y lo ‘impuro’, el ‘bien’ y el ‘mal’ son dos caras de la misma moneda, y fatalmente somos nosotros (‘nos’ y ‘los otros’) la moneda. Reconocerlo en tiempos de conflicto, de guerra, es el primer paso, la ‘pequeña vía’, que lleva a la solución, a la paz. La solución política negociada debe comenzar por el reconocimiento del otro distinto de mí –enemigo de mí- tan necesario para mí en su existencia como conveniente a mis propias necesidades –y viceversa. Más aún, se ha dicho y con razón que la guerra es la negación del ‘tercero’, cuando solo somos capaces de percibir la existencia de lo propio y lo del enemigo, como si nada valioso para nuestra propia vida existiera más allá de la lucha a muerte contra el enemigo, absolutizado como mal. Y sin embargo, los terceros, no solo existen sino que son parte del problema y como tales partes de la solución.

Convocar a la solución política negociada del conflicto armado colombiano requiere además de reconocer la existencia del mismo, reconocer su naturaleza  y a todos sus actores, sujetos activos y pasivos, involucrados. Cuando Uribe comenzó a desarrollar su estrategia de guerra –y su contracara la paz- se halló conque la ‘parte guerrillera’ muy lejos estaba de querer sentarse a dialogar con su Gobierno. Por su parte, las fuerzas leales al Estado delegaron en su administración el poder de seguir haciendo la guerra o eventualmente ensayar aproximaciones de paz. Entonces, las autodefensas nacidas desde los inicios mismos del conflicto como matrimonio de hecho entre políticas de Estado (paramilitares) y urgencias propias de las comunidades agredidas militar y económicamente por la guerra desatada, alzaron su voz exigiendo ser escuchadas como ‘tercer actor’ del conflicto armado.

Pretender conceptualizar el conflicto armado colombiano como asunto de dos bandos –el del Estado y el de las guerrillas- ha sido un craso error, un error que se prolonga y produce consecuencias nefastas que nunca será demasiado tarde para reclamar su corrección.

En buena hora, Santos ha reconocido con todas las letras la existencia de las víctimas y la necesidad de satisfacer sus derechos vulnerados. Hasta comienzos del siglo 21, la teoría de los dos bandos enfrentados había logrado ‘ningunear’ la tragedia de las víctimas del conflicto armado, y los procesos de paz se concebían como acuerdos entre solamente dos partes: el Estado y las guerrillas.

Bastó que Uribe tuviera en 2002 el mérito de reconocer la existencia de un ‘tercer actor’ del conflicto armado y reconocerle su existencia autónoma del ‘paramilitarismo de Estado’ para que las ‘autodefensas’ salieran del ‘ninguneo’ y afirmaran ante Colombia y el mundo que no todo en Colombia eran dos bandos enfrentados: guerrillas y Estado, sino que la sociedad entera –y en particular la población campesina- se había visto involucrada –victimizada y también abandonada a su desgracia- asumiendo algunos de entre ella el rol de autodefensas nacidas de una poderosísima causa objetiva: los estragos del conflicto desatado entre guerrillas y Estado.

El Estado no solo se limitaba a las fuerzas constitucionales sino que el paramilitarismo de Estado había sido adoptado como estratégica ‘política de Estado’ -no únicamente debido a unas cuantas ‘manzanas podridas’- como Justicia y Paz terminó por develar. Pese a todas las evidencias, el ‘ninguneo’ de las autodefensas como ‘tercer actor’ del conflicto armado ha sido perversamente asumido por Estado y por guerrillas, unos limitando el fenómeno del ‘paramilitarismo de Estado’ a unas pocas ‘manzanas podridas’, y las autodefensas a un fenómeno delincuencial ligado al narcotráfico,  y otros, englobando naturalezas tan diversas como la de las organizaciones de autodefensas  y el paramilitarismo de Estado bajo una sola sombrilla y un único responsable: el Estado colombiano. Si en algo han coincidido los Gobiernos –excepto el de Uribe- y las guerrillas ha sido en negarle cualquier carácter de reivindicación social y política a las organizaciones de autodefensas.

¡Pues no!, después de Ralito resulta imposible negar no solo la existencia de las víctimas – de todas las víctimas- sino también la existencia de las autodefensas como realidad social, política y militar, emergente de las entrañas mismas del conflicto armado, sujeto de negociación política y desmovilización, como ‘tercer actor’ independiente y autónomo del Estado y de las guerrillas, con un pasado de guerra a cuestas, un presente de judicialización y condena, y un futuro de reinserción y ciudadanía plena, con plenos derechos, incluso políticos.

