abril 24, 2014

221. ¿Santos al gobierno, Vargas al poder?

ASÍ LA VEO YO - Año 10
El año tiene 12 meses, el ‘man’ tendría 12 años
Por Juan Rubbini
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“Los pesimistas no son sino espectadores. Son los optimistas los que transforman el mundo (François Guizot)


Apreciados lectores, cordial saludo.

Dejo constancia ante ustedes que ya decidí mi voto para el 25 de mayo. No se imaginan el alivio que siento. Puedo dedicarme a disfrutar en familia y con mis amigos del clima futbolístico pre Brasil 2014, sin cavilar si votar por éste o aquél, por aquélla o aquélla otra.  Me quité un piano de encima. Qué digo piano, la cordillera de los Andes me quité. Sucedió en un instante. No ha sido el fruto de sesudas reflexiones ni de arrojar los dados. Pura intuición.  ¿Acaso me dejé llevar por el corazón? No. ¿Acaso decidí seguir algún sabio consejo? No. ¿Alguna impactante publicidad política paga? No. ¿Algún cálculo político? No. ¿Una súbita iluminación divina? Quizás… ¿cómo comprobarlo?

Si estoy ahora escribiendo esta carta a mis lectores, no solo es para evitar la inevitable columna acerca de las próximas elecciones presidenciales. Qué va. Todo lo contrario, qué ironía. Escribo esta carta también y sobre todo para que no boten más corriente sobre si Santos sí, si Santos no.

¿A quién se le ocurre que Santos quiere ser reelecto? ¿Para acabar siendo defensor de oficio de las Farc? ¿Para incumplir a las Farc las promesas hechas como candidato? Una cosa es traicionar a Uribe, otra bien distinta es traicionar a las Farc.

¿A quién se le ocurre que alguno de sus competidores quiere ser Presidente?  ¿A Zuluaga? ¿Y después aguantarse a Uribe trinando? Ni loco que estuviese. ¿A Peñalosa? ¿Y descubrir al día siguiente que Petro se adjudicó el triunfo? Ni Claudia López sabría cómo argumentar en su favor desde el Congreso. ¿A Marta Lucía? ¿Y los conservadores qué, si los más votarán por Santos, y los menos por Uribe, es decir, por Zuluaga? ¿Qué psicoanalista se ocuparía de un caso tan extremo? ¿Clara López presidente? ¿Y tener que enmendarle la plana a las Farc en La Habana, y ya sin Gabo? De izquierda es, claro que Clara lo es, pero ¿mamerta? Poquito y nada.

Todos estos dislates giraban y giraban sobre mi cabeza, sin solución. Hasta que Dios me hizo el milagro. ¿Si no fue Dios quién? ¿Otro dios? Puede ser. No lo sé, ni lo sabré. No es esa la cuestión de todos modos. La cuestión es otra. La cuestión principal es la paz. Todo lo demás vendrá por añadidura. Y si no viene contentémonos únicamente con la paz, solo con la paz. A mis años, lo demás no cuenta, o cuenta muy poco, si de Presidentes se trata. Todos me dan igual, digamos que todos son buenos y son malos, que todos prometen y no cumplen, todos mienten, todos aciertan, todos se equivocan, todos son humanos, como yo, como ustedes, fatalmente humanos y allí comienzan todos los problemas y todas las soluciones. Lo sabemos, por experiencia, no por haberlo leído, sino por haberlo padecido. Es la condición humana, no hay otra. Ni Constitución que valga.

Hasta aquí lo previsible, lo inédito fue después cuando el interrogante asomó inquietante e inesperado. ¿Y de los vicepresidentes qué, quién?

Si llegó a esta pregunta, ahora conocerá mi respuesta: Santos al gobierno, Vargas al poder. Para Vargas su período en el poder comenzará en 2014 y acabará en 2026, tiempo más que suficiente para qué Colombia complete el rompecabezas de la paz o se rompa en mil pedazos. Digamos, en mil y tantos caguanes y mil y tantos ralitos. O Colombia del norte, Colombia capital y Colombia del sur, por ejemplo.

Debo confesarlo. Confieso que la curiosidad me mata. La curiosidad me mantiene vivo y despierto.

La curiosidad por saber si ‘Vargas es el man’ los próximos 12 años, entró como Pedro por su casa, traviesa y avispada en mi torrente sanguíneo. Serán años largos pero si son para la paz, que sea Vargas. Las mariposas amarillas vendrán después, celebrarán, que Macondo haya resistido y vencido, a cien años y más de echar bala, y a tanta soledad de tantas víctimas.

Para descifrar el rompecabezas de la solución política y del posconflicto colombiano tendremos doce años, ni cuatro, ni ocho, doce… Doce, nada menos.

Por eso escribí esta carta.

Y dejo constancia aquí que ya decidí mi voto.

Se los he comunicado por la presente, sin entrelíneas ni vaguedades.

No porque mi voto interese a nadie, sino porque el voto de ustedes puede hacer la diferencia.

Al pan pan, al vino vino.

Viva Colombia, Viva la Paz.

Y entre nosotros, viva el fútbol.

Atentamente, el columnista.


Así la veo yo.


Los 221 artículos que componen la serie publicada –iniciada en marzo de 2005- de ASÍ LA VEO YO están
a disposición del lector en www.lapazencolombia.blogspot.com


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abril 10, 2014

220. La cara del Santos sí hace el milagro

10 de abril de 2014
ASÍ LA VEO YO - Año 10
Dios quiera entonces nos ahorremos la segunda vuelta
Por Juan Rubbini

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No sin ironía, no sin amor.

Si todos sus opositores, incluidas las Farc, queremos que Santos siga poniendo su cara por Colombia y recibiendo cachetazos, dardos y veneno desde todos los ángulos, démonos ese gusto, sin mala conciencia, de seguir siendo opositores a Santos cuatro años más.

Lo único que Santos nos pide: ser reelecto... y que no puede con sus pocos simpatizantes, lo podemos lograr todos sus opositores dedicándonos cuatro años más -que prometen ser inolvidables- a lo que más nos gusta en la vida política: hacer de la oposición un banquete donde finalmente todos comemos ‘carne de políticos’ y si es ‘carne, o ‘carnita’ de presidente’, tanto mejor.

Esto cambiará algún día (me auguro) pero no en 2014 ciertamente. La madurez política no está madura todavía. Y maduro, lo que se dice maduro, es un término demasiado vago en estos años, no solo en Venezuela. Así que veamos en nuestra inmadurez una señal positiva: podemos seguir siendo irresponsables mientras tanto. Démosle el gusto a Santos de ser presidente cuatro años más, que mientras tanto nos seguiremos dando el gusto de ser sus opositores, en un arco opositor tan vasto como nunca antes, desde La Habana hasta el Ubérrimo, pasando por el Congreso, naturalmente. Que habrá mermelada para todos, les aseguro. Ser opositor en Colombia paga, chantajear al gobierno paga (si lo sabrán las Farc y no pocos uribistas…) la ambición y vanidad de los Presidentes lo puede todo, lo paga todo.

Quienes han tenido la constancia de leer estas mis columnas de los últimos diez años y, además, han consentido hacerlo entre líneas, tienen de seguro claro  a estas alturas que lo mío no es la política. Es, en todo caso, la filosofía política, y si me apuran la teología. No entro en detalles sobre estas cuestiones porque lo implícito en mi estilo de escribir supera siempre lo explícito, lo que hace de mis pacientes lectores auténticos creadores de la columna, artífices de su personal interpretación. Lo mío tiene más de acertijo que de predicción, y en todos los casos siempre más misterio que certezas.

Dispuesto a comenzar la pausa reflexiva de todos los años en esta época -la Semana Santa tan valiosa y necesaria para mí-, me pregunto hoy si Santos ganó anticipadamente las elecciones y lo del 25 de mayo será apenas otra encuesta, más formal si se quiere, validada por la Registraduría Nacional, un trámite del que participarán poco más o menos de la mitad de los habilitados a votar, una muestra representativa del total de la población.

Que Santos no entusiasma a nadie lo sabemos todos, lo que también sabemos es que sus adversarios tampoco entusiasman a nadie. Fuera de ellos mismos, claro, y de los suyos y suyas.

Así las cosas todo pinta para que Santos resulte ganador, en primera o segunda vuelta.

Con lo que seguiremos en las mismas, o dicho de otro modo seguiremos en nada.

Pero, ojo, será una nada diferente, una nada donde hacerle oposición a Santos será el deporte nacional. Comenzando por su vicepresidente en ejercicio, no digo ya Angelino, digo Germán. No digo las Farc, digo toda la izquierda. No digo ya Uribe, sino toda la derecha, toda, encolumnada en parte detrás de Uribe, en parte detrás de Germán. Santistas habrá, por supuesto, pero estarán todos en el Gobierno, o negociando bajo cuerda con algún opositor, que los habrá de todos los colores, un verdadero arco iris de opositores.