Lo anterior requerirá que haya en la construcción de paz unas cuantas ‘paces’ previas que realizar y/o unos cuantos ‘sapos a tragar’, según el caso y parecer de cada quien.

Digamos 10 al menos, sin exagerar:

1. Pedido de perdón, verdad y reparación, de todos los victimarios a todas las víctimas.
2. Justicia transicional, con penas alternativas, resocialización y compromiso de no repetición, para todos los actores ilegales del conflicto armado.
3. Derechos políticos plenos para todos los desmovilizados de todos los bandos.
4. Restitución de los derechos políticos plenos a todos los condenados por sus vinculaciones con actores del conflicto armado desmovilizados.
5. Procesos de solución negociada y sometimiento a la Justicia transicional para todos los factores de violencia existentes al momento de desmovilizarse Farc y Eln.
6. Circunscripciones electorales nacional y departamentales de Paz para todos los desmovilizados de todos los bandos.
7. Régimen judicial transicional y de excepción para todos los miembros de fuerzas militares y de seguridad del Estado, con pedido de perdón, penas alternativas, resocialización y compromiso de no repetición.
8. Participación de todos los desmovilizados en planes de erradicación y sustitución de cultivos ilícitos.
9. Participación de todos los desmovilizados en proyectos de preservación del medio ambiente y cuidado de los ecosistemas.
10. Participación de todos los desmovilizados en cuerpos de seguridad del Estado.

No se trata de ‘construir’ la Paz como si fuera de madera ni de cemento ni de acero sino de interiorizar la Paz en nosotros mismos y expresarla en nuestros actos públicos y privados, no como una concesión que le otorgamos a ‘los otros’ sino como un regalo que nos hacemos a nosotros mismos.

Porque ya fue dicho: la tal distinción entre ellos y nosotros solo existe en nuestra imaginación:

Para bien o para mal solo somos nosotros con los otros a bordo, fatalmente todos navegando sobre el mismo mar y animados por la misma sangre.

Cuanto antes lo comprendamos y obremos en consecuencia, mejor será. No hay otra.

Así la veo yo.


Los 218 artículos que componen la serie publicada –iniciada en marzo de 2005- de ASÍ LA VEO YO están
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marzo 20, 2014

217. 10 frases 'corticas y al pie' de los candidatos


ASÍ LA VEO YO - Año 10

Que en estas elecciones gane la Paz, la gran candidata de todos

Por Juan Rubbini
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“Lo bueno, si breve, dos veces bueno” (Baltasar Gracián)





Son al menos 10 las frases 'corticas y al pie' de los candidatos que quiero decirles a partir de hoy y durante toda la campaña a la Presidencia de Colombia.

Digo que al menos son 10 porque seguramente son unas cuantas frases más.





A saber:

1. Busquen la reelección si les place, pero más busquen la paz.

2. No dialoguen en medio de la guerra, solamente dialoguen.

3. Todo candidato es bueno, si es para la paz.

4. Abran bien los dos oídos y los dos ojos, la paz no llega por un solo oído ni por un solo ojo.

5. La paz reinará cuando callen todos los fusiles, todos.

6. La paz es un tesoro, pero nunca será botín político.

7. La paz no es de ningún color, quien le pinta apenas uno le roba todos los demás.

8. La paz no es de derecha, ni de izquierda, ni de centro, no es propiedad de ninguna ideología.

9. La paz no reconoce dueños, es de todos o no es de nadie ni es paz.

10. Hagamos la paz, no la guerra.

 
El candidato (o la candidata) que me responda con una afirmación convencida y con una sonrisa complacida todas y cada una de estas 10 frases tendrá mi voto asegurado, incluso el Presidente en ejercicio y el más amigo que haya sido o vaya a ser de las Guerrillas o de las Autodefensas.

¿Y si todos y todas finalmente me dan el sí a las 10 frases que he propuesto?

Entonces votaré por todos y por todas, y mi voto será justamente anulado.

¿Qué más da que me anulen el voto? si de todos modos, ¡Colombia habrá ganado!


Así la veo yo.


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marzo 13, 2014

216. 10 premisas falsas 10

13 de marzo de 2014
ASÍ LA VEO YO - Año 10

¿De esto se trata finalmente La Habana? 
¿Que todo cambie para que todo siga igual?

Por Juan Rubbini

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“Si queremos que todo siga igual, necesitamos que todo cambie” (Giuseppe Tomasi di Lampedusa, Il Gattopardo)

Declaró Santos en Chile esta semana y lo hizo fuera del país y después de las elecciones al Congreso (él sabrá a quién y por qué el mensaje y el momento):

“’Paras’ desmovilizados no tendrán nuevos beneficios”.