Es aquí que me regreso unas líneas atrás y me pregunto: ¿Quienes voten por Santos y lo conviertan en Presidente reelecto lo harán para que gobierne o lo harán sencillamente para ejercer de más cómoda manera su rol de opositores?

Por esto creo a estas horas que finalmente Santos será reelecto. No por sus simpatizantes claro, que no le alcanzarían ni para llegar a segunda vuelta, sino por sus opositores que han encontrado que cuatro años más de Santos son su mejor modo de mantenerse vigentes, de sumar adhesiones y llegar ahí sí con muchas más posibilidades de alcanzar la Presidencia en 2018.

Esta es la notable paradoja de esta campaña presidencial en la que todos los candidatos hacen realmente fuerza de ‘omisión’ por Santos, incluso Juan Manuel, porque ni Santos acierta alguna como para demostrar que está en carrera. Todo lo contrario, y eso reflejan las encuestas, que no se equivocan esta vez.

Lo que las encuestas no dicen es que realmente ‘todos’ y ‘todas’ las candidaturas están en favor de Santos.

Entonces, resignadamente, pacientemente, santamente, preparémonos para otros cuatro largos años más de Santos.

Se los digo al oído, apreciados lectores, el que quiera oír que oiga:

El verdadero pacto ganador es entre este Gobierno y todos sus opositores, legales e ilegales, armados y desarmados, para que todo siga igual hasta 2018.

Esta vez sí la cara del Santo ha producido el milagro.

Porque si esto no es un milagro político, ¿los milagros políticos dónde están?

¡Felices Pascuas de Resurrección!

Y a seguir sobreviviendo, porque Colombia pasará la prueba, les aseguro.

Otro milagro, claro.


Así la veo yo.


Los 220 artículos que componen la serie publicada –iniciada en marzo de 2005- de ASÍ LA VEO YO están
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abril 03, 2014

219. Si en La Habana llueve sobre la Casa de Nariño no escampa

ASÍ LA VEO YO - Año 10
Ni Santos ni las Farc han querido escuchar el clamor de Colombia para que paren la guerra ya
Por Juan Rubbini

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“Si cada hora viene con su muerte, si el tiempo es una cueva de ladrones, los aires ya no son los buenos aires, la vida es nada más que un blanco móvil. Usted preguntará por qué cantamos, si nuestros bravos quedan sin abrazo, la patria se nos muere de tristeza y el corazón del hombre se hace añicos, antes aún que explote la vergüenza. Usted preguntará por qué cantamos, si estamos lejos como un horizonte, si allá quedaron árboles y cielo, si cada noche es siempre alguna ausencia y cada despertar un desencuentro. Usted preguntará por que cantamos, cantamos por qué el río está sonando y cuando suena el río suena el río, cantamos porque el cruel no tiene nombre y en cambio tiene nombre su destino. Cantamos por el niño y porque todo y porque algún futuro y porque el pueblo, cantamos porque los sobrevivientes y nuestros muertos quieren que cantemos. Cantamos porque el grito no es bastante y no es bastante el llanto ni la bronca, cantamos porque creemos en la gente y porque venceremos la derrota. Cantamos porque el sol nos reconoce y porque el campo huele a primavera y porque en este tallo en aquel fruto cada pregunta tiene su respuesta. Cantamos porque llueve sobre el surco y somos militantes de la vida y porque no podemos ni queremos dejar que la canción se haga ceniza. (Mario Benedetti, Por qué cantamos)


Si en La Habana llueve sobre la casa de Nariño no escampa. La representatividad política que poseen las guerrillas colombianas ha quedado reducida con los años a un sector minúsculo de la población –exiguo incluso dentro de las minorías de izquierda. Las encuestas de un tiempo a esta parte revelan asimismo que el presidente Santos anda montado sobre el desbocado galopar de un corcel ‘cuesta abajo’ destinado a caer irremisiblemente  de culo y p’al estanque y no pasarán demasiadas encuestas antes de igualarse con las Farc en su imagen negativa.

Cómo disimular que el presidente – candidato tiene todas las de perder cuando carga sobre sus espaldas con cuatro años sin ganar, ni golear ni gustar. El precario triunfo en marzo de ‘la tal unidad nacional’ muy poco tiene que ver con la simpatía por Santos y casi todo que ver en cambio con los congresistas y sus clientelas. Buenas o no, eso es lo que la tierra da, parecen decir sus votos, con caras de ‘yo no fui’.

Es verdad que sus competidores por la Presidencia son todavía irrelevantes  contados aisladamente uno por uno pero cuando llegue la segunda vuelta el voto castigo de la sociedad colombiana a Santos promete convertirse en una paliza colosal, resulte quien resulte su contendor –buenos todos, y en cada caso mejores que Santos. Aunque, hoy por hoy, Peñalosa tiene todas las de ganar, porque ‘llegado el momentum’ antisantistas y antiuribistas, uribistas y ‘emputados’ saldrán como disparados a votar por él… en primera vuelta lo suficiente, y en segunda vuelta mucho más. Lo único que necesita Peñalosa para ganar la Presidencia es llegar a la segunda vuelta y tener de rival a Santos.

Así las cosas, luce cuanto menos desmesurado –o ‘traído de los pelos’- que se pueda todavía esperar de los diálogos de La Habana tal como están planteados, y siendo quienes son los interlocutores, un nuevo modelo de país, de institucionalidad democrática, de organización social, económica y política. No solamente en la mesa no están todos los que son sino que los que están tiene poco y nada que ver con el país que sueñan los colombianos y colombianas. Analicen las encuestas, pónganse una mano en el corazón, serenen sus mentes y saquen sus conclusiones.

Peñalosa sorprendió a tirios y troyanos admitiendo que de obtener la Presidencia sostendría el mismo equipo negociador. Solo le faltó decir que Juan Manuel Santos sería su Alto Comisionado de Paz. Lo de Peñalosa sonó como la declaración ‘para la galería’ de un técnico de fútbol que al asumir la conducción de su nuevo equipo anuncia muy serio que la nómina de jugadores existente es muy buena y por lo tanto todos sus integrantes tendrán una nueva oportunidad. Le faltó agregar al ‘profe’ Peñalosa: una nueva oportunidad sí pero solo mientras haya resultados positivos, lo que en política se mide con encuestas. Dudo mucho que un equipo como el que está negociando en La Habana le aguante a Peñalosa más de una encuesta desfavorable.

Cada día que pasa las expectativas sobre La Habana se desinflan en proporción creciente con las semanas que se suceden, cuando el cóctel habanero de “bla bla bla” con “bala bala bala”  no solo irrita sino ofende a estas alturas. Del optimismo inicial se pasó lentamente al escepticismo general para ir llegando ahora a velocidades ‘in crescendo’ al descrédito y rechazo. Salvo para aquellos que esperan ganar algo si de todo esto resultara finalmente algo, y confunden la ventaja personal con el bien colectivo.

Al Gobierno le gusta repetir que nunca antes se había llegado tan lejos en materia de diálogos de paz. Me siento tentado de decir que nunca antes –ni siquiera en El Caguán- los diálogos de paz habían llegado como hasta hoy tan lejos en materia de expectativas frustradas y desencanto generalizado. De la negociación de meses y no de años como había anunciado Santos en 2012 se ha ido pasando a una negociación sin plazos ni metas, de andar tan intrascendente y morrongo que a este paso no solo llevará años sino unos cuantos años más, décadas tal vez. No nos crean tan pendejos, ni Santos ni las Farc.

Pero no.

Se oyen pasos de animal grande, de río impetuoso ‘mandando a parar’ esta farsa de la guerra sin final que encubre fortunas mal habidas y botines políticos que repartir. Pasos de pueblo grande harto de estar harto que le pinten pajaritos de colores y futuros de leche y miel.  

Ni Santos ni las Farc han querido escuchar el clamor de Colombia para que paren la guerra ya.

A unos no les alcanzaron 50 años de matar y morir, a otro no le alcanzaron 4 años en la Presidencia para acordar el cese al fuego ni el cese de hostilidades. ¿Cómo no concluir amargamente que para Gobierno y guerrillas la sangre de Colombia es negocio que camina?

Solo se oyen a sí mismos, tan ensimismados como están intercambiando ‘tierras ajenas por espejitos de colores’, con sus ‘toma esto’, ‘dame aquello’, ‘hagámonos pasito’, ‘cada día trae su afán’, ‘hoy por ti, mañana por mí’. Como si, dicho sin eufemismos, de tanto negociar la paz esta se hubiese convertido en un negocio del cual sacar tajada, mientras se prosigue la guerra de la cual también se saca tajada, al mejor estilo del ‘miti y miti’, del ‘yo con yo’, entre quienes son los ‘dueños’ de la vida y de la muerte, quienes ganan con cara y con sello también.

Sin embargo, repito, quien quiera oír que oiga:

Se oyen pasos de animal grande, de río impetuoso, y como dijo el poeta: “cuando suena el río, suena el río”.



Así la veo yo.


Los 219 artículos que componen la serie publicada –iniciada en marzo de 2005- de ASÍ LA VEO YO están
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