Lo que uno interpreta de tales palabras es que “prepárense colombianos y colombianas, las guerrillas –si se desmovilizan- recibirán unos cuantos beneficios más de los que recibieron las autodefensas al desmovilizarse; y si el castigo a éstos les pareció muy poco, tantas concesiones a las Farc les parecerá a muchos impunidad”. Sobre el diferente rasero no agregó nada que no sonara injusto pero moneda corriente al fin si nos atenemos a la ‘narrativa’ habitual sobre el conflicto armado.

Abro paréntesis.

Son al menos 10 las premisas falsas que circulan sobre el conflicto armado y la solución política negociada.

Digo que al menos son 10 porque seguramente son unas cuantas más.

A saber:

1. Las guerrillas sí son actores políticos del conflicto armado, las autodefensas nunca lo han sido. La apología del crimen revolucionario es apenas sana rebeldía, la ‘parapolítica’ es un cáncer maligno.

2. Las guerrillas sí son altruistas, las autodefensas nunca lo han sido. Las guerrillas se sacrifican por el bien común, las autodefensas solo se han beneficiado del mal social.

3. Las guerrillas sí quieren la paz, las autodefensas sólo querían acabar con las guerrillas. Las guerrillas hacen la guerra por necesidad histórica, las autodefensas solo han hecho la guerra en su propio beneficio.

4. Las guerrillas sí merecen derechos políticos porque sus ideales son políticos, las autodefensas nunca han tenido ideales políticos por lo tanto no merecen derechos políticos.

5. El proceso de Ralito fue un proceso entre amigos, de ‘yo con yo’, el de La Habana es entre enemigos jurados, sin ningún interés en común.

6. Las guerrillas sí merecen estar en el Congreso, en los poderes locales, aspirar a la Presidencia, las autodefensas no merecen estar en el Congreso, ni en los poderes locales, ni aspirar a la Presidencia.

7. Las guerrillas sí podrán hacer política en sus ‘zonas de influencia’, las autodefensas nunca.

8. Las guerrillas nunca han sido narcotraficantes, apenas cobran ‘impuestos al gramaje’, las autodefensas solo han sido narcotraficantes, del primero al último eslabón de la cadena. Las guerrillas fueron obligadas a financiarse del narcotráfico para hacer la guerra, las autodefensas se metieron a hacer la guerra para poder beneficiarse del narcotráfico.

9. Las guerrillas exigen la solución política negociada para mejorar la vida de las clases campesinas, las autodefensas solo insisten en la solución política negociada para salir a disfrutar sus ‘fortunas’.

10. Las guerrillas no necesitan ‘resocializarse’ a través de un proceso carcelario, para las autodefensas ocho años de cárcel es ‘impunidad’. La extradición de las guerrillas es un atentado contra la paz, la extradición de las autodefensas es un acto de justicia.

La pregunta que cabe hacerse entonces es la siguiente:

¿Quién ha logrado convencer a quién en La Habana a partir de premisas tan endebles y de visiones tan miopes? ¿Acaso las Farc a Santos, o será que Santos ha convencido a las Farc?

Allá ellos… tan diferentes en sus apariencias, y tan similares a la hora de simular.

¿O será que no se trata de hacer la paz… sino tan solo de ir ganando tiempo… mientras unos hacen como que exigen y otros hacen como que conceden?

Para que todo cambie pero todo siga igual.

Así la veo yo.


Los 216 artículos que componen la serie publicada –iniciada en marzo de 2005- de ASÍ LA VEO YO están
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marzo 06, 2014

215. 10 ideas locas 10

ASÍ LA VEO YO - Año 10

La ‘Mesa Grande’ donde quepamos todos
Por Juan Rubbini
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Son al menos 10 las ‘ideas locas’ que me suscita el proceso de paz entre Gobierno y Farc.

Digo que al menos son 10 porque seguramente son unas cuantas más.



A saber:

1. Si los jefes del Eln están en Venezuela y los de las ex Auc se reparten entre prisiones de Colombia y Estados Unidos localizarlos y entablar diálogos de paz y reconciliación con ellos no resultaría para nada complicado, y así los negociadores del Gobierno y de las Farc aprovecharían los ‘tiempos muertos’ entre ronda y ronda de La Habana para ampliar el campo de juego de la Paz con otros dos de los ‘actores del conflicto’ más antiguos y destacados haciendo de la ‘solución política’ una solución consensuada auténtica, una carambola del Gobierno a ‘tres bandas’.

2. Se ha vuelto un lugar común del ‘relato’ del conflicto argumentar sobre que las bacrim tienen sus raíces en la desmovilización de las Auc por lo que no se entiende que el Gobierno y las Farc no estén comunicándose ‘ya’ con las ex Auc para buscar su colaboración eficaz  en el camino de mediación para la desactivación pronta y definitiva de ese factor de violencia con su sometimiento a la Justicia ‘ad hoc’.

3. Los diálogos de La Habana tienen objetivos –no del todo claros- pero no plazos. Lo mismo sucede con el proceso de Justicia y Paz, los objetivos son muy claros pero más allá de los ocho años de privación de libertad para los postulados da la impresión que plazos lo que se dice plazos no existen.  Entre el conflicto y el postconflicto se ha abierto una hendidura cuyo tamaño y profundidad parece no importarle a nadie más que las víctimas. ¿Será una idea muy loca exigir de todas las partes una mínima claridad sobre los plazos de todos estos procesos superpuestos? Porque de otro modo se me ocurre que el postconflicto será una bella idea de imposible cumplimiento, así como la Justicia transicional un puente maravilloso sobre un río que no existe.

4. Los ojos de La Habana están puestos en Washington, los de las ex Auc también. ¿No será buena idea –no tan loca- que el Gobierno pida ‘precio’ a los Estados Unidos por ‘Trinidad’ y por Mancuso –así como para comenzar por dos de los pesos pesados- y que Washington haga una oferta ‘política’ a Colombia de pague uno y llévese dos a La Habana. Para trabajar por la paz, claro.

5. Prontos a salir de prisión los ex Auc que están en Colombia ¿será mucho pedir que dentro del programa de resocialización previsto reciban por parte de Gobierno un curso intensivo sobre los derechos políticos como componentes ineludibles de los derechos humanos? Sobre derechos políticos en ambos sentidos, para votar y para ser elegidos; para participar y dejar participar, sin vetos ideológicos.

6. A guerrilleros y autodefensas desmovilizados hay que ponerlos a trabajar juntos, hay que propiciarles encuentros de estudio, verdaderas ‘aldeas de paz’ donde compartir experiencias, hacer catarsis, intercambios de visiones sobre el presente y futuro de Colombia, para que dejen de considerarse ‘sapos de otro pozo’ y aprendan a mirarse a los ojos y decirse sus verdades cara a cara sin riesgo que por mantenerlos aislados unos y otros sigan viéndose como ‘enemigos’ y no como ‘socios’ de la misma Paz.

7. Está muy bien la necesaria Reconciliación entre víctimas y victimarios, pero, ¿por qué no se le da la misma importancia en la discusión, a la Reconciliación entre ex combatientes de lado y lado? La Habana es buen sitio para comenzar, allí pueden darse perfectamente los primeros encuentros entre guerrilleros y autodefensas, unos en vías de desmovilización, otros ya desmovilizados en vías de reinserción.

8. ¿Por qué no una ley de cuotas, para ex combatientes de lado y lado? Bienvenidas las circunscripciones de paz, pero lucirían cojas, asomarían tuertas, si por cada ex guerrillero no apareciese un ex autodefensa, y las antiguas zonas de influencia, de unos y de otros, no se convierten en zonas de encuentro donde unos y otros se hospedan en la ‘casa’ del antiguo enemigo. Para nada bueno serviría institucionalizar ‘ghettos’. Colombia necesita campos abiertos, ciudades abiertas, corazones abiertos, manos tendidas, reconocimiento del ‘otro’.

9. ¿Cómo evitar que la reivindicación del propio pasado por parte de los ex combatientes –de parte y parte- se convierta en ‘apología del delito’?  Rebelión, asonada, sedición, autodefensa, no dejan de ser delitos, y esto no debiéramos olvidarlo ni minimizarlo. Bienvenidos los marcos legales para la paz, pero no estaría de más darle forma a un ordenamiento legal donde la ‘apología del delito político’ –y sus conexos- no se convierta en un vicio endémico que al sembrar vientos acabe poniéndonos a todos a cosechar tempestades.

10. Y ahora la idea más loca de todas… que gane quien gane las próximas Presidenciales invite a sus contendientes a ser a partir del 7 de agosto integrantes de la Mesa de Paz, no solo de la ‘mesa chica’ de La Habana sino de la ‘mesa grande’ donde quepamos todos

Así la veo yo.


Los 215 artículos que componen la serie publicada –iniciada en marzo de 2005- de ASÍ LA VEO YO están
